viernes, 9 de junio de 2023

Monumento a general Juan Álvarez Hurtado

 Víctor Cardona Galindo

Juan Álvarez Hurtado es el héroe nacional más importante que tenemos, por eso la escuela primaria del centro de la ciudad lleva su nombre. La segunda colonia que se formó en la cabecera municipal se llama así, la calle principal y el boulevard también se llaman Juan Álvarez. Tata Juan es un orgullo para los atoyaquenses, es de quien más se habla y más obras se han escrito. Más de 50 libros.

Por eso un monumento al general Juan Álvarez Hurtado engalana la plaza principal de Atoyac. Es aquí donde cada año las autoridades acuden a rendir homenaje al primer gobernador del estado de Guerrero y principal dirigente de la Revolución de Ayutla que llevó a los liberales al poder.

Cuando la ciudad de Atoyac quiso tener una estatua del Benemérito de la patria y comenzaron a realizar actividades para su construcción. En 1966 lo que se recaudó en la elección de la reina del Carnaval se destinó para la erección de la estatua del general Juan Álvarez y esa vez salió electa Florentina Radilla del Río. Pero fue hasta el el 6 de junio de 1972 que se iniciaron los trabajos para construir el pedestal donde se instalaría el monumento al general Juan Álvarez Hurtado que llegó el 16 de ese mes, dice Wilfrido Fierro “a las 11 horas de la mañana, llegó el carro No. 13 de Líneas Unidas del Sur, S. A, trayendo ya la estatua de bronce” obra del escultor Miguel del Águila Pineda. 

Y el 24 de junio, a las 11 de la mañana, el gobernador del estado Israel Nogueda Otero develó la estatua del ilustre atoyaquense. Al acto asistieron los tres poderes del estado y se llevó a cabo una sesión pública de la Cámara de Diputados y un desfile cívico y militar recorrió las principales calles de la ciudad.

En 1996 en el periodo de la alcaldesa María de la Luz Núñez Ramos al remodelar la plaza el arquitecto Hilario Arroyo Valadez, Lalo, movió la estatua de Juan Álvarez a donde se encuentra ahora.

El monumento a Juan Álvarez que cuando venimos de Acapulco nos encontramos en la Y Griega al entrar al boulevard, se instaló en el 2004 y fue inaugurado 10 de agosto el mismo día que el gobernador René Juárez Cisneros inauguró el boulevard. 

 

El obelisco a Lucio Cabañas Barrientos

 Víctor Cardona Galindo

Entre 1967 y 1974, el Partido de los Pobres y su Brigada Campesina de Ajusticiamiento resistió 16 campañas militares; más de cinco mil de soldados patrullaron la sierra de manera permanente. La guerrilla de Lucio Cabañas fue la más conocida de su época y la que más daño causó a las fuerzas del gobierno. Incontables soldados y policías salieron heridos y muertos en muchos ataques.

La guerrilla inició un día después de la masacre de campesinos en la plaza de Atoyac el 18 de mayo de 1967 y terminó cuando el maestro Lucio Cabañas Barrientos murió en combate contra las fuerzas militares del Estado mexicano en las inmediaciones de El Otatal, municipio de Técpan de Galeana, el 2 de diciembre de 1974.



El cuerpo del guerrillero fue trasladado en helicóptero a las instalaciones del cuartel militar del 27 Batallón de Infantería en la ciudad de Atoyac, donde se le practicó la necropsia y fue identificado por la maestra Genara Reséndiz de Serafín, Ricarda López Alonso, secretaria de la Agencia del Ministerio Público del lugar y el titular de la misma el licenciado Raúl Orbe Berdeja, así como el presidente municipal el médico Silvestre Hernández Fierro.

Casi al amanecer del 3 de diciembre de 1974, los militares arrojaron el cadáver de Lucio Cabañas Barrientos a una fosa común en el cementerio de Atoyac. Cuando doña Elizabeth Flores Reynada fue a pedir el cadáver, para darle cristiana sepultura, le dijeron que ya lo habían enterrado y el presidente municipal la llevó, junto a un grupo de periodistas, donde lo habían sepultado.  Nadie creyó que los restos del maestro guerrillero estuvieran ahí, porque el morro de tierra que se levantó en la sepultura fue muy pequeño. Nadie concluyó que lo habían enterrado sin caja, solamente envuelto en una sábana, por eso para la gente los restos estaban perdidos y muchos años sus simpatizantes exigieron al gobierno que dijera donde estaban, otros decían que había pactado su salida con Rubén Figueroa y que estaba viviendo en Cuba o Rusia. La derecha apostaba que Lucio estaba vivo y que había vendido el movimiento. La verdad se supo cuando sus restos fueron exhumados los el 3 de diciembre del 2001.

Ese día los familiares y seguidores de Lucio Cabañas, que portaban un moño rojinegro, se presentaron en el panteón municipal de Atoyac donde se presumía que estaban los restos del guerrillero. Decenas de curiosos se congregaron, desde temprano, en el cementerio.

A las 10:10 de la mañana personal del Ayuntamiento de Atoyac comenzaron a despedazar a marrazos, la tumba de Raúl Gallardo Benítez quien que murió en un accidente automovilístico el 29 de marzo de 1977. Lo sepultaron, arriba donde se suponía estaba Lucio, por decisión de su tía Elizabeth Flores Reynada como medida de seguridad para evitar que a alguien intentara extraer los restos o modificar el terreno. El ministerio público del Fuero Común de la ciudad, certificó la exhumación del cadáver de Raúl Gallardo Benítez, sus familiares lo rociaron con agua bendita antes de que fuera extraído de la gaveta.

