domingo, 24 de mayo de 2015

El silencio del viento

Víctor Cardona Galindo

El silencio del viento, es el tercer libro de Felipe Fierro Santiago. En 1998 publicó Tierra Mojada, y el haber vivido de cerca la represión de los campesinos de la sierra en la década de los setentas lo llevó a escribir en el 2006 sobre la guerrilla del Partido de los Pobres (PDLP) y de su fundador Lucio Cabañas, cristalizándose el proyecto en el libro: El último disparo. Versiones de la guerrilla de los 70´s.
Felipe Fierro es maestro en educación y tiene también una maestría en matemáticas. Es profesor de escuelas secundarias, periodista, catedrático de la Universidad Autónoma de Guerrero. Ha dirigido durante varios años el periódico Atl y participó en el encuentro Poetas y Narradores en la Selva Cafetalera del cual se editó una memoria. Los trabajos de Felipe Fierro reflejan el amor por su tierra, pues los personajes de sus crónicas, cuentos y leyendas son extraídos de la vida cotidiana, de la sierra y de los pueblos de Atoyac.
Nació en 1962 en la parte alta de la sierra cafetalera, en la comunidad de Plan del Carrizo su padre es Tomás Fierro Zarco y su madre Severina Santiago Serrano. Estudió en la Escuela Primaria Rural Federal “Benito Juárez García” de la comunidad de Agua Fría y los estudios de la secundaria los realizó en la Escuela Técnica Agropecuaria 174, de Río Santiago, de donde egresó en 1978 cuando estaba por terminar ese periodo doloroso al que se llamó “Guerra Sucia”.
Felipe es un hombre como pocos, maestro de secundaria, de preparatoria, periodista, escritor y músico. Es un hombre que se educó bajo la disciplina del campo, donde no se vale  amanecer dormido. Los campesinos amanecen afilando el machete, Felipe amanece pegado a su escritorio escribiendo, haciendo los cuadros de su escuela o preparando clases.
Esta disciplina le ha permitido publicar sus artículos en diversas revistas, editar desde ya hace 15 años el periódico ATL periodismo en transición, asistir a foros donde ha presentado ponencias y darnos tres libros en donde se plasman los temas recurrentes de nuestra tierra Atoyac, como el café, la guerrilla y la guerra sucia. Así como sus leyendas y la vida campirana.
Felipe Fierro, forma parte de una generación de escritores atoyaquenses, a quienes la Guerra Sucia, los marcó profundamente. Como es el caso de Jesús Bartolo Bello que escribió el poemario No es el viento el que disfrazado viene y de Enrique Galeana Laurel que en Tempestades recoge varias crónicas sobre la guerrilla de Lucio Cabañas y la violencia que el gobierno ejerció sobre el pueblo de Atoyac. También Judith Solís Téllez mediante sus ensayos ha ido rescatando los “ecos de la guerra sucia en la literatura guerrerense”.
Felipe Fierro, Jesús Bartolo y Judith Solís son lo mejor que en letras ha dado Atoyac, porque muchos de sus escritos han trascendido el ámbito local y su trabajo tiende a ser más universal, han dejado de ser los escritores improvisados y le han dedicado tiempo a su formación, para darnos piezas de calidad.
En el libro El silencio del viento el personaje principal es la exuberancia de la sierra. Esa orografía que sube y que baja pero más sube que baja. Esa tierra que ha sido fertilizada por la sangre de sus hijos, muertos en combate o llevados por la fuerza de sus casas para nunca más volver.
El libro de Felipe refleja las estampas de nuestra tierra, de la sierra de Atoyac, desde el maestro que llegó a la sierra desafiando las inclemencias del tiempo, que luchó no solo contra la ignorancia del pueblo, sino también en contra de las enfermedades, que durmió en el suelo y comió pobremente como comen todos los campesinos. En este libro se hace presente el cacique pueblerino que le entró a todo, no sólo a las filas del partido oficial, sino además a la siembra de amapola y que expulsaba a los maestros de los pueblos, porque nos les convenía que los niños se educaran.
Las leyendas que se cuentan en los pueblos, que muchas veces tienen a sus moradores, encerrados en sus domicilios a temprana hora. El Silencio del viento es un libro que retrata al pueblo de Atoyac, pero que puede ser cualquier pueblo que tenga, calles que se llamen, Miguel Hidalgo y Guadalupe Victoria, en donde se siembre café y se sienta su aroma. Donde haya hombres indómitos dispuestos a escribir su propia historia.
Los que somos de Atoyac nos sentiremos identificados con este libro, porque los cuentos y crónicas que aquí encontramos, son parte de nuestra cultura. Este libro de Felipe Fierro es para disfrutarlo sentado en el quicio de la puerta, tomando una taza de café, o bien para leerlo en la hamaca, antes de ir a dormir.

El libro de Felipe Fierro desmiente aquellos que dicen que la cultura de Atoyac languidece. Obras como estas fortalecen nuestra cultura, la hacen más sólida y podemos decir que en Atoyac hay escritores sólidos, con oficio y que amenazan con ser los mejores escritores de Guerrero, y quizá, algún día, de México.

