domingo, 14 de enero de 2018

Historia del Ayuntamiento XVIII


Víctor Cardona Galindo
Podemos decir que la década de los cincuenta fue un periodo de transición, la gente de Atoyac cada día vivía cosas nuevas y sorprendentes. Un hecho que deber considerado en la historia de la radio en México es que el radiotécnico José Ávila Velásquez, instaló el 3 de febrero de 1952 en esta ciudad una pequeña radiodifusora ––la primera en la Costa Grande––, que funcionó solamente seis meses. La estación entraba al aire con el nombre de XEJV, era pequeña y de poco alcance. Los estudios y oficinas se instalaron en los apartamentos de María Vargas, en la avenida Juan Álvarez número 30 Sur. Fungió como locutor Roberto Sandoval. Se transmitieron programas en vivo, grabados y a control remoto, preferentemente festivales patrios, nos comenta Wilfrido Fierro.
Al centro, el presidente municipal saliente Luis Urioste Sánchez
 y a su derecha el entrante Ceferino Nogueda Pinzón durante la
 entrega de la administración el 22 de marzo de 1953
Foto: Josefina Mesino Vélez.

Concepción Eugenio recuerda que en esos años, en la época de oro del cine y en el cine Ana María, se exhibió la película Nosotros los pobres que causó mucho impacto en la sociedad atoyaquense y cuando anunciaron que se exhibiría Ustedes los ricos la gente dejó solas las huertas y bajó a ver la película a pesar de que se caminaba hasta cinco horas para llegar a las plantaciones de café. En esos tiempos también se proyectaron Los Olvidados y Macario.
El año 1952, siendo presidente el comisariado ejidal de San Vicente de Jesús, Benito Castro; secretario, Simón Martínez y tesorero, Teódulo Maravilla Rivera; se hicieron las primeras gestiones para contratar la explotación forestal con la compañía Maderas Papanoa que ofrecía realizar un cambio radical para el progreso del ejido. Ya para 1953 una vez firmado los primeros contratos madereros con maderas Papanoa, se comenzó con la construcción de la carretera.
El presidente Miguel Alemán había concesionado por 50 años los bosques de la Costa Grande a la empresa Maderas Papanoa propiedad de su padrino político Melchor Ortega, “también concesionó a la Silvicultura Industrial, empresa que operaba la industria papelera Loreto y Peña Pobre, áreas forestales de la sierra de Tlacotepec”, escribe Tomás Bustamante en su libro La tragedia de los bosques de Guerrero. Historia ambiental y políticas forestales.
Por eso la década de los cincuenta fue una de las épocas de mayor devastación forestal en la sierra de Guerrero y en México, causando la inquietud de diversos sectores sociales, quizá por eso el gobierno de Alejandro Gómez Maganda se preocuparía por formar una comisión forestal en el engranaje de la administración estatal. Aunque este gobierno se hizo famoso por los altos impuestos dirigidos al campo.
El primero de enero de 1953 tomó posesión como presidente municipal constitucional Luis Urioste Sánchez y como síndico Jesús García Figueroa. Conforme a los estudios que realizó José Hernández Meza sobre ese periodo, como regidores estaban: Jesús Galeana Solís, Zeferino Nogueda Pinzón, Sixto Ruíz Téllez, el líder agrarista Florentino Gallardo Severiano y José Valle Morga.
Dice Wilfrido Fierro en su Monografía de Atoyac que esta administración estaba destacando haciendo obras materiales al municipio, tenía como presidente de la Junta de Mejoramiento Moral Cívico y Material al dentista Segundo de la Concha. Se echaron la tarea de construir en sólo cuarenta días de haber tomado posesión, el puente del arroyo Cohetero, que está frente al cine Álvarez, con un costo de 60 mil pesos con la ayuda de la iniciativa privada. También pavimentaron un tramo de la calle principal.
Se dice que Segundo De la Concha, quien llegaría a ser presidente municipal de Atoyac, era guatemalteco, tenía una tienda de muebles, y no se fallaba ninguna película que se proyectara, por eso murió en la planta alta del cine Álvarez, se quedó quieto por un ataque, un chamaco travieso pensó que estaba dormido y le colocó un cigarro en la boca. Su cuerpo fue levantado, velado y sepultado en el panteón municipal de Atoyac. Durante mucho tiempo se rumoró en la población que De la Concha sufrió un ataque de catalepsia y que fue sepultado vivo, porque los vecinos del panteón oyeron golpes dentro de su tumba.
