martes, 3 de febrero de 2015

Levantamientos recurrentes en la región de Atoyac (Octava parte)


Víctor Cardona Galindo

El 23 de septiembre de 1965, el Grupo Popular Guerrillero (GPG) comandando por Arturo Gámiz atacó el cuartel militar de Madera Chihuahua, en una acción que duró alrededor de tres horas, ocho guerrilleros y siete militares murieron.
El grupo del asalto estaba encabezado por el médico Pablo Gómez Ramírez y el profesor normalista Arturo Gámiz García, con ellos iban: Salomón Gaytán campesino; Rafael Martínez Valdivia,  profesor en Basúchil; Miguel Quiñónez Pedroza, maestro normalista rural, egresado de Salaices y director de la Escuela Rural Federal en Ariseáchic; Oscar Sandoval estudiante, alumno de la Escuela Normal del Estado en Chihuahua, hasta noviembre de 1964; Emilio Gámiz García, estudiante y hermano de Arturo; y Antonio Scobell Gaytán. Los ocho mencionados murieron durante el enfrentamiento, el resto del grupo, cuatro o seis, logró escapar, dos iban heridos.
El profesor Arturo Gámiz García fundó en Chihuahua de
 la primera guerrilla socialista de México cuyos militantes
 llegaron hasta la sierra de Atoyac. Foto tomada del libro 
México Armado de Laura Castellanos.