martes, 19 de mayo de 2015

El Nanche

Víctor Cardona Galindo

A veces pienso que la vida en la ciudad de Atoyac inicia en  Reforma. Esta calle, para los que no saben, comienza donde estaba antes la terminal de autobuses Estrella de Oro. Ahora está la farmacia del “Ahorro”, frente a la veterinaria de Arsenio Juárez por donde viven Juan y Ramón Galeana. Para mejores señas en esa calle durante mucho tiempo estuvo el grupo de Alcohólicos Anónimos “Nuevo Amanecer” antes de irse para la colonia Las Palmeras, donde sigue salvando vidas.
La Reforma por la mañana muy temprano se llena de carretilleros. Frente a la panadería de don Natalio llegan las vendedoras de la parte baja del municipio. Traen girasoles, ramas de albahaca, mangos y toda clase de productos. Las combis se paran en el puente. A diferencia de la calle Aquiles Serdán, en Reforma el tránsito va haciéndose más denso.
En esta calle confluyen las combis que vienen de El Ticuí, la colonia Miranda Fonseca, las que vienen de Alcholoa, Zacualpan, San Jerónimo y la Colonia 18 de Mayo. Eso nada más para mencionar las rutas de transporte. Porque si mencionara una a una las comunidades cuya puerta de entrada a la ciudad es Reforma entonces no acabaría pronto.
Yo camino por Reforma todos los días para ir al trabajo, me bajo en el puente cuando vengo del Ticuí. Al bajarme a veces veo un campesino que afila su machete en uno de los muros del puente. Ese puente que se construyó después del 2004, año en que azotó a esta ciudad una tromba. Por esas fechas yo tenía mi estudio, en una de las orillas del arroyo Cohetero. Todo mi archivo se perdió en la inundación, un trabajo de 14 años de investigación y acumulación de información se los llevó el agua. De mi biblioteca sólo se salvó el libro Como Agua para Chocolate de Laura Esquivel.  Creo que hasta entonces supe que la calle se llamaba Reforma y que no era una prolongación de la avenida Aquiles Serdán como yo creía.
A los vecinos que perdieron sus cosas, el Ayuntamiento, les repuso sus refrigeradores, camas, estufas y hasta lavadoras. A mi nadie me repuso mis libros, de los datos que tenía en el archivo, después descubrí el placer de volverlos a encontrar, y también aprendí a tener mi estudio en las partes muy altas.
Si ahora me bajo en el puente, es porque en la esquina de Reforma con Nicolás Bravo, se instala El Nanche a vender los periódicos. Ya los taxistas conocen el lugar como la esquina de El Nanche. En el futuro cuando se le siga llamando así pensarán que en el lugar había un árbol de ese fruto, como en la parada de El Tamarindo donde ya no hay tamarindo.
Nuestro amigo el “periodiquero” no se llama Nanche, así le decimos por ser de El Nanchal un pueblito que está en las faldas de la azul montaña a unos cuatro kilómetros al noreste de la ciudad. El Nanche es todo un personaje su nombre verdadero es Cervelio García Sánchez, es nieto de Isidoro Sánchez el famoso “Satélite”, pero en desmadre los amigos le dicen Cervecelio, porque era bien borracho, y tenía la costumbre de irse a su casa a la una de la mañana, hasta que se le apareció un encapuchado rumbo a El Nanchal dejó de beber y ya no volvió a su pueblo, se quedó a vivir en la ciudad.
Cuando escribí la primera parte de éste relato en el Atl y lo subí a Facebook apareció el encapuchado, dio la cara y en confianza contó que todas las noches Cervelio pasaba borracho y apedreaba las casas y a los perros que le ladraban hasta el cansancio. Por eso decidió espantarlo. Se puso un sombrero negro, se cubrió parte de la cara, se vistió con un capote y con un garrote largo se puso en el camino fumándose un puro. Cuando El Nanche iba a comenzar a corretear los perros, el encapuchado le dio una fumada al puro y únicamente se vio la brasa en el aire. Al Nanche hasta la borrachera se le quitó y se regresó corriendo a la ciudad. Desde entonces no se va de noche a su pueblo, ya vive aquí.
Pero antes que se le apareciera el encapuchado tuvo un raro encuentro, hechos que fueron marcando la ruta para que dejara la bebida. Resulta que una tarde llegó al Fortín (así se llama una cantina) y anduvo de mesa en mesa buscando quien le invitara una cerveza, todos se la negaron, pero en una esquina estaba un hombre elegante muy bien parecido que le dijo “yo te la voy a invitar, ven siéntate conmigo”. Se bebió una caguama con él y luego se marchó. Caminó por Hidalgo y al llegar al Atrancón  ya lo estaba esperando el amigo bien vestido que había dejado en El Fortín.
Le dijo “te estoy esperando, porque no tengo amigos en Atoyac y quiero que me acompañes a cenar y a beber. Ten chíngate una”, y de atrás de un pretil donde estaba sentado aquel desconocido sacó una cerveza modelo bien fría y se la dio, él se abrió otra. Cuando se la acabaron de atrás de pretil sacó otra y otra.
Luego le dijo “vamos a cenar” y al decir eso llegó un taxi por ellos que los llevó al centro donde cenaron tacos y de ahí al Tahúr el bar que estaba de moda. El Nanche sólo recuerda que en El Tahúr aquél hombre le invitó las cervezas y una muchacha. Al otro día cuando despertó estaba en su casa, donde sus familiares le dijeron que lo llevó un hombre bien parecido y bien vestido en un taxi.
Se vino a la ciudad de Atoyac y anduvo investigando. Todos decían haberlo visto pasar con ese joven apuesto y bien vestido que pagaba todas las cuentas con billetes de a 500 pesos. Pero Cervelio desde entonces vivió asustado. Porque todos concluyeron que era El Diablo que anduvo con él.
El Nanche fue el primero que les enseñó a unos periodistas, entre ellos a los enviados de la revista Milenio y a los de El Sur,  donde estaba la tumba del guerrillero Lucio Cabañas Barrientos. Salió fotografiado en la primera plana de El Sur con su sombrero viejo, sentado sobre la tumba. Desde entonces ese ejemplar del periódico lo guarda como su máximo tesoro.
Cuando vinieron los delegados zapatistas en marzo de 1999 a promover “La consulta por la paz y la democracia”, una noche sólo Cervecelio y su servilleta, nos quedamos de guardia. Yo era corresponsal de El Sur y Cervelio estaba bien borracho como era su costumbre. Ya se iba, pero para que se quedara le invité una caguama, ahí nos quedamos toda la noche. El Nanche no dejó de hablar de todos los políticos locales y de los amigos. Porque siempre ha tenido esa capacidad de enterarse de todo. Ya por la mañana llegó Carlos Quevedo, se puso al frente de la guardia, y me fui al mercado a desayunar un arroz frito con café y El Nanche se fue a curársela.
Cervelio es uno de los distribuidores que El Sur ha tenido en Atoyac a lo largo de sus 20 años y es muy cumplido. Desde hace tiempo me viene exigiendo ver su historia en el periódico que con tanta dedicación distribuye entre los lectores de Atoyac. Porque aquí El Sur es el periódico que más se lee. Entre los otros distribuidores que ha tenido El Sur sólo recuerdo a Ana Santiago.
El Nanche se hizo voceador –periodiquero, más bien- vendiendo el semanario Atl. Su director Felipe Fierro le daba los periódicos para que los vendiera. Era bien borracho y muchas veces se quedó dormido en algún corredor con el paquete de periódicos como almohada. Otras veces la gente le iba a decir a Felipe que El Nanche ya había empeñado el paquete de periódicos en una cantina. Felipe iba, los desempeñaba y se los volvía dar al Nanche. Cervelio fue una de las causas que Felipe se descapitalizara y el Atl dejara de salir regularmente, y ya cuando el Atl no salía, le decía a todos que Felipe no sacaba el periódico porque el alcalde Pedro Brito le había untado la mano con un billete. Comentaba risueño: “Ese Felipe ya se vendió”.
Por la mañana para estar con El Nanche se juntan muchos amigos, por ahí llega Sambry, mi compadre Paco Magaña, El Pollito, Dimis y uno que otro chico de negligé, que van a enterarse de los chismes de la mañana porque El Nanche los tiene frescos, aun aquellos que no se han publicado todavía. También se ven por ahí temprano Ladislao Sotelo Bello, Pedro Rebolledo Málaga, José Salinas, Silvano Piza y Lázaro Mascot.
El doctor Orlando Santiago pasa por El Sur cuando va rumbo a su consultorio y Layo Mesino el líder fundador del OCSS va por su periódico y regresa a la colonia 18 de Mayo en donde vive. Muchos pasan en sus carros a comprar el periódico y le dicen: “y ahora cuántos muertos hubo”. El Nanche se limita a decir: “deja de estar chingando y llévate el periódico”. Los automovilistas bajan la ventanilla y él les alcanza El Sur. 
Cuando alguien le dice una chanza contesta: “déjate de pendejadas”. Mientras ríe mostrando la ventana de los dientes que le faltan.
Cervelio mucho se queja de los que le deben. Les dice “ya págame cabrón, mi vieja come tres veces al día” es su forma de cobrar a  muchos de los que tiene en una lista grande en su libretita de deudores. A los clientes del Ayuntamiento nos dice “cabrones parece que trabajan con viuda” porque a veces saldamos nuestra cuenta pasadito el mes.
El Nanche para todos tiene, de mí dice que yo era el que le lavaba las manos con alcohol a Pedro Brito, que tengo guardado el recipiente y que lo voy a poner en un museo. Luego agrega que llegué a ser la mugre del dedo chiquito de Armando Bello y que por eso era muy influyente, pero que ahora Ediberto Tabares no me quiere y me tiene arronzado.
Del doctor Sergio Eugenio rumora que no pudo curar a Casanga y que se curó con un té de Paulillo. De Layo Mesino comenta que ya no puede ni con su alma. Y de Adolfo Godoy cuando era regidor, que ya no se bajaba del carro ni para recibir el periódico y que no arreglaba ni donde se dormía.
En la administración pasada El Nanche pagó su parte de unas láminas que se suministraron por medio de la congregación Mariana Trinitaria. Como no llegaban Cervelio aprovechaba la presencia constante de los corresponsales de los periódicos estatales como: Marcos Villegas, Dimas Arzeta, Pablo Alonso, Cuauhtémoc Rea y Paco Magaña para denunciar al Ayuntamiento por esa deficiencia. Muchas veces también salió en Cable Costa denunciando que le debían sus láminas. Y cuando se las entregaron sus amigos de la dirección de comunicación social subieron al Facebook la foto donde está con su morrala llena de periódicos y su sombrero viejo recibiendo su dotación de láminas. El acontecimiento provocó muchos comentarios. Todos le decían “Nanche estás en internet” y él contestaba agarrando su sombrero viejo. “Yo no se de esas pendejadas, no me estén chingando”.
El Nanche está enterado de la política y de los chismes del día. Ahora ya no bebe y se dedica todo el día a vender el periódico, vende otros diarios pero la venta de El sur es su principal ingreso, yo le digo que gana más que Juan Angulo y que se está haciendo rico a costa del trabajo de muchos reporteros y ni las gracias les da. Porque gracias a que El Sur se vende bien ya terminó su casa. Toda la mañana está en la esquina de Reforma y Nicolás Bravo y ya cuando le da el sol deja la esquina y recorre la ciudad, gritándole a todo mundo “¡El Sur!” o grita alguna chanza, depende de cómo se lleve con la gente con la que se topa en el camino.
Cuando escribí la primera parte de este relato y la subí al Facebook, Valentín Catarino Salas opinó que El Nanche genera una buena vibra “al llegar a mi casa, la casa de ustedes, con un rostro rojizo, sudoroso, agotado, como dijera él ‘por el pinche sol’, cabe destacar que el buen Cervecelio llega chiflando o gritando ¡El Sur! como ya mencionaste, mostrando por delante el gran profesionalismo que le aplica sin duda día con día. El Nanche toca la puerta, si le invitas un vaso de agua no dice que no, se sienta y se hecha un poco de aire con ese sombrero viejo que aun usa y te empieza a platicar, platicar y sin más rollo ya te dice toda las noticias que traen los diarios, te cuenta anécdotas del transcurso del día y de un momento a otro sin más palabras checa el tiempo, se despide y da las gracias...eso si, antes de hacer su partida te regresa a ver con esa cara triste y cansada recordándote ‘me debes tantos días que no se te olviden para el domingo”.
A veces me da risa de verlo con una playera del Movimiento Ciudadano, otras con una del PT y más seguido con las del PRD. Yo le digo que parece representante de IFE y contesta con una de esas muchas chanzas que sabe hacer.