Después de dos horas, los restos de Raúl fueron trasladados a un nuevo ataúd, el que tenía era de madera y ya estaba podrido. Por segunda ocasión lo enterraron, a varios metros del lugar donde estaba.



Después de eso, los peritos de la Fundación “Rigoberta Menchú” y personal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pudieron iniciar la excavación a las 12:40 horas.

A las 16:17 horas, los peritos de la CNDH, dirigidos por Fernando Cervantes, llegaron al metro y 25 centímetros de profundidad, fue Carlos Jácome, el arqueólogo contratado por la familia Cabañas Barrientos, quien se topó con un hueso circular. Era el occipital de un cráneo. Al ver cráneo y la dentadura la maestra Hilda Flores Solís se soltó a llorar.

Minutos más tarde fue apareciendo más pedacería ósea, rojiza por la tierra húmeda. Terminaba un mito. El cráneo tenía, al menos, un orificio con restos de sangre seca, como si fuera la huella dejada por un tiro de gracia. Y también la dentadura aún tenía una amalgama. No había duda era Lucio.

Como señal de lo encontrado la familia colocó, en uno de los espacios del cerco, la bandera del Partido de los Pobres, un lienzo que tiene pintado un fusil y un machete incrustados entre montañas. En el centro una estrella roja como si fuera el sol.

A las seis y media de la tarde, el representante legal de la familia Cabañas Barrientos, Edgardo Canseco reveló a la prensa que se habían encontrado partes óseas del cuerpo del rebelde suriano, quien estaba sepultado mirando al cielo, de la quijada desprendida sobresalía un diente de platino. Los restos, desenterrados parte por parte, indicaron que había sido inhumado en cuclillas y que había recibido un balazo en el maxilar derecho. Entre los restos se encontraron clavos de dos pulgadas que tenían la intención de acelerar la fragmentación de los huesos.

Ante la presencia de los familiares más cercanos y de algunos representantes de organizaciones sociales, la exhumación concluyó aproximadamente a las cinco de la madrugada del día cuatro de diciembre.

Posteriormente el cuerpo fue trasladado a la casa de la señora Sofía Cabañas Tabares en la colonia Sonora de la misma ciudad donde se instaló un altar durante algunas horas. El ataúd que contenía los restos del profesor-guerrillero fue colocado sobre unas mesas, cubierto por dos banderas la mexicana y la del PDLP.

Por la noche los restos fueron depositados en el laboratorio de la Escuela Preparatoria Número 22 de la ciudad de Atoyac, donde los especialistas armaron el cuerpo y tomaron las muestras para el análisis de ADN que se realizó en un laboratorio de la UNAM en la Ciudad de México.

Fue hasta el 12 de agosto del 2002 cuando los antropólogos forenses comprobaron que efectivamente los restos correspondían al guerrillero, después de hacer las respectivas muestras de ADN y compararlas con dos de sus hermanos y su hija Micaela Cabañas Ayala.

Para comenzar a construir el monumento a Lucio Cabañas, el 16 de noviembre de 2002 derribaron un longevo árbol de tamarindo en la plaza principal de Atoyac. Los trabajos comenzaron sin el permiso de la autoridad municipal.

Los restos de Lucio Cabañas estuvieron durante un año en custodia del padre Máximo Gómez en la Iglesia del Dios Único, de donde fueron sacados el sábado 30 noviembre 2002 para ser llevados a Ayotzinapa y luego a Chilpancingo. Ya de regreso a Atoyac pasaron por el poblado El Treinta, municipio de Acapulco y por El Cayaco, municipio de Coyuca –en donde vivió parte de su infancia– para llegar la noche del domingo primero de diciembre a nuestra cabecera municipal.

En la Normal Rural de Ayotzinapa escuela en la que se graduó como maestro en 1963, se realizó un gran acto en el patio del plantel donde se levantó un altar en honor a Lucio Cabañas y se congregaron representantes de las 17 normales rurales del país vestidos de negro y con banderas rojas. Los alumnos, integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México acompañaron con consignas los discursos de los oradores en ese evento.

Más tarde unos 500 asistentes, entre estudiantes de diversas Normales de Guerrero, Morelos, Estado de México y Coahuila; así como líderes de organizaciones de colonos y campesinos, acudieron al homenaje póstumo al guerrillero que se realizó junto al palacio de gobierno en Chilpancingo.

A un día de cumplirse 28 años de su muerte sus seguidores y familiares le rindieron un homenaje, trasladaron sus restos en una manifestación que salió de la preparatoria 22 a la plaza pública de Atoyac. Durante la noche del domingo primero de diciembre se realizó una velada cultural en la plaza Morelos, con la participación de todas las organizaciones presentes.

Por la mañana, del 2 de diciembre del 2002, los restos de Lucio Cabañas fueron llevados al panteón de la comunidad de San Martín de las Flores donde está sepultada su madre la señora Rafaela Gervasio Barrientos. Allí se montó una guardia de honor en el panteón ante la presencia de los restos.

Luego los restos de Lucio Cabañas fueron regresados a la cabecera municipal. En la entrada de la colonia 18 de mayo de 1967 comenzó la marcha encabezada por la urna con los restos, pasaron a la escuela primaria Modesto Alarcón donde fueron recibidos por maestros y alumnos. Después el cortejo partió con los restos para darle sepultura en el zócalo de la ciudad bajo el obelisco de ocho metros de altura que en su memoria proyectó el arquitecto Hilario Arroyo Valadez.