La madrugada de ese 23 de septiembre, los integrantes del comando tomaron sus posiciones y rodearon por diversos flancos el cuartel. Al grito de “¡Ríndanse, están rodeados!”, abrieron fuego. El efecto del ataque sorpresivo inclinó la balanza a favor de los guerrilleros. Los soldados que sumaban 125, se vieron copados por el fuego cruzado, en el momento, que desarmados, se preparaban a tomar sus alimentos. De inmediato cayeron cinco soldados muertos y 11 quedaron heridos. La tropa reaccionó y en la contraofensiva cayeron los jefes de la primera guerrilla socialista del país, Arturo Gámiz, Pablo Gómez y Salomón Gaytán.
Los líderes murieron al momento que la luz de una locomotora del ferrocarril delató su posición y fueron atacados desde la retaguardia por una patrulla militar que se encon­traba afuera del cuartel. El campo raso que tenían a sus espaldas les hizo difícil la retirada hacia la montaña.
El asalto comenzó entre las cinco y las seis de la mañana del 23 de septiembre de 1965, y duro alrededor de tres horas. Tres civiles que no pertenecían a los atacantes resultaron heridos, fueron alcanzados accidentalmente por las balas pues se encontraban cerca del lugar donde se desarrollaba el tiroteo. Dos días después del asalto fallecieron un militar y el civil Armando Aguilar cuando eran atendidos en el hospital.
El saldo del enfrentamiento fue de ocho guerrilleros muertos y de los que se sabe cuatro lograron evadir el cerco y se refugiaron en la sierra, dos de los cuales iban heridos. Se reconocieron los cuerpos de: Arturo Gámiz, Pablo Gómez, Salomón Gaytán, Rafael Martínez Valdivia, Miguel Quiñonez, Emilio Gámiz y Antonio Scobell Gaytán. Un cadáver de los atacantes no había identi­ficado después se supo que era Oscar Sandoval.
Las bajas del Ejército, en el lugar de los hechos, fueron la de los soldados: Felipe Reyna López, Jorge Velásquez y Virginio Yáñez Gómez; sargentos: Nicolás Estrada Gómez y Moisés Bustillo Orozco y teniente Marcelino Rigoberto Aguilar.
“Los cinco de militares caídos en la acción de Madera fueron sepultados con honores y con la bendición del cura local, José Rodríguez Piña, que en cambio se negó a hacer lo mismo con los cadáveres de los guerrilleros”, publicó Francisco Ortiz Pinchetti en el reportaje: “El asalto al cuartel de Madera, el 23 de septiembre de 1965”, revista Proceso el 25 de septiembre de 1978.
“Vecinos y algunos familiares presentes, conmovidos por la tragedia de los ocho muertos en el asalto al cuartel, le pidieron lo mismo: que oficiara, que bendijera a Gámiz, a Gómez Ramírez y a sus seis compañeros. Y el sacerdote José Rodríguez Piña, se negó a hacerlo. Los ocho hombres fueron arrojados como animales atacados de aftosa o cualquiera otra enfermedad de contagiosidad peligrosa, en una fosa común. Llenos de tierra y pólvora, sangrantes: después de haber sido paseados sobre la plataforma de un camión maderero, los dejaron caer en una gran zanja”, recogió José Santos Valdez en su libro Madera.
Siete guerrilleros fueron sepultados juntos en una fosa común. Los restos del octavo guerrillero, Salomón Gaytán, se encuentra en otra tumba distante unos cuatro metros de sus compañeros. Fue el gobernador Práxedis Giner Durán quien dio instrucciones para que los cuerpos se enterraran sin ataúd. “Puesto que era tierra lo que peleaban, denles tierra hasta que se harten”, fueron sus palabras.
Arturo Gámiz organizó la primera guerrilla socialista de México a finales de 1963, después de muchos intentos fallidos de lograr justicia en el estado de Chihuahua, dominado por grandes latifundios y el cacicazgo de la familia Ibarra. Por eso su primera acción, el 29 febrero de 1964, consistió en volar con dinamita un puente en una propiedad de la familia Ibarra. Luego el 5 de marzo del mismo año ajusticiaron a Florentino Ibarra, el 12 de abril siguiente incendiaron una casa y la estación de radio al servicio de la misma.
El primer enfrentamiento entre el grupo guerrillero y la policía judicial se dio el 15 de julio de 1964; cinco agentes de la policía judicial estatal fueron emboscados por el grupo de Gámiz y después de un tiroteo de dos horas los policías se rindieron y entregaron las armas. El 23 de mayo de 1965 el grupo atacó un pelotón de soldados del 52 Batallón de Infantería y a varios policías que los buscaban. Los hicieron huir se apoderaron de una estación radio transmisora y 250 cartuchos.
Con el tiempo se supo que el grupo guerrillero fue traicionado por el capitán Lorenzo Cárdenas Barajas quien los entrenó en la ciudad de México. Porque la guarnición habitual de Madera era de 22 soldados y ese día había 125, además que una patrulla militar se encontraba haciendo guardia fuera del cuartel, como que ya esperaban el ataque de este pequeño grupo mal armado. Los que atacarían el cuartel serían más de 30 guerrilleros, la mayoría, por diversos motivos no arribaron a la cita. Únicamente el comando de Arturo Gámiz y Pablo Gómez llegó, quienes confiados en el factor sorpresa y en el pequeño número de militares decidieron atacar.
Después de terminado el tiroteo, grupos de soldados, salieron a perseguir a los fugitivos. Durante todo el 23  y el siguiente día 24 estuvieron llegando a la ciudad Madera aviones con soldados paracaidistas y aeronaves de propulsión a chorro, dotados con cohetes. La persecución de los guerrilleros fue vana. El pueblo campesino los absorbió, a pesar de que muchos no estaban a favor de la violencia revolucionaria no les negaron en auxilio. Los guiaron por la sierra, los curaron y les consiguieron donde dormir mientras se recuperaban de las heridas.