Cuando balacearon las oficinas de El Sur, en noviembre del 2010, lo encontré por la mañana preocupado me dijo –imagínate si cierran el periódico, va estar de la chingada, que voy a comer--. Unos días fue un vendedor clandestino, pues al recorrer la ciudad no gritaba “¡El Sur”!, como siempre, solamente exclamaba “¡El periódico!”. Me lo encontré y le dije --grítale bien cabrón--. Me contestó: “que estoy pendejo para que den una bola de balazos”. Yo agregué – ¡Vale que el miedo anda en burro!

viernes, 8 de mayo de 2015

El Mene

Víctor Cardona Galindo
Conocí a Hermenegildo Ramírez Martínez, El Mene, el día que montamos un ayuno en el Zócalo de la ciudad de México, para exigir la salida de Rubén Figueroa Alcocer después de la masacre de Aguas Blancas. Ese día llegó finamente vestido, llevaba corbata, acompañando a Jonás Fierro Serrano. Cuando llegó Cuauhtémoc Cárdenas a saludarnos se aprestó a tomarse la foto con el líder moral de El PRD. Esa foto El Mene la conservaría durante mucho tiempo.
Ese día, con otros compañeros acompañamos a María de la Luz Núñez Ramos a Lecumberri donde encaró al gobernador de Guerrero diciéndole: “yo también tengo un banco, un banco de Sangre y Violencia”, arrojándole la lista de los muertos por la inseguridad y la violencia política en Atoyac. En ese tiempo todavía nos asustábamos de tanta muerte. De regreso, de Lecumberri, encontré a El Mene en un rincón del plantón que habíamos instalado en Zócalo del DF, muy encabronado con Jonás, que lo había invitado con los gastos pagados, pero como nos instalamos en ayuno, Jonás pues se ahorró sus alimentos por eso El Mene también ayunó los dos días de manera forzosa y forzada.
Hermenegildo Ramírez Martínez, El Mene.