Finalmente, los restos del legendario guerrillero fueron enterrados en una urna que hizo el escultor Pedro Zamudio con motivos prehispánicos, tenía forma de tronco y con tres cabezas de jaguar como soporte. La urna fue cubierta con una bandera de México. Desde entonces los restos de Lucio Cabañas reposan en el zócalo de Atoyac.

Dos años después las organizaciones sociales de izquierda, el 2 de diciembre del 2004, colocaron la estatua de Lucio Cabañas que esculpió el escultor Jorge Ramírez (de Celaya Guanajuato) en la fundición de los hermanos Rivero en la Ciudad de México. La develaron en el obelisco, con la presencia del escritor Carlos Montemayor, el padre Máximo Gómez Muñoz y la luchadora social Hilda Flores Solís. Desde entonces, el monumento a Lucio Cabañas se ha convertido en el lugar favorito para las protestas de los grupos de izquierda. Todos los años, el 18 de mayo y el 2 de diciembre, rendimos homenaje al líder del Movimiento Armado Socialista más conocido y admirado de México.

 

 

 

 

miércoles, 31 de mayo de 2023

Feria del café 2023

 

Víctor Cardona Galindo

Este año la feria se desarrolló del 2 al 16 de abril y las festividades concluyeron con saldo blanco, la gente se comportó. La del café es una de las ferias con mayor representación en el estado de Guerrero y en la región de la Costa Grande. Es una buena ocasión para saludar a los amigos y un evento esperado por todos los atoyaquenses, es la única oportunidad que tienen muchos de disfrutar de un espectáculo de sus sueños. Es una feria para el pueblo. Los eventos tienen que ser del gusto popular de lo contrario no sirven. Esta vez se llamó Expo Feria del Café Atoyac 2023.

La alcaldesa Clara Elizabeth Bello Ríos estuvo
 acompañada de la secretaria de Fomento
 y Desarrollo Económico Teodora Ramírez Vega.

El 2 de abril, como es costumbre, las festividades comenzaron con un desfile de colores por la calle principal partiendo de la zona de los bancos, esta vez con la participación de danzas de los municipios de Tixtla, Acapulco y Atoyac. Sin faltar los cabalgantes.

Por primera vez, durante el desfile de Atoyac, se reunieron cabalgantes de todo el estado para darle un toque especial a nuestra feria, siendo la única en la región que asisten con todos sus caballos. Nos visitó rancho El Berrinche, cuadra Los Clientes, rancho Las Palmas, cuadra Fide, cuadra Quinta Luna de Chilpancingo, rancho Los Chatos de Acapulco Diamante, yeguada Los Brodys de Jorge y Miguel Campos, rancho El Potrero de Goyito Campos, cuadra Samuel Mejía, rancho Casa Ahuate del abogado Chuy Galeana.

Estuvieron cabalgantes de Bajos del ejido, Coyuca, Papayo, San Luis, Alcholoa, Arenales, Hacienda de Cabañas, Tierra Caliente, San Jerónimo, Quinta Santa Lucia, El Humo, Tecpan, cuadra de Los Almendros, Coyuquilla, Trapiche y de nuestro querido Atoyac.

Al llegar a los terrenos de la feria, en el lugar conocido como Huanacaxtle, se realizó el tradicional corte de listón, que marcó el inicio del espectáculo de pirotecnia y luego el recorrido por los stands del pabellón cafetalero. 

La alcaldesa Clara Elizabeth Bello Ríos estuvo acompañada de la secretaria de Fomento y Desarrollo Económico Teodora Ramírez Vega, de los alcaldes: de Chilpancingo, Norma Otilia Martínez Hernández; de Tixtla, Moisés Antonio González Cabañas y de San Jerónimo de Juárez, Glafira Meraza Prudente.

Más tarde la alcaldesa coronó a la reina del café: Esthefany Salas Rodríguez, a la princesa Evelyn Acosta de Jesús y a la duquesa Gabriela Guadalupe Lemus Hernández en el escenario del Teatro del Pueblo, donde se abrió el espectáculo con la participación del Ballet Folclórico Vicente Guerrero del municipio de Tixtla. En el jaripeo la banda El Recodo hizo su aparición estelar.



Como la mayoría de los años, Atracciones Rosales de los Santos fue quien trajo lo mejor de sus juegos mecánicos, desde La Rueda de la Fortuna, El Twister, El Barco Viquingo y El Himalaya que son adrenalina pura.

Siendo el café el producto insignia del municipio de Atoyac, está vez el pabellón destinado al producto estuvo coordinado por el ingeniero Acacio Castro Serrano. El espacio fue todo un éxito con: las conferencias, las presentaciones de libros, la reunión de mujeres cafetaleras y el reencuentro de los extrabajadores del Inmecafé. Y como ya es costumbre se llevó a cabo el concurso de la tasa de excelencia.

La duquesa, la reina y la princesa.

El cuatro de abril la presidenta municipal Clara Bello inauguró el ciclo de conferencias que se realizó en el Pabellón Cafetalero ubicado en los terrenos de la Expo Feria del Café 2023, donde hizo entrega de reconocimientos a los ponentes que compartieron sus conocimientos y experiencias con los productores de café. El ciclo de conferencias comenzó con el tema: “Plagas y enfermedades del café”.

La conferencia fue impartida por los técnicos de la Campaña de Control de Plagas Israel Balbuena Pano y Fausto Mesino quienes pertenecen al Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, (SINASICA.

