viernes, 17 de abril de 2026

Las abejas

 

Fue el señor Salvador Maya Suárez quien trajo la Apis Mellifera e inició la producción de miel en la región allá por 1961. Con el tiempo los mieleros se multiplicaron y diversificaron la actividad, elaborando productos vitamínicos y de belleza a base de miel. Ahora solamente en el municipio de Atoyac existen alrededor 150 apicultores que trabajan con esa especie.

Más tarde en la sierra nuestros campesinos domesticaron la abeja melipona, la encargada de polinizar las plantas de café y productora de la curativa miel de palo. Esta abejita que no tiene aguijón se cultiva con mucho éxito en la parte alta de nuestra selva cafetalera.

Antes para poder acceder a un litro de miel de palo había que derribar un árbol que muchas veces era centenario, ahora se cultiva en los corredores de las casas de muchos pueblos. Fueron pioneras en ese cultivo comunidades como La Soledad, La Estancia y La Siberia, donde la abeja que no tiene aguijón convive con los campesinos en armonía. Incluso la abeja melipona fasciata es endémica del municipio de Atoyac y con este método hay esperanza de preservarla.

Los campesinos elaboraron con pequeños cajones los apiarios de sus colmenas y así producir la también denominada miel virgen. La abejita sin aguijón es nativa de América. Los europeos trajeron la Apis Mellifera, que produce una miel cien por ciento dulce, en mientras que la miel de abejas nativas es agridulce y no muy espesa. La miel de palo se cosecha una vez al año y la Apis Mellifera produce dos o tres veces por año.