Durante muchos años le hice burla por eso y él siempre contestó “Pitorín, Pitorín”, así me decía. El Mene durante muchos años se mantuvo en el PRD, fue líder juvenil de ese partido carente de jóvenes. Aunque desde muy chamacho agarró ese pinche alcoholismo que al final le causó la muerte. Hizo gran amistad con Carlos Quevedo Quevedo con quien se pusieron tremendas borracheras. Siempre los encontré disfrutando de la vida, Quevedo fue uno de los mentores de Hermenegildo y últimamente mucho lo procuró y ayudó mi compadre Melchor Brito.
Yo no juzgo a El Mene por encima de lo que digan muchos considero que es bonito permanecer borracho aunque en eso se nos vaya la vida. Por eso creo que en el fondo siempre lo envidié, porque si yo no hubiera tenido hijos hasta la fecha fuera borracho o lo hubiera sido hasta que el cuerpo aguantara. Ahora El Mene se fue ya no podré discutir con él de lo bueno o malo que es beber. No me resta más que escribir su historia y lo bueno que dejó a su paso por esta vida.
El Mene era izquierdoso, se nos fue el domingo 3 de mayo, le gustaba el vino y era un monero irreverente. A él desde niño le gustó dibujar “desde que tengo uso de rezón”, le dijo una vez a Fredy Magaña. Fue huérfano de padre desde los siete años. La vida los puso como alumno de Octaviano Roque Ruíz aquél sabio maestro de primaria y primer candidato del PRD a la alcaldía de Atoyac, fue él quien le inculcó la pasión por la política.
Sensible como era, desde muy chico se inclinó por las causas de los desposeídos. El hecho que él haya sino quien declamara un poema a Cárdenas en su primera visita a Atoyac, lo marcó para siempre en el tortuoso y difícil camino de la izquierda.
Pero fue a mediados de 1995, después de la masacre de Aguas Blancas cuando este momero irreverente emergió como cartonista. Sus primeras caricaturas estuvieron dedicadas a denunciar a Rubén Figueroa, fue su tema mientras duró el movimiento, ahí se vinculó a la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) con quien simpatizó y siempre fue solidario con sus luchas.
El Mene colaboró con diversos diarios de circulación estatal, y otros de Morelos y Michoacán. Sus cartones le dieron sabor a TV-Sur con Esteban Barrientos al frente.
Fue solidario con los desplazados de Agua Fría y de El Cucuyachi, simpatizante del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, los delegados que vinieron a promover la consulta nacional  por la Paz y la Democracia le llevaron sus cartones al mismísimo Subcomandate Marcos. El Mene estuvo en todas las luchas de izquierda del pueblo de Atoyac en los últimos 20 años. Ahora era lopezobradorista a morir, aunque ya no estaba en Morena.

Descanse en paz El Mene.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Francisco Arroyo Delgado


Víctor Cardona Galindo
La izquierda de Atoyac está de luto… Sí esa izquierda dividida y multicolor que va del amarillo al morado, perdió dos de sus guerreros. Francisco Arroyo Delgado y Hermenegildo Ramírez, El Mene, El Monero Balín, El Monero Irreverente. Su iguanita no saldrá más, no se asoleará para amorenarse en campaña.
Francisco Arroyo Delgado, Pancholín era ateo y si sus creencias son ciertas no lo veré más. El Mene era un hombre de fe y tal vez lo encuentre algún día allá donde se van las almas.
A Francisco Arroyo Delgado lo conocí en 1988, cuando este escribano trabajaba como mesero en el centro social Lido. Ahí en una reunión del sindicato del Inmecafé hizo uso de la palabra Pancholín. No recuerdo que dijo, pero si me acuerdo que me identifiqué con él. A esa edad, 17 años, conocí a la mayoría de mis amigos, con quienes me hermana una afinidad política.
Francisco Arroyo Delgado, era taxqueño de nacimiento, fue dirigente nacional del sindicato del Inmecafé. Era egresado de la escuela preparatoria número 22, de cuyas generaciones destacan: Anselmo Sotelo Albarrán, Wilibaldo Rojas Arellano, Leticia Galeana Luna, Maricela Quiñones, Joel Iturio Nava, Angélica Castro Rebolledo, Pedro Rebolledo Málaga, Eleuterio Benítez Nogueda, Acacio Castro Serrano, Martín Fierro Leyva, Julio César Cortés Jaimes, Armado Mariscal Pablo, Armando Bello Gómez, Pablo Solís Nava, Felipe de Jesús Téllez, Carmelo Días Robles, Heriberto Pino Flores, Alfredo del Valle González, Jesús Bartolo Bello López, Gabino y Eusebio Hernández Radilla.
Pancho fue uno de los fundadores del Frente Democrático Nacional, con Ángel Navarrete Reséndiz, Decidor Silva Valle, Gloria Reyes, Octaviano Roque Ruíz y Teódulo Serafín, con su morral de cuero llegaba al número 7 de la calle Silvestre Castro, donde se instalaron las oficinas del frente y Francisco Arroyo se incorporó a las rutas para formar los comités de base. Lo recuerdo a él, a Guadalupe Galeana Marín y a Rubén Ríos Radilla caminando entre la multitud la primera vez que vino Cuauhtémoc Cárdenas al Zócalo de Atoyac.
Luego, cerca de 2 mil familias pertenecientes al Movimiento Popular 18 de Mayo de 1967 se posesionaron en forma pacífica de 143 hectáreas de tierra cultivables a fin de asentar sus viviendas. Eran  terrenos ubicados en la entrada de esta cabecera municipal desde hace 30 años habían sido utilizados por diversas personas, pero luego se supo que eran propiedad de Vicente Adame Reyna.
“La ocupación de 143 hectáreas en el municipio de Atoyac de Álvarez por parte de 2 mil familias el 26 de marzo de 1989 se debió a que hizo crisis la falta de espacios y viviendas en la ciudad”, eso informaron a la prensa, Rubén Ríos Radilla, Francisco Arroyo y Pedro Rebolledo.
Dentro del movimiento estaban: Daniel Mesino, Andrés Rebolledo, Carmen Martínez, Fabio Tapia, Marco Antonio Loza, Francisco Arroyo, Lucio Mesino, Rommel Jaimes, Santiago Mercado y Juan Pérez. Francisco Arroyo se quedó al frente del campamento denominado Inmecafé, que estaba a la entrada de la colonia, por las instalaciones del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial (CBTIS).
Luego Francisco Arroyo se incorporó al PRD desde sus primeros pasos, donde lo conoció Esteban Hernández Ortiz, “él era responsable de las actividades del partido en San Francisco del Tibor y pueblos vecinos”.
Francisco Arroyo era autodidacta, de hecho la prepa la estudió ya  de grande, luego cursó la carrera de licenciado en educación primaria en la UPN campus San Jerónimo de Juárez. Más tarde estudiaría la licenciatura en ciencia política y administración.
Dice Esteban Hernández: “El ingeniero Arroyo Delgado fue de los primeros en obtener ficha cuando se abrió el campus de Atoyac, dependiente del Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados Ignacio Manuel Altamirano”.
En las últimas lides, Francisco Arroyo Delgado hacia trabajo político para el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y estaba convencido de llevar a la presidencia de la república a Andrés Manuel López Obrador para el 2018.
Mañana hablaré de El Mene.


domingo, 26 de abril de 2015

Vientos de la Costa hacia la sierra


Víctor Cardona Galindo

Se dice que en Atoyac, somos café, guerrilla y guerra sucia.  Que los atoyaquenses miramos hacia el río que  nos da vida, pero también nos mete grandes sustos de vez en cuanto con esas estruendosas avenidas, por eso Ignacio Manuel Altamirano cuando anduvo por aquí le hizo dos preciosos poemas: “Al Atoyac” y  “el Atoyac en una creciente”.
El domingo 19 de abril a las cinco de la tarde presenté en la casa de la cultura de Zihuatanejo  mi libro Vientos de la Costa hacia la sierra, publicado por la Secretaría de Cultura y la editorial Praxis. En Acapulco el 31 de marzo se presentó toda la colección Juan García Jiménez que consta de 10 libros. 