El cinco tuvo lugar el conversatorio “La mujer cafetalera”, donde se expuso la experiencia femenina en el cultivo del café, que va desde la cocina, la plantación, la cosecha y la comercialización del grano.

Doña Gloria Fabían
Como parte de la oferta literaria, en pleno Jueves Santo, al medio día, la escritora originaria de Alcholoa, Adylene González Zeferino, presentó su libro: “Mil Recuerdos y un Café”, un compendio de poemas que resumen la vida personal de la autora.

El también el escritor, Hugo Martín Medina, presentó su libro: “Memorias de un Caminante por los Senderos del Sur” donde narra sus experiencias de vida personal y universitaria haciendo homenaje a personajes de la historia de la Universidad Autónoma de Guerrero. A este evento asistió, el diputado local, Fortunato Hernández Carbajal.

El ocho el ingeniero Federico Leyva Gómez impartió la plática: “El cambio climático, su efecto en la producción de alimentos y formas de mitigarlo”, donde habló de los tipos de clima que existen en Guerrero y de los tipos de suelo que necesitan diferentes herramientas para tratarlos. En este conversatorio, estuvieron presentes, productores de las localidades como: El Quemado y Cerro Prieto.

En busca rescatar la memoria histórica a base de testimonios, anécdotas y recuerdos, se realizó el encuentro de extrabajadores del Instituto Mexicano del Café (Inmecafé) El evento fue el domingo nueve como parte de las actividades del Pabellón Cafetalero. Octaviano Alcantar realizó una remembranza de lo que fue el Inmecafé y los beneficios que trajo para la cafeticultura de la región. Todos hablaron de sus experiencias como trabajadores de esa noble institución que fue desaparecida durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

En sus mejores tiempos el Inmecafé generó economía, paz y progreso para las poblaciones serranas, la cabecera municipal y en Guerrero. Además, fomentó la actividad deportiva y una sana convivencia familiar.

Alcantar dijo que él llegó al Inmecafé en 1975 cuando se sacaban mil 800 quintales de cafés lavados, la institución contaba con gente que tenía conocimiento en compras y agronomía. Es en el área industrial donde nació el proyecto de control de calidad. Había tres plantas importantes: El Paraíso, San Vicente de Benítez y Río Santiago. Y otros centros de despulpe que también eran importantes. En La Soledad se rentaba un beneficio. Había dos jóvenes japoneses en la delegación de Atoyac que eran buenos catadores.

A los técnicos se les capacitaba en Garnica Veracruz, la Comisión Nacional del Café elaboró un Atlas cafetalero, el café de la parte alta de la sierra incidía en El Paraíso. Se compraba café hasta con el 15 por ciento verde. El Inmecafé tenía dos cafeterías muy grandes: una en Paris y otra en Italia. Más otras 34 cafeterías en el mundo donde se dieron a conocer los “Naturales de Atoyac” que son los mejores cafés, por encima de África y Brasil.

Se exportó café a Japón y por cuestiones burocráticas le llamaron: “Los lavados de Acapulco”. Los nombramientos de políticos como delegados dieron al traste con la institución. Arriba de los mil metros a los mil 400 metros se produce café de muy buena calidad que la selva y el océano garantizan.

El 10 de abril a las cuatro de la tarde el gobierno que encabeza la presidenta municipal, Clara Bello, premió a los primeros lugares del Certamen de Calidad del Café Atoyac 2023, en el Pabellón Cafetalero. La selección del mejor café estuvo a cargo de la catadora Aracely Martínez Rodríguez quien es Técnico Superior Universitario de Control de Calidad en Cafeticultura. Antes de dar a conocer los resultados impartió la conferencia “El Tueste del Café y Calidad”.

Entre los ganadores, se encuentran, el primer lugar café de la localidad El Edén, cultivado a mil 600 metros de altura sobre el nivel del mar, alcanzó los 88 puntos, y pertenece a Lorena Cuatemateco de Jesús. El premio lo recogió su esposo José Hernández García, quien también ha participado en la Taza de Calidad del Café a nivel nacional y ha obtenido primeros y segundos lugares. El segundo lugar, fue para Marcelo García Hernández también de El Edén, con un puntaje de 87.5 y el tercer lugar fue Martha Flores Mata, de la localidad Nueva Delhi con 87.25 puntos.

El 12 a invitación del Gobierno Municipal, al menos 49 localidades serranas que están inmersas en el programa federal, “Sembrando Vida”, productores y productoras participaron en el Pabellón Cafetalero, donde por medio de stands expusieron sus cosechas de: plátano, miel, papaya, calabaza, yaca, pan, piña, mango, guanábano, café, mezcal, maíz y frijol.

El Programa de “Sembrando Vida”, tiene como propósitos: reforestación, mejorar la producción, generar la paz y el desarrollo económico en los pueblos.

Al iniciar el evento que se llamó: “Feria de Sabores y Colores, Sembrando Vida y sus Comunidades Sustentables Tradicionales” la alcaldesa Clara Elizabeth Bello Ríos, en compañía del delegado Federal en Guerrero, Iván Hernández Díaz y del coordinador regional de los Programas Sociales en Costa Grande, Faustino Soto Ramos realizaron un recorrido por los stands que colocaron los productores y productoras de diversas localidades serranas donde exhibieron su producción.

En el escenario del pabellón cafetalero Mario Valdés Lucena, rindió un homenaje a Emiliano Zapata, interpretando un corrido por el 104 aniversario de la muerte del caudillo. Así mismo, las productoras, deleitaron al público con las danzas: Flor de Piña y El Cortés.