Resultó que el 18 de marzo de 1953, a las 8 de la noche, fue asesinado el regidor de educación y profesor José Montalvo Bello, cayó a manos del inspector de mercados Francisco Ortiz Avalos, El Chilero. Los hechos ocurrieron de la manera siguiente: el licenciado Roberto Sandoval y José Montalvo Bello minutos antes de la hora indicada pasaban frente de la casa de señora María Huerta ––amante de Dávalos–– en donde tenía instalados unos billares.
El Chilero, tan luego como los vio abrió fuego con una pistola sobre ellos, hiriendo gravemente a Montalvo, quien se desplomó manchando de rojo su impecable ropa. Los vecinos lo levantaron y fue conducido al instante al consultorio del doctor Juan José  Becerra, en donde al ser atendido falleció a los pocos minutos, mientras el agresor escapaba aprovechando la obscuridad de la noche.
Dice Wilfrido Fierro que el síndico municipal Jesús García Figueroa, quien se presentó al lugar de los hechos, dejó pendiente levantar las actas y hasta al día siguiente se presentó el agente del Ministerio Público de Tecpan de Galeana, Daniel León Guevara, a dar fe de la tragedia.
Cabe mencionar que José Montalvo Bello a la hora de ser asesinado llevaba un mes de fungir como tesorero. En este tiempo no era raro que los ediles ejercieran doble función, como también era el caso del regidor Florentino Gallardo Severiano quien ejercía como inspector del rastro.
Los enemigos políticos de la Comuna atribuyeron este hecho sangriento a una maniobra política, elevaron sus protestas ante el gobernador Alejandro Gómez Maganda, quien ordenó se abriera una investigación del caso y se castigara a los responsables. Ante la situación compleja y la presión política, el  presidente municipal Luis Urioste, renunció al cargo y las autoridades judiciales de Tecpan ordenaron la aprehensión del síndico Jesús García, acusado de ser el autor intelectual del crimen.
El asesinato tuvo como antecedente que unos días antes Montalvo Bello, había caído pistola en mano a la casa de Francisco Dávalos, El Chilero, insultándolo y amenazándolo de muerte, por tal motivo El Chilero lo denunció ante las autoridades judiciales de Tecpan de Galeana y por el caso se giró orden de aprehensión en contra del regidor de educación, por eso al morir se le encontró un documento de amparo. Las investigaciones siguieron su curso y Jesús García obtuvo su libertad por falta de méritos, pero el gobernador  ordenó el desafuero de la Comuna y nombró un Consejo Municipal presidido por Zeferino Nogueda Pinzón, quien tomó posesión el 22 de marzo de ese año, cubriendo el periodo constitucional hasta el 1954, que le entregó las riendas del municipio a Jesús María Serna Vargas.
Ese consejo municipal estuvo integrado por: Zeferino Nogueda Pinzón como presidente, Onofre Quiñones Zarate como síndico y como regidores: Jesús Galeana Solís, Sixto Ruíz Téllez, Alfonso Martínez Ruíz, Raúl Galeana Núñez y Valente Solís Hernández. La sindicatura la ocupó después Sixto Ruiz Téllez del primero de abril de 1953 al 30 de junio de 1954 y finalmente Leonides Hernández Pino terminó el periodo en diciembre de 1954.   
La actuación de Nogueda Pizón fue satisfactoria, pues tuvo como presidente de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material a Wilfrido Fierro Armenta y se iniciaron las obras del nuevo Palacio Municipal, en el terreno que por muchos años ocupó la empresa del cine Ana María propiedad de los hermanos Sotelo.
El 11 de abril se terminó la construcción de los muros del puente de la calle Reforma. La obra de referencia se hizo bajo la iniciativa de Marcelino Mariscal y Tomás Sánchez Esteves, con la cooperación de la Junta de Mejoras Materiales encabezada por Wilfrido Fierro Armenta.
El 30 de enero de 1954 se iniciaron los trabajos de la construcción del Palacio Municipal, siendo alcalde Ceferino Nogueda Pinzón y de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material Wilfrido Fierro Armenta, fungiendo como secretario Manuel Ramírez Pérez; Tesorero, Eutimio S. Flores y vocal Flaviano Sánchez Meza. La obra estuvo a cargo del ingeniero Agustín Morgan Landa.