En estos textos se encuentran relatos que tienen que ver con el río, donde está el Salto Grande, por donde llegan los cocodrilos, pero  también leyendas que se niegan a desaparecer. Cuentan que el Diablo que tiene una vivienda en cada camino desde donde influye males y bienes sobre los individuos. El Cuera Negra camina por las noches, montado en su caballo negro, en busca de aquellos que tienen compromisos con él.
Aquí se narra la vida de personajes populares que hacen más interesante la vida en los pueblos, la exuberancia de caminos y de zonas arqueológicas como la Ciudad Perdida.
Hablamos de ese Atoyac donde doctor Antonio Palos Palma vino desde España para instalar su consultorio, donde hacía milagros curando a la gente y se daba tiempo para conspirar en bien de la humanidad. El cura rebelde Máximo Gómez Muñoz llegó desde Jalisco para proteger al pueblo en estas tierras, Máximo en la defensa de los derechos humanos y Máximo en la defensa de los pobres.
Los cafetaleros llegaron a tener tanto dinero que viajaban en avioneta, riqueza que dilapidaron en los “burros” de la zona de tolerancia. La vida era beber después de pasar tres meses en románticos campamentos limpiando y cortando café en nuestra selva exuberante, llena de encantos y rica en flora y fauna. En esos campamento donde se escuchaba el rugido del jaguar, el sonido de la cáscara de los árboles donde afilaba sus garras por las noches. El grito estridente de la martica que se acercaba a los palos de zapote a comer en la oscuridad.
Más arriba de la zona del café están esos preciosos, coloridos y peligrosos jardines de la sierra donde se produce gran parte de la riqueza de Guerrero de manera ilícita. Esa goma que ha dejado, llanto y dolor, pero también felicidad para los que han sabido aprovechar sus beneficios.
Hablamos del Atoyac aquel que ha estado presente en las luchas épicas desde siempre, desde los primitivos cuitlatecos, la resistencia india a los españoles, la independencia, la reforma, la revolución y el movimiento cívico que concluyó con la famosa masacre del 18 de mayo de 1967. Luego la lucha guerrillera de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, de donde se desprenden las vidas ejemplares de muchos luchadores sociales, que hacen de Atoyac una tierra indómita.
En el entorno está la Escuela Real, la preparatoria número 22. El folklorismo de la danza de El Cortés, el Carnaval y la Feria del Café.
En este libro hablamos de la fábrica de Hilados y Tejidos de El Ticuí, de escritores como Simón Hipólito Castro y de los corridos como el de “los hermanos Zequeida”.

En vientos de la Costa hacia la sierra, encontraremos dos personajes de película: María La Voz una ticuiseña que hizo famosa adivinando y luego fue asesinada a puñaladas. Benita Galeana le contaría la historia a Juan de la Cabada quien la hizo cuento, luego guión de cine y después llevaron a la pantalla grande. También está el caso de Tirsa Rendón la protagonista de la verdadera historia de la isla de Clipperton, tragedia de la que se han escrito muchos libros, se han realizado documentales y se hicieron películas, mientras Tirsa Rendón moría abandonada y olvidada en la colonia Sonora de Atoyac adelantito de Arroyo cohetero.

sábado, 18 de abril de 2015

El aniversario de Tata Gildo y la clase política de Tecpan


Víctor Cardona Galindo
Sin el alboroto de otros años, con un desfile cívico, honores a la bandera y una ofrenda floral se conmemoró en Tecpan, el 253 aniversario del natalicio de Hermenegildo Galeana, que una vez más fue menospreciado por los políticos que nos desgobiernan. No vimos ningún diputado, a ningún magistrado y a ningún representante del gobierno federal. Claro sin desdeñar la presencia de militares y de la policía federal.
Rodolfo Valadez piensa que a lo mejor haber declarado a Tecpan la primera provincia libre de América ha sido una maldición porque la región ha permanecido olvidada por los gobiernos del centro.
Aspecto del desfile en Tecpan el 13 de abril de 2015. Foto Víctor Cardona

Ayer como representante del gobernador asistió el secretario de cultura, Arturo Martínez Núñez. También estuvo el director de desarrollo rural, Rigoberto Acosta González. El desfile estuvo deslucido y los que dieron la nota fueron un grupo de taxista que se manifestaron delante de los contingentes.
El grupo de taxistas irrumpió en el homenaje del prócer de la Independencia, portando pancartas repudiando la entrega irregular de concesiones en el municipio. Los transportistas tienen tomadas las oficinas de la delegación de transporte desde el viernes pasado, porque la dirección de esa área que encabeza Juan Larequi Radilla entregó alrededor de 40 concesiones a personas ajenas a la actividad. Parece que esas concesiones fueron utilizadas para apuntalar la candidatura a diputado federal por el Movimiento Ciudadano de Evencio Romero.
Jacobo Santoyo González presidente del sitio de taxis Hermenegildo Galeana, denunció que las concesiones se vendieron al mejor postor entre 80 y 100 mil pesos y explicó que el diputado Evencio Romero Sotelo como presidente del comisión de transporte del Congreso del Estado prometió que únicamente saldrían beneficiados gente con derechos y al final se las dieron a personas que no saben ni manejar.
Volviendo al acto cívico en su discurso y con razón, el presidente municipal José Fredy Ramírez Solís reclamó, al gobierno federal, atención para Hermenegildo Galeana uno de los principales héroes de la guerra  de Independencia, pues hace años aquí se concentraban los poderes de la Unión y ahora esta conmemoración ha quedado en el olvido. Señaló que Hermenegildo Galeana debe recibir honores igual a los que recibe José María Morelos en Morelia. “Porque éste no se trata de un acto menor”.
El desfile cívico que duró 40 minutos y en él participaron 27 contingentes entre escuelas primarias, secundarias, la Unidad Académica Preparatoria número 6 y el Escuela de Desarrollo Rural Sustentable de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) y el privado Centro Escolar Hermenegildo Galeana (CEHEGA), sin faltar el contingente de charros y el carro alegórico de la reina de la belleza tecpaneca.
Al final del evento, Arturo Martínez Núñez y el director de Desarrollo Rural Rigoberto Acosta González encabezaron una guardia de honor en el monumento a Hermenegildo Galeana. Luego el secretario de cultura atendió a los taxistas inconformes a quienes consiguió una entrevista con el Secretario General de Gobierno para el día de hoy en Acapulco. Mientras Acosta González partió a otra parte de la ciudad para inaugurar la Expo Tecpan 2015, donde se congregó la clase política actual y que dentro de poco entregará el poder, si el pueblo no se lo ratifica.
En las instalaciones de la feria que congrega a ganaderos, artesanos y productores de la región, después de la inauguración se realizó una muestra gastronómica con platillos típicos, donde estuvo el candidato a diputado local Crescencio Otero Heredia, la posible candidata a la presidencia municipal por el PRD Rosa María Torreblanca.
En un recorrido por las calles, se puso percibir que la ciudadanía está cansada de la actual clase política que piensa repetir en el poder. Otros dicen que las obras realizadas por el actual candidato a la diputación Crescencio Otero pueden hacer que la gente les ratifique su confianza para el próximo 7 de junio.
Al final se vio recorrer los stands de la Expo a la candidata a diputad local priista, María de los Ángeles Salomón Radilla, quien iba acompañada, entre otras personas, de la regidora por el Partido Verde en Atoyac, Reyna Alcocer Navarrete. Ángeles está realizando una campaña a ras de tierra, es joven. carismática y preparada, atributos que puede anteponer al otro candidato.