Por su parte Iván Hernández Díaz señaló que, en Atoyac, las mujeres tienen un peso muy fuerte, porque observó en el recorrido una gran cantidad de mujeres y destacó que, antes de la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador, el campo se había abandonado completamente, y que el dinero que los campesinos reciben del programa federal “Sembrando Vida”, proviene del combate a la corrupción y de la eliminación de los privilegios a los gobernantes. Esa es la esencia de la Cuarta Transformación: devolverle las riquezas a México a sus verdaderos dueños.

“El Turismo es una herramienta para la pacificación de los pueblos”, dijo la alcaldesa Clara Elizabeth Bello Ríos, al asistir a la conferencia que impartió el especialista en café Octaviano Alcantar Montes con el tema: “Maquinaria y Equipo para el Café”, el 13 de abril.

Octaviano invitó a las nuevas generaciones de jóvenes para que se involucren en el tema del café: “Tienen que ir a las plantaciones para que vean el proceso y corte del grano básico, en las temporadas de cosecha, para que sigan esas tradiciones, y no les pierdan el amor a las huertas”.

Por su parte Clara Bello comentó que su gobierno siempre estará apoyando a los cafetaleros en todos los sentidos, en plataformas de medios, en las visitas que hace a otros estados de la República Mexicana, “Atoyac cuenta con historia, gastronomía, cultura, biodiversidad, y voy a seguir promocionando este proyecto de turismo de naturaleza, ecológico y la ruta por el café”.

En el pabellón del café la jovencita Isamar Flores Rivera fue la sensación con la exposición de sus cuadros, los chicos de La Coste con sus obras pictóricas y artesanías. La bisutería elaborada por artesanas locales como: Martha Angélica Sánchez Fierro y Miguel Ángel Albarrán Mejía con su variedad de accesorio de palma y joyería fina. Doña Gloria Fabián nunca falta el pabellón del café, quien ofreció a sus clientes pan de chilapa para acompañar el delicioso aromático café. También destacó el stand de Margarita Serafín Reyes. Y no faltó “El Chancaite” noche de karaoke en el pabellón cafetalero el 12 de abril.

Los voladores de Papantla fueron la sensación de cada noche, instalaron su espectáculo en la explanada principal. Desde lejos se escuchaba su música y se les veía descolgarse de ese gran tronco, hasta llegar al suelo, dando vuelta al ritmo de la flauta y del pequeño tambor.

Mientras en el Teatro del Pueblo se contó con la participación de músicos locales y artistas de talla nacional.  El tres se presentó el exitoso espectáculo del comediante de Teo González, al día siguiente fue la primera presentación del certamen de música “Canta Atoyac Canta” con 15 participantes. “En esta noche del martes 4 de abril así dimos inicio al concurso de canto Canta Atoyac Canta 2023 -el desafío-con un tema inédito titulado Canta Atoyac que estoy seguro será un himno para la posteridad en este tipo de competencias artísticas musicales”, dijo Justino Barrera Reyes al presentar la primera pieza interpretadas por todos los participantes y compuesta por trabajadores de la casa de la cultura.

El cinco estuvo el comediante Pipirin, el seis Eduardo Plata y su Escuadra de Oro, el siete fue noche de disc-jockey, también estuvo un grupo de rock llamado Los Arcade , el ocho el Indio Bryan, el nueve el segundo desafío, el 12 se presentó el Triángulo Musical, se contó con la actuación del municipio de San Marcos de la región de la Costa Chica el 13 de abril, también Los Frays estuvieron el 15, el16 fue el final de Canta Atoyac Canta. En la pasarela del talento local: Blady y sus teclados. En la clausura cantaron los Yonic's de Ayvar.

En esta segunda edición del concurso Canta, Atoyac Canta 2023, se coronó con el primer lugar Fabián Vejar, el segundo Michel Castro y el tercero Diego Alberto Rueda.

En el jaripeo se tuvo también la participación en bailes populares con los conciertos de la Banda El Recodo que amenizó el baile el dos de abril, el seis Pancho Barraza engalanó el escenario y el nueve Río Roma fue la sensación. Sin poder faltar las corridas de toros: el tres Rancho el 50 de Taxco con música la banda Nueva Divizzion, el cuatro Finca San José con música de Denilson Castro y sus parientes, el cinco con el Rancho el Huamúchil y amenizó Denilson Castro y sus parientes, la noche del siete fue para el Rancho Mil Amores con música Denilson Castro y sus parientes, el ocho Rancho el Huizache y amenizó la noche la banda de música La Nueva Divizzión.

En el aspecto gastronómico, los tacos de los López siguen siendo los reyes de la fiesta, los tamales de la china, el relleno de las corbatas tenía mucha salchicha y jamón me comentaron, los postres como las fresas con crema y las crepas estaban buenas. El chicharronero Pipila fue la novedad en las redes sociales. También se le vio recorrer los terrenos de la feria a Armando Manzanero con sus manzanas acarameladas.

Mientras en el sector ganadero, el 16 de abril se realizó el tradicional concurso de la “Vaca Lechera”, evento coordinado por el Ayuntamiento y la Asociación Ganadera de Atoyac, con la participación del Rancho La Esperanza, Monte Alto, Chaparral, Prietuca, Los Manantiales, el Trébol y el Arrollo Grande. El ganador del primer lugar fue el rancho Arroyo Grande de doña Adela Hernández con su vaca La Bonita. Al finalizar se rifaron cuatro sementales de registro enviados por la gobernadora del estado Evelyn Salgado Pineda.