Aun en una zona donde los guerrilleros no habían realizado propaganda armada, encontraron el cobijo del pueblo que ya estaba cansado de tanta marginación y abandono. Los sobrevivientes después de salir de la sierra se trasladaron a la ciudad de México donde comenzaron una etapa de reorganización.
Después de eso los herederos de Arturo Gámiz se dividieron en dos grupos. Uno de ellos en la búsqueda de contactos a nivel nacional buscó implementar focos insurreccionales en diversas regiones del país. Sin poder lograr ningún objetivo de importancia, el 28 de septiembre de 1967 fueron detenidos casi todos los miembros del grupo y encar­celados por varios años.
El otro grupo donde estaban sobrevivientes de la familia de Gaytán, forzó  un pronto regreso a la sierra y se fundó Grupo Guerrillero Arturo Gámiz. Que realizó, sin contratiempos el 2 de agosto de 1968, el asalto y la destrucción de un aserradero de la compañía Bosques de Chihuahua ubicado en Omochic.
El 11 de agosto, un helicóptero militar de reconocimiento aterrizó cerca del campamento guerrillero. En tierra el aparato fue destruido a balazos, el piloto resultó muerto en la acción y un militar capturado e interrogado, él les informó cuantas unidades militares andaban tras ellos, a los pocos días el 23 de agosto el grupo cayó en una emboscada. En el combate, que inmediatamente se trabó entre el núcleo guerrillero y 125 hombres de tropa, fue herido Carlos Armendáriz, quien murió pelando cubriendo la retirada de sus compañeros. Oscar González fue herido en una pierna, eso retrasó notablemente la retirada.
Así empezó una trágica peregrinación a través de la sierra hasta el estado de Sonora, donde el grupo fue interceptado por una camioneta de militares. Se trabó otro enfrentamiento en el que murió José Luis Guzmán Villa. Después del combate, y ya sin parque, los sobrevivientes deciden dividirse y fugarse de la zona prácticamente cercada, Oscar González y Arturo Balboa cayeron presos inmediatamente. José Antonio Gaytán y Guadalupe Scobell fueron capturados hasta el 11 de septiembre de 1968 cuando intenta­ban abordar un camión hacia la ciudad de México. A todos se les traslado al pueblo de Tesopaco Sonora, donde se reunieron por última vez. A las 6 de la tarde del mismo día todos fueron fusilados.
Uno de los frentes del Movimiento 23 de Septiembre operó en el municipio de Tecpan. Se tiene información que fueron comisionados para formar y fortalecer este frente los miembros del Estado Mayor Saúl Ornelas Gómez y Juan Fernández Carrejo. También uno de los sobreviviente de Madera se incorporó con los Cívicos de Guerrero, se hacía llamar Raúl Hernández quien cayó detenido el 27 de junio de 1966 cuando fue atacada por la policía judicial la casa de Elpidio Ocampo Mancilla en Iguala, como no se le encontraron antecedentes fue liberado.
Conforme a las investigaciones de Alberto López Limón, “desde 1966 las dos vertientes del Movimiento 23 de Septiembre, tanto la del Grupo Popular Guerrillero ‘Arturo Gámiz’ (GPG-AR) de Pedro Uranga, como la encabezada por Oscar González, le propusieron a Lucio Cabañas que se incorporara a ellos. Él les ofreció apoyo pero no aceptó la propuesta, ya que no había optado aún por la vía armada. En 1967 las dos corrientes del Movimiento 23 de Septiembre (M23S) –lideradas por Pedro Uranga y Oscar González- intentaron implantar la guerrilla en el estado de Guerrero y fracasaron debido –entre otros motivos- a que fueron infiltradas por la Sección Segunda del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa (S2ª EM-SEDENA) a través del militar Lorenzo Cárdenas Barajas”.
Una de las reuniones que se realizaron en Atoyac con gente que vino de Madera Chihuahua fue en la casa donde Lucio vivía con Serafín Núñez Ramos, en la calle Álvaro Obregón propiedad de doña Nicolasa Cabañas. Ahora dicho domicilio se encuentra entre Montepío y la casa de Ladislao Sotelo Bello.
Respecto a estos encuentros de la guerrilla de Madera con Lucio Cabañas, el libro México Armado dice que en 1966 algunos sucesores de la guerrilla chihuahuense de Arturo Gámiz lo buscaron. Bajo el nombre de movimiento 23 de septiembre pretendían establecer una zona de operaciones en Atoyac. “Él se negó a involucrarse”, recuerda un integrante de la entonces incipiente organización: “Parecía una gente lúcida, conocedora de la política nacional, de la lucha de los campesinos, de los maestros, de los estudiantes; mesurado prudente, buscando resolver los problemas y no belicoso, no buscaba la confrontación. Prueba de ello que cuando nosotros hablamos con él en varias ocasiones en la ciudad de México, él no caía en nuestra propuesta, nos decía ‘no pues no estoy convencido, no estoy seguro, mi partido no opina así’”, dijo un entrevistado a la autora Laura Castellanos.
Luego a principios de 1973 cuando estaba en su apogeo la guerrilla del Partido de los Pobres estuvo en la sierra platicando con Lucio Cabañas, Manuel Gámiz García e Ignacio Salas Obregón, quienes hacían esfuerzos por unificar los diversos frentes guerrilleros en el país.

El joven Jacobo Gámiz García se incorporó al Partido de los Pobres, participó en el secuestro de Jaime Farill Novelo donde logró escapar a la detención. Luego acompañó en varias acciones de armas a Lucio Cabañas Barrientos y sus brigadistas, hasta que fue detenido y desaparecido el 13 de marzo de 1974 en Acapulco, por policías judiciales al mando del comandante Isidro Galeana quien lo entregó a los soldados herido de una pierna. Fue visto por última vez en el Campo Militar Número Uno.

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