El remedio para la Chikungunya


Víctor Cardona Galindo
Comenzó con una invasión de zancudos, eran grandototes, parecían dinosaurios. Al noticiero del canal 8 de cable local comenzaron las llamadas para reclamar la atención de los trabajadores de la Secretaria de Salud encargados de nebulizar. No se encontró eco. Luego la noticia de una enfermedad desconocida; la chikungunya, llamada además artritis epidémica. 
Parecida al dengue, nada más que ésta provoca encorvamiento y afecta las articulaciones, no puede la gente ni caminar y ni sentarse en la taza del baño. Imagínense a los que no tienen inodoro y defecan de aguilita, el proceso es penoso y a veces hasta imposible. Hay que recurrir al apoyo de alguien sano.
La Moringa tiene propiedades que ayudan al alivio de la
Chikungunya.

Muchos pidieron a los medios locales que publicaran los síntomas. Adrián Jacinto el productor de canal 8 de Cable Costa, publicó un reportaje de los síntomas que puede tener un enfermo de chikungunya, resulta que el mosquito que sirve de vector para el virus es el mismo  Aedes aegypti que transmite también los diferentes tipos de dengues. Así que la forma de combatir la nueva enfermedad es la misma aplicada al dengue.
Por las redes sociales comenzaron a circular los síntomas que tenían algunos enfermos. Don Evodio Arguello de León redactó algo muy ocurrente, donde parecía que una chingüengüenchona se lo llevaba con su calorcito a la cama y la golosa no lo dejaba salir. Otros postearon “chikungunya sal de este cuerpo trabajador”.
Luego ante los medios de comunicación, la señora Rosa Galeana Bello quien vive en la colonia Centro de Atoyac, denunció que ella y su hijo se enfermaron de dengue y que no la atendieron en el hospital general debido a únicamente había un medico trabajando en la sala de urgencias “no me dieron el paracetamol que mi hijo requería ya que le pico el mosco trasmisor de la fiebre chikungunya  y he visto más personas que están enfermas aquí cerca y donde duelen todas las articulaciones están en cama sin poder levantarse como mi hijo que hasta se dobla de los dolores de la fiebre y no vienen los roseadores a rosear para matar al zancudo ”. Lo dicho por doña Rosa es el sentir en muchas casas en estos momentos.
En el Facebook estas semanas ha sido común leer mensajes como éste. “Chin siento que me está entrando la Chinkunguya no más esto me faltaba que al perro más sarnoso se le carguen todas las pulgas, pero soy una guerrera que ha librado otras batallas y primeramente dios saldré adelante” o “maldita Chinkuncunya sal de este cuerpo trabajador”.
Otro posteó “me da tristeza que siempre en los medios impresos, los titulares ponen a el estado de Gro., en los últimos lugares a nivel nacional, ahora resulta que somos el primero pero en dengue y la famosa chingunguncha, no puede ser y yo veo que en la tele que se destinan millones de pesos a nuestro estado, por favor, ya estuvo suave”.
Los reclamos son nuevamente para los vectores, antes roseadores. El director de la Jurisdicción Sanitaria Felipe Abarca Herrera, contestó que no es posible seguir nebulizando a cada rato porque el mosquicida puede causar problemas de salud en los seres humanos. Lo mejor, si se detecta un enfermo de chikungunya es encerrarlo en un mosquitero, luego realizar una labor de limpieza en la casa, tirando el agua de todos los espacios donde pudiera reproducirse el zancudo.
Luego circuló la versión de que el zancudo se ha hecho resistente al zancudicida o mosquicida que se aplica. Que había que importar un líquido más fuerte para fumigar. Mientras las casas se ven invadidas de esos zancudotes prehistóricos, que salen por debajo de las cosas, se cobijan en la ropa, en los espacios entre la cama y la pared. Los ventiladores no son suficientes para alejarlos y hace mucho pinche calor para estar metido en el mosquitero. Mientras la enfermedad pasa por cuadras enteras, sale de una casa y entra a la otra. No excluye a nadie. Juana Guerrero dice que toda Teneipa está con chikungunya que la gente no pude ni ir al baño.
En la combi de El Ticuí a Atoyac el comentario es la chikungunya. “No te asolees mujer porque vas a recaer”, dice una vecina a otra que vive de la venta de mangos en esta temporada.
Luego llega la noticia que no hay parecetamol en el centro de salud ni en el hospital general Juventino Rodríguez. “Se me hace que nos vinieron a fumigar el pinche virus en un avión, para chingarnos y sacar todo el parecetamol que tenían rezagado”, comenta un periodista que luego es medio pitoniso. La chikungunya que se descubrió en la costa de África voló hasta Atoyac, San Jerónimo y Tecpan y más allá.
“Los calores están cabrones. Se suda por todas las cavidades del cuerpo. Para acabarla de chingar en San Jerónimo no hay agua, en El Ticuí apenas llegó poquita. Como quieren esos cabrones de la secretaría de salud que lavemos las pilas y las ‘escobetiemos’ si no sabemos cuándo va a llegar el agua o cuando se va ir”, dice el mismo periodista pitoniso.
Por lo pronto tenemos hacer lo que nos toca hay que limpiar la casa. Hacerle caso a la campaña de los ventores, “Casa limpia, patio limpio”, es un buen  comienzo para enfrentarla.
Clemencia Guevara Tejedor dice que para curar la Chikingunya es muy eficaz un té de moringa. Hay que hervir un puñito de hojas con canela en un litro de agua, luego exprimirle un limón y agregar miel al gusto. Se debe tomar calientito. Si funciona y funciona muy bien.


domingo, 12 de abril de 2015

Linderos de Viky Enríquez

Víctor Cardona Galindo
Linderos es una apasionante novela escrita por Victoria Enríquez y publicada por la editorial Garrobo en el año 2001. Aquí la revolución se vive dentro de una casa de una familia aristocrática de Chilpancingo. Los balazos suenan por doquier y mientras las mujeres rezan el indio Cayetano cura a Tofi, con hierbas. Después: “El tiempo se detuvo, no había viento, ni pájaros, ni ruidos, no se escuchaba ni el fragor de la guerra nadie hablaba y nadie se movía”.
En esta novela están presentes los Temblores, no únicamente los sociales, balaceras, fantasmas, y aparecidos, La Llorona, el Charro Negro. Las Sihuatatoyotas que salían de los troncos de los árboles para peinar sus largas cabelleras y así atrapar a los incautos.