La alcaldesa Clara Elizabeth Bello Ríos, hizo entrega de los cuatro sementales a: Leobardo Serrano Galeana de Corrales de Río Chiquito, José Ángel Bolívar Calderón de Zacualpan, Nelson Martínez Castro de la colonia Mártires y Adán Benítez Reyes de Fincas Viejas.

 

 


jueves, 3 de febrero de 2022

GENERAL EUTIMIO PINZÓN MARTINEZ

 

 Nació en el desaparecido Barrio Nuevo, cercano a Corral Falso, alrededor del año de 1820. Fue hijo del general Luis Pinzón y Clara Martínez. Se casó con María Cristina Martínez en Atoyac, el 4 de febrero de 1837. Inició su carrera militar a las órdenes de su padre. Fue de los primeros revolucionarios que apoyaron el Plan de Ayutla y luchó hasta el triunfo del movimiento.

Destacó en la toma de Ixtapan de la Sal del Estado de México, junto a don Antonio Díaz Salgado y los jefes revolucionarios Guzmán y Tejada, derrotando al coronel santanista Romero, peleó en la toma de Ario Michoacán y en el fallido ataque a Morelia el 24 de noviembre de 1854, en cooperación con las brigadas de don Epitacio Huerta y don Manuel García Pueblita. En esta acción tocó a Pinzón atacar y tomar la garita de Santa María.

Los jefes revolucionarios llegaron hasta la Plaza, su caballería arrollaba a los jefes santanistas en todas direcciones, pero cuando el triunfo parecía más seguro se presentó el gobiernista Román Tavera con mil 500 hombres y 6 piezas de artillería, obligando a los revolucionarios a retirarse.

Pinzón regresó con su brigada al Sur. Al triunfo de la causa en 1855, el presidente Juan Álvarez premió sus servicios con el grado de general de brigada que luego ratificó el presidente Benito Juárez en San Luis Potosí el 4 de diciembre de 1865.

Cuando Comonfort dio su golpe de Estado contra la Constitución de 1857, dando inicio a la cruenta guerra de Reforma o de tres años, el general Eutimio Pinzón peleó al lado liberal desde el 1 de enero de 1868 hasta el triunfo de la causa.

Cuando México fue invadido por los franceses y se instaló el seudoimperio de Maximiliano de Austria. Pinzón peleando a lado de la libertad fue sitiado en Teloloapan en 1862 por el retrogrado Leonardo Márquez y otros traidores. Pinzón resistió heroicamente con un puñado de valientes patriotas.

Defendió la ciudad de Puebla que sitiada por los franceses, del 16 de marzo al 17 de mayo de 1863, fecha en que rindió la plaza quedando prisionero con sus compañeros de armas. Y con ellos se negó a firmar la promesa exigida por el jefe vencedor Forey de no mezclarse en nada contra la invasión francesa mientras estuviera prisionero. Pero se fugó en Orizaba y volvió al Estado de Guerrero a seguir la patriótica pelea, en donde fue nombrado jefe de la segunda brigada de la División del Sur mando que conservó hasta el triunfo de la patria.

En el año de 1867, fue a México con las fuerzas del Sur a las órdenes del general Diego Álvarez a tomar parte en las campañas de Puebla y México. 

Peleó en la toma de Puebla el 2 de abril, se distinguió por su ataque al fuerte del Carmen, lo que le mereció elogios del jefe del Ejército de Oriente general Porfirio Díaz. Se encargó de la persecución de Márquez con su Segunda Brigada. Estuvo en el asedio de la Ciudad de México por la Villa de Guadalupe, regresando al Estado de Guerrero el 26 de mayo. Al rebelarse el general Vicente Jiménez contra el gobierno local el 7 de junio en Iguala, salió Pinzón a Metlapa la noche del día 12 y el 13 de junio en la mañana sucumbió en las inmediaciones de Iguala, a manos del prócer de Juliantla coronel Ignacio Figueroa. Texto de Víctor Cardona Galindo

#AtoyacMiMatria

#QuieroQueSepas

domingo, 23 de agosto de 2020

El Plan del Veladero I

 Víctor Cardona Galindo

En la cañada del Morenal, un paraje de la sierra muy cercano a Los Valles, las tropas del Plan del Veladero encabezadas por el general Amadeo Vidales casi acabaron con un batallón de federales. Aquella batalla sangrienta del 28 de octubre de 1926 dejó muchos soldados muertos. Las aguas del arroyo del Morenal bajaban rojas porque en su cauce quedaron muchos heridos que se desangraban, algunos se acercaban a tomar agua y ahí morían. Con el paso del tiempo y como testigo de aquella fecha quedó un conjunto de cruces esparcidas por todo el lugar.

La calle Nicolás Bravo en 1921

El Plan del Veladero que estaba dirigido contra la colonia española de Acapulco se proclamó en el cerro con ese nombre, pero las más cruentas batallas se pelearon en Atoyac porque el jefe de ese movimiento el general Amadeo Sebastián Vidales Mederos instaló su cuartel general en la sierra cafetalera, primero en Los Valles y después en El Fortín del Cerro Plateado.

En los años veinte del siglo pasado las haciendas más grandes de la Costa Grande eran propiedad de las casas españolas del puerto de Acapulco, Baltazar Fernández, Uruñuela, Alzuyeta, Quiroz y Compañía, quienes también tenían las fábricas de hilados y tejidos de El Ticuí y Aguas Blancas. En Acapulco eran dueños de una industria de jabón llamada “La Especial”. Contaban con bodegas en diferentes partes de la región por medio de las que controlaban el mercado de algodón, la copra y los granos básicos. El sometimiento de los costeños, al dominio y la explotación de los comerciantes españoles eran casi completos.