A iniciativa de los señores José Castro Reynada y Jesús Galeana Solís, con la cooperación de la presidencia municipal encabezada por Ceferino Nogueda Pinzón y de la Junta de Mejoramiento Moral Cívico y Material presidida por Wilfrido Fierro  Armenta, se construyó en junio el puente de la calle Francisco I. Madero. La obra estuvo a cargo del maestro albañil Miguel López Muñoz.
Cabe mencionar que el Ayuntamiento de ésta época tenía dos médicos en su nómina, Juan José Becerra Luna fue médico municipal en 1953 y Victoriano Navarrete Nogueda estuvo en 1954 y el doctor Armando Alcocer Chávez se encargaba exclusivamente de la revisión de las meretrices, que era un mercado en aumento.
El 21 de mayo de 1954 el Congreso de la Unión declaró desaparecidos los poderes y destituyó a Alejandro Gómez Maganda y en su lugar nombró a Darío Arrieta Mateos. De Maganda se recuerda que su primer acto al llegar al Palacio de Gobierno fue quitar la fotografía del general Silvestre Mariscal y como memoria de su caída quedó el corrido del “El Chante Luna”.
El 2 de julio se formó la nueva mesa directiva de la Asociación Agrícola Local de Cafeticultores de Atoyac de Álvarez Guerrero, integrada de la manera siguiente: presidente, Benito Fierro Fierro; secretario, Raúl Galeana Núñez; tesorero y Anastasio Vega Astudillo. Suplentes: Rosendo Radilla Pacheco, José Fierro Mesino y Lucio Castro Radilla.
El 7 de agosto fue capturado y fusilado el peligroso criminal Camilo Bracamontes, Camilillo, en el poblado del Río de Santiago, por fuerzas del estado grupo número 6, comandado por Ladislao Vázquez. Camilillo era de la banda de La Pluma y La Yegua bandidos que asolaban la sierra de Atoyac y de Coyuca de Benítez.
Tenía un año que Camilo Bracamontes había venadeado una tarde al anciano Fidencio Beltrán y se quedó emboscado, cerca del cadáver, esperando que Felipe Patiño fuera a buscar a su medio hermano para matarlo también, sin embargo el que llegó fue el niño Elio Beltrán. Camilo no lo mató porque era un niño y él fue quien avisó a las mujeres para que fueran a recoger el cuerpo. No se sabe que peleaban, pero eran los tiempos que las herencias de las huertas generaban vendettas entre los mismos hermanos.
La Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, presidida por Wilfrido Fierro Armenta, comenzó, el 8 de agosto, a empedrar las calles de Juárez y Álvarez (hoy José Agustín Ramírez), con la cooperación de las autoridades municipales y los vecinos de las calles mencionadas.
Se fundó y salió a la circulación, el 15 de agosto, el polémico periódico El Rayo del Sur. Fungió como director Wilfrido Fierro Armenta; como gerente, Rosendo Serna Ramírez; publicista, Alfonso Silva; jefe de redacción, Humberto Tejedo y como colaboradores: Manuel Ramírez Pérez, Elías Pimentel, Benjamín Manzanares, José Guadalupe Valle Morga, Salvador Martínez Hernández, Agustín Morían Landa, Tomás Onofre Lozano, Rodolfo Clero, Alfonso Tapien, Carmelo Chávez, Pascual Nogueda Radilla, Juan Pano Ríos, Sergio Mariscal, José Inés Garibo y Máximo Merel. Su primera edición fue impresa en los talleres del periódico La Verdad en Acapulco.
Ese mismo día llegó de parte de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, la comisión integrada por los ingenieros Manuel Beltran Aporton y Manuel Malagón Díaz, para hacer los estudios de la introducción del agua potable a esta ciudad. Se instalaron en la casa de Marcelino Mariscal, en la calle Nicolás Bravo número 12. La comisión de referencia, se concretó en levantar planos topográficos y realizar sondeos hidrológicos en el lugar conocido como El Salto, esto como resultado de las gestiones realizadas por el alcalde Ceferino Nogueda Pinzón y Wilfrido Fierro Armenta ante el gobernador del estado Darío L. Arrieta Mateos.




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