Dice Alejandra Cárdenas: “En Linderos son especialmente interesantes los personajes femeninos. Mujeres solas, sin pareja, que rezan el Ángelus a las seis de la tarde y para quienes el viento del sur derrama noches temblorosas sobre sus camas solitarias”.
Por su parte Aida Amar comenta: “La novela hace actuar esta cultura de familias porfirianas y la hace actuar bajo las sombras de las montañas de Guerrero, alrededor de tlacololeros, pozole y tías sabias que flotan en el aire, frente a unos niños boquiabiertos –unos amados niños- que tuvieron la ocurrencia de nacer en un espacio que comenzaba a morir”.
“La historia está relatada a través de la mirada contemplativa de unos niños. Sueños recuerdos voces, ecos de imágenes y asombros sensoriales en que la familia Valbuena permanece y dura”, dice José Gómez Sandoval.
Después de leer la novela, rescato algunas imágenes, “Morir es irse, es la gente hablando en secreto, caminando de puntitas, el olor de la velas y las flores, las flores que se cortan, se marchitan. Despedirse para no volver”. Después del temblor de 1907 “una nube de polvo se quedó por varios días detenida sobre Chilpancingo.
Zapata que estaba abriendo el camino para una sociedad nueva basada en la igualdad, atacó a las tropas de Cartón, por eso “el 25 de marzo amaneció en silencio, electrizado y oprimido por el ronco ulular de los cuernos”. El relato de la toma de Chilpancingo por los zapatistas transcurre dentro de una casa con jardín, me imagino una casa de adobe con cocina interior, donde cabían galerones y diversos cuartos, con una fuente o noria al centro, con naranjos y toronjos a los lados. Y en un rincón un horno para el pan.
“En esas madrugadas de estar como esperando no se sabía bien que, nos daban te de toronjil y los señores se echaban un traguito de mezcal con ‘prodigiosa’ para que no se les derramara la bilis y nosotros, los niños, nos poníamos hacer palomitas de papel de esas que si les jalas la cola mueven las alas”.
“Si me acuerdo es del miedo, del miedo de las mujeres rezando, del olor a pólvora y del silencio. Muchos días cominos tortilla con chile porque no se podía prender el fogón” y el pan duro remojado con café.
Es un relato triste, donde la incertidumbre siempre está presente, de sueños donde se escucha “el rítmico e hipnótico sonar de la flauta y el tambor tlacololero bajando por San Mateo. La muerte siempre presente: “Con el tiempo el cuerpo se vuelve demasiado pesado para el alma”.
En fin. Linderos es una novela apasionante, indispensable para vivir el Chilpancingo de la segunda década del siglo XX. Su magia, sus olores, sus sabores y sonidos.


jueves, 9 de abril de 2015

Dámaso y Yanelly


Víctor Cardona Galindo
El fallo del Tribunal Electoral del Estado (TEE) respecto a la paridad de género en las candidaturas a las presidencias municipales, vino a moverles el tapete a todos los partidos políticos, principalmente al PRD y al PRI que en muchos lados tenían las candidaturas ya consensadas. Ahora todos los partidos en Guerrero están obligados a registrar, cuando menos, 40 mujeres como candidatas a las alcaldías.
Este fallo afianza la candidatura de Yanelly Hernández Martínez por el PRD, pues el PRI ya tiene candidato que se llama Dámaso Pérez Organes.
Dámaso Perez Organes
En los últimos días la puja por la candidatura perredista a la presidencia municipal de Atoyac estaba entre Wilibaldo Rojas Arellano, de quien se dice es el favorito del gobernador Rogelio Ortega Martínez y entre Yanelly Hernández Martínez quien a pesar de venir del grupo aguirrista tiene mucha cercanía con la candidata a gobernadora Beatriz Mojica Morga.
Se decía que Yanelly había sumado, para sí, las cabezas de las principales corrientes del perredismo en Guerrero. Mientras Wilibaldo le anteponía su relación con el gobernador y sus años de militancia en el PRD. Al darse este fallo del TEE ya no hay mucho que discutir porque no andarán buscando una candidata donde ya la tienen. Sin dudas todos los partidos tendrán problemas para completar sus planillas, por la poca participación femenina y donde hay participación no les ven capacidad para que abanderen sus propuestas. Ese no es el caso de Atoyac donde el PRD tendrá una candidata con carisma, preparada e inteligente al mismo tiempo.
Sin duda el slogan “Ya no queremos que nos robe un ticuiseño” se hará popular en las próximas elecciones, porque tanto Dámaso como Yanelly son de El Ticuí. Son ticuiseños pues. Pero también han sido ticuiseños Carlos Amando Bello Gómez y Ediberto Tabares Cisneros los dos alcaldes recientes, el primero por el PRD y el segundo por el PRI. Que se entienda, eso es lo que dice la gente, yo no puedo afirmar que hayan robado.
Si se logra afianzar, que es lo más seguro, la candidatura de Yanelly como ya está la de Dámaso, tendríamos dos candidatos con el mismo origen. Los dos nacieron en El Ticuí y los dos se formaron políticamente en el grupo de Elías Salomón Radilla. Así que los dos tienen el sello de la misma casa. Sólo que Dámaso ha permanecido fiel al PRI y Yanelly se fue al PRD con Ángel Aguirre.
Yanelly Hernández el día de su cumpleaños
Sin duda esto pondrá interesante la elección, porque si fuera cualquier otro el candidato perredista, sin duda Dámaso ganaría contundentemente en El Ticuí, que es la segunda comunidad más importante del municipio, pero al ser Yanelly con quien, se dice empataron en más de una encuesta, ya Dámaso no las tendría todas consigo en su pueblo, porque para los ticuiseños duele más el cuero que la camiseta, y la familia de la perredista también es muy numerosa.
El maestro Dámaso Pérez Organes ha sido varias veces comisario de El Ticuí, eso demuestra su carisma y popularidad, “es amigo del amigo”. Mientras la también maestra Yanelly Hernández fue reina del café en su, no muy lejana, juventud y fue Directora Estatal del Registro Civil, es carismática y tiene fama de ser una buena mentora que se gana el cariño de sus alumnos.