La casa comercial Alzuyeta y Compañía fue fundada en 1821, paradójicamente el año de la consumación de la independencia; B. Fernández y Compañía, fue fundada en 1824 y Fernández Hernández (La ciudad Oviedo), constituida en 1900. Sus propietarios eran vascos, en el caso de la primera y asturianos, sin parentesco entre sí, en el caso de las dos últimas. Las cabezas de las casas eran Marcelino Miaja (B. Fernández y Cía.) Jesús Fernández (Fernández Hnos.) y Pascual Aranaga (Alzuyeta y Cía.)

Esas empresas españolas ocuparon el lugar que había dejado vacante la Nao de China, que dejó de venir en 1821. El control comercial de los españoles era absoluto, así lo contó el cronista de San Jerónimo de Juárez don Luis Hernández Lluch: “El medio de transporte era la arriería; venían cientos de recuas de Morelia, Oaxaca, Puebla y Cuernavaca. Traían mercancía del lugar de origen y llevaban productos ultramarinos a diferentes partes de la república, estas compañías progresaron mucho; en el tercer tercio del Siglo XIX llegaron a controlar a las autoridades del estado y en los 30 años del porfiriato las empresas gachupinas eran muy poderosas, estaban bien organizadas y en la década de 1890 se fusionaron creando la firma Alzuyeta, Fernández, Quiroz y Compañía, quienes planearon construir un complejo textil para evitar traer las telas de Europa y ahorrarse los gastos de importación y de paso aprovechar la gran cantidad de materia prima barata que existía en ese momento en las dos costas de Guerrero”.

Mario Gil en su libro El Movimiento escuderista de Acapulco describe como los españoles se fueron apoderando poco a poco de todas las riquezas de la región y controlaban todas las actividades productivas. Controlaban el poder político, acaparaban la producción agrícola, tenían las industrias, controlaban la comunicación, el crédito, Bancos, seguros y telégrafos. Las mulas que cruzaban la sierra eran controladas por sus agentes.

Esos consorcios extranjeros habían llegado a controlar en forma absoluta la economía de ambas costas –la Costa Grande y Costa Chica- donde se halla la riqueza de Guerrero. Al iniciarse la segunda década del siglo XX el dominio de los gachupines era completo, como el que ejercían en todo el país al iniciarse la guerra de liberación nacional en 1810.

Rogelio Vizcaíno y Paco Ignacio Taibo II relatan en su texto Socialismo en un solo puerto: “El control gachupín del puerto se vino acompañado por un tipo de dominio aberrante que apelaba a la violencia, el fraude, la intriga y el crimen”.

El principal punto de apoyo del monopolio, se encontraba en el aislamiento del puerto. Desde Chilpancingo por tierra no había carretera, se contaba con un peligroso y escabroso camino de herradura que se recorría en una semana. Por mar la comunicación era por medio de pailebotes que prestaban servicio permanente entre Acapulco-Salina Cruz y Acapulco-Manzanillo.

Las tres firmas, dueñas de la mayor parte del transporte por recuas de mulas, impidieron en incontables ocasiones la construcción de la carretera México-Acapulco sobornando a los ingenieros y técnicos que el gobierno federal comisionaba para realizar los estudios de las posibilidades de realizarla. Los enviados se regresaban con talegas de dinero informando que era imposible trazar una vía en esa serranía.

Los españoles eran dueños de una flotilla de barcos y en el comercio aniquilaban cualquier competencia: “Las tres casas españolas poseían una flotilla de pailebotes que hacían el servicio de cabotaje entre Acapulco y Manzanillo, Col. hacia el norte, o hasta Salina Cruz, Oax. por el sur, siendo ellos los armadores de esos buques, ningún competidor comercial podía proveerse directamente de mercancías. Poseían el servicio de carga y descarga desde los barcos a la costa, pues no había muelles” comenta Mario Gil.

Con esa infraestructura ellos controlaban el movimiento de mercancías y de los productos de la región. Cuando algunos comerciantes mexicanos se organizaron y compraron barcos para transportar mercancías, los españoles compraron a los capitanes para inducirlos a hacer naufragar los buques. Fue lo que ocurrió con “El Progreso” de 9 toneladas, y “La Otilia”, de 6 toneladas propiedad de los hermanos Vidales, que bajo la excusa de alguna tormenta fueron encalladas. También crearon un fondo para hacer quebrar a sus competidores árabes. Por eso José Saad llegó a simpatizar con la lucha de Juan R. Escudero.

En Pie de la Cuesta las tres casas españolas poseían grandes almacenes y bodegas destinados a guardar las cosechas compradas a un precio muy ventajoso que les permitía determinar el precio del maíz, el frijol, la harina y la manteca. Habían adquirido grandes extensiones de tierra en las costas. Al inicio de la revolución en 1911, la hacienda Los Arenales era propiedad y residencia de Baltazar Fernández, descendiente directo del fundador de B. Fernández y Compañía. Las firmas eran propietarias de las haciendas de San Luis, Aguas Blancas, El Mirador y la Testadura y mantenían relaciones cordiales con otros latifundistas españoles como los hermanos Guillén, los hermanos Nebreda y Francisco Galeana.

En Atoyac de Álvarez había  terratenientes y latifundistas que vivían en la cabecera municipal y eran: Germán Gómez, Andrés Pino, Octaviano Peralta, el coronel Alberto González, Gabino Pino González, Herman Ludwig y el guatemalteco Salvador Gálvez, quienes ya contaban en sus extensiones con plantaciones de café en la sierra.

Pero en la Costa Grande los más voraces eran los hacendados españoles, cualquier campesino que viviera en las haciendas y no fuera del agrado de los propietarios o de los administradores era obligado a salirse bajo cualquier pretexto. Sí les prestaban tierras a los campesinos pero en los terrenos altos infértiles y en cantidades mínimas, no más de tres hectáreas, mediante el pago de una renta. Las cosechas se levantaban tan pronto ordenaban los administradores para darle el pasto al ganado, aun cuando el maíz o frijol estuviera todavía secándose.

De acuerdo a lo recogido por Crescencio Otero Galeana en su libro El Movimiento agrario costeño y el líder Profr. Valente de la Cruz, el aviso era intempestivo y cuando los campesinos estaban levantando su producto, los caporales metían el ganado a pastar y se comían los cultivos que casi siempre era las semillas básicas para la subsistencia de las familias: maíz y frijol.  Los campesinos no podían sembrar árboles frutales de vida larga. Los esbirros de los hacendados sí tenían ese privilegio, pero únicamente podían plantar una o dos palmeras de coco, cuando mucho dos árboles de mango y algunas plantas de plátano. Esa era la condescendencia por los servicios prestados, de ésta manera muchos se volvían serviles a los hacendados que así formaban su pequeño ejército de guardias blancas y pistoleros.

Al campesino que criaba ganado, sólo se le permitía tener cinco animales, porque aun las pasturas del campo libre también pertenecían a las haciendas. El campesino no tenía derecho a tomar para sus vacas ni un solo manojo de pasto del que nacía en el campo libre y quien desobedecía era expulsado, y si intentaba defenderse inmediatamente era aprehendido por las guardias blancas de la hacienda y remitido a Tecpan la cabecera de distrito, donde residía el tirano Prefecto Político y tenían su sede las autoridades judiciales que estaban al servicio de los hacendados y latifundistas españoles.

“Cuando los españoles levantaron sus fábricas de hilados y tejidos –El Ticuí y Aguas Blancas- exigieron a los campesinos que se sembrasen algodón el cual les compraban a precios arbitrarios. Para aprovechar las cosechas de copra que adquirían a precios ridículos construyeron una fábrica de jabón La Especial, cerca de Acapulco”, asienta Mario Gil.

“Los campesinos eran además obligados a sembrar lo que convenía a las casas comerciales, forzando, como lo hicieron en la hacienda El Arenal, a destruir la siembra de ajonjolí para sembrar algodón”, escribieron Vizcaíno y Taibo.

Las casas españolas además de tener en la nómina a los regidores del Ayuntamiento, pagaban a la policía del puerto de Acapulco que era un cuerpo de guardias blancas a su servicio, por eso no se descarta que los gendarmes hayan asesinado a Rafael Bello, dueño de la fábrica de hilados y tejidos La Perseverancia, por órdenes de la colonia española a principios del porfiriato.  El 11 de mayo de 1876 falleció en Acapulco el Sr. Rafael Bello, propietario de la fábrica de mantas “La Perseverancia” de Atoyac. “Bello nació en Tixtla y fue Presidente Municipal de Acapulco. Fue asesinado por la Policía de Acapulco”, informaba El Fénix en su edición número 31 publicada el 17 de junio de 1876, la sociedad se indignó por el asesinato porque se dijo que fue una celada preparada con antelación; un grupo de ciudadanos de Atoyac pidieron al Juez de Primera Instancia, el 20 de mayo de 1876, castigo para los policías que lo asesinaron, porque era benefactor de esta municipalidad. La carta fue enviada por Rómulo Mesino.

En el mismo periódico El Fénix número 31, en la página 4, donde se habla de los movimientos de pasajeros del puerto se asienta que salió el 3 de mayo hacía el puerto de Zihuatanejo en el pailebot nacional “Mexicano” el ciudadano español D. Alzuyeta.

Para los que se oponían a los españoles estaba la famosa leva, los rebeldes eran aprehendidos para ponerles el uniforme militar. En los años 20 del siglo antepasado muchos que huían de la mala justicia, buscaban protección en la sierra; algunos construyeron jacales cerca de otras cuadrillas y sembraban maíz, frijol y pequeños cañales, para allá, en la serranía, no era fácil que fueran los rurales, los pistoleros de los dueños y caciques políticos.

Otero Galeana escribe que los hacendados españoles y sus administradores, eran dueños de vidas, honras e intereses. Eran intocables y manejaban a las autoridades a su antojo porque las tenían compradas o ellos las ponían directamente. El campesino sólo tenía a su favor el aire que respiraba, el sol que lo alumbraba, el agua que tomaba y la leña seca que en esos tiempos había en abundancia en esta región. Se pagaba renta por las siembras de maíz, ajonjolí, arroz, tabaco, frijol y otros muchos cultivos. Los labriegos vivían pobres vistiendo huaraches de tres agujeros, calzón y cotón de tosca manta y sombreros de palma. Y para acabarla de amolar a principios de los veinte se vivieron algunos años de sequía y se perdieron las cosechas por falta de lluvias. Los españoles acaparaban el grano y lo guardaban en sus bodegas de Acapulco y Tecpan. Se vino la hambruna y mucha gente murió por falta de alimentos. Por eso fue a principios de los años veinte cuando se organizaron los primeros grupos solicitantes de tierras y los comités agrarios. Los hacendados y terratenientes respondieron con la persecución y el asesinato.