Con estos atributos, las cosas van a estar interesantes. Aunque los dos tendrán serios cuestionamientos, a Dámaso le pesará los compromisos que no haya cumplido la actual administración a cuyo grupo pertenece. Algunos que están resentidos con el actual gobierno se irán a las casas de enfrente. Mientras muchos perredistas al no salir favorecidos sus precandidatos también buscarán otros cobijos, pero seguramente a Yanelly le cuestionarán venir del grupo de Aguirre. En fin: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

miércoles, 8 de abril de 2015

La Feria y Café



Víctor Cardona Galindo
Desde el 28 de marzo se desarrolla en Atoyac la Feria del Café. Esta festividad es polémica, porque nunca llena las expectativas de muchos y tal vez otros nos conformamos con poco. Porque para mí la feria siempre ha sido un lugar de recreo, de baile y un lugar donde saludar a los amigos. Un lugar donde comer unos buenos elotes y degustar unos buenos tacos,  como los de Lute, con Los López, donde Chucho Juárez o unas costillitas a la barbiquiu en el expendio de La Huerta. O comer a las cinco de la mañana unos chilaquiles afuera del estacionamiento. La feria es desvelo, es diversión y una ceremonia a la gula.
Los que más jala son los espectáculos públicos que se desarrollan en el teatro del pueblo, que siempre está lleno, hay familias que sólo asisten a eso; es quizá, la única oportunidad que tienen cada año de ver espectáculos en vivo; por eso desde muy temprano apartan su lugar, el elenco va desde la presentación de cómicos hasta cantantes de renombre. Ahora estuvo Tico Mendoza y la espectacular presentación del grupo Liberación que nos dejó con la boca abierta durante su show.

Los elotes no faltan en cada esquina. Los pabelloneros usando el calor y el aire hacen la golosina que es muy popular entre los niños, y los globeros le dan colorido al lugar. En la feria durante el Jueves Santo vale un comino la vigilia;  todos comen carne, carnitas hay por todos lados. Tacos de carne con tabla y tierrita. A veces las astillas quedan entre los dientes, pero aun así le entramos. Algunos le llaman “la feria del taco” donde la gula es el principal pecado. En el 2010 por internet circuló un ingenioso cartel donde en lugar de granos de café tenía tacos. Ni la nube de polvo inhibe a los comensales. Las pizzas están por todos lados y tienen mucha demanda. En esta feria los diabéticos no tienen cabida porque el dulce abunda. Hay golosinas en todos los rumbos.
En la muestra artesanal todos los años se hacen presentes los hermanos: Enrique y Salvador Hernández Meza quienes presentan su material tallado de madera y con semillas de diferentes árboles de la región. Los vendedores de miel y de café, como la familia Arguello Fabián donde paso por mi cafecito todos los días. Gracias a ese cafecito que se cultiva en La Siberia he podido aguantar bailando hasta las cuatro de la mañana, como ese día que vinieron los Yonics.
Muchos reniegan del café, dicen que la feria de no debería llamarse del café, porque los cafetales peligran por el bajo precio y por la presencia de la plaga de la roya. Pero creo que con más razón debe hacerse énfasis en el nombre, porque para nuestro municipio es muy importante ese producto, porque debido a eso nuestra sierra de Atoyac es la más arbolada del estado de Guerrero, gracias a que bajo su sombra se cultiva el cafeto, que es una planta muy noble que puede coexistir entre otras plantaciones y el bosque.
La vegetación nativa que se mantiene en las regiones cafetaleras del estado es aporte importante al medio ambiente, en la cosecha de agua, porque son ambientes no alterados, donde aún convive la flora y la fauna. No existe otro cultivo que armonice con el entorno natural de las regiones productoras, toda vez que su cosecha se da bajo la sombra de árboles, los cuales contribuyen a brindar el oxígeno necesario para la subsistencia humana.

Como dije en las zonas cafetaleras existe una mayor presencia de la fauna nativa, lo que propicia la conservación de los bosques y los cultivos alternos. Pero para los que dicen que el café es dañino para la salud, le digo que hace poco mediante un estudio realizado por investigadores de la UNAM se comprobó que el café no perjudica la salud de los consumidores y son los desórdenes alimenticios, los que afectan la vida de las personas que acostumbran acompañar una taza de café con un cigarro u otros alimentos irritantes; “el café es una bebida que hasta el momento no se ha comprobado clínicamente que origine algún daño irreversible en la salud”.
Por todo lo anterior  “el cafetal es un espacio de vida, que provee sabor y placer”. El café, al ser un cultivo armonioso a la naturaleza, resulta fundamental en los tiempos actuales, para contrarrestar los efectos del cambio climático que afecta el medio ambiente, que ya impacta de manera negativa en la vida diaria de las personas. 

martes, 7 de abril de 2015

José Manuel Armenta Sánchez, Bohemio de corazón


Víctor Cardona Galindo
En la historia musical de Atoyac están artistas que en su momento trascendieron, como Juan Figueroa Rodríguez (Juanello), el tenor Ambrosio Castillo Muñoz y nuestro nuevo valor Kopani Rojas Ríos que ahora ocupa lugares importantes en la cultura de Guerrero.
En  El Ticuí nacieron las tres voces que dieron identidad musical a la región en los años setentas y ochentas. Aquí vieron la luz Manuel Armenta, Gonzalo Ramírez y Efraín Méndez cuyas voces siguen haciendo palpitar corazones y motivan, cuando menos, una lágrima al recordar los amores de antaño.
José Manuel Armenta Sánchez nació en El Ticuí Guerrero el 13 de enero de 1945. Fue hijo del señor Alfredo Armenta Galeana de ocupación músico y de Alejandra Sánchez Rosa.
Los Brillantes de Costa Grande, el que está sentado es Manuel Armenta

Estudió en la escuela primaria Modesto Alarcón y en la secundaria federal número 14, al egresar partió para trabajar en la ciudad de México, donde estudió un año en la Escuela Nacional de Música.
Laboró en Acapulco en el hotel Plaza Internacional en el oficio de tapicería y tiempo después regresó a El Ticuí y se unió al grupo musical formado por Catarino Hernández Olea que en los primeros momentos se llamó Los Tigros, nombre que les puso Edwin Pino, conjugando la Ti de Ticuí y Gro de Guerrero. Otros proponían que se llamaran Los alegres de la cumbia.
Sergio Eugenio Zeferino en Agua Desbocada, Antología de escritos atoyaquenses, escribió que Edwin Pino ganó el concurso y por ello se llevó la cantidad de 100 pesos en un evento que se realizó en el patio de la Fábrica de Hilados y Tejidos. Después se llamaría Los Brillantes de la Costa Grande.
“Nos llamamos los brillantes /y no es para presumir /si no para llevar a todos /nuestra forma de servir”, dirían en una guapachosa cumbia.
Los primeros integrantes y fundadores de Los Brillantes de Costa Grande fueron: Catarino Hernández Olea, primera trompeta y director musical; Gilberto Hernández Olea, segunda trompeta; Manuel Armenta Sánchez, la voz en las baladas; Juan José Armenta Sánchez, baterista; Margarito Gómez Soriano, Guitarra; Miguel Chávez Ávila, segunda voz y bajista; Gregorio Benítez Godoy, teclados; Abel Olea Barrientos, Güiro; Javier Soberanis Méndez, Fernando Radilla Méndez, Manuel Mesino y Alfredo Armenta Galeana.
En el año de 1974 Manuel Armenta contrajo matrimonio con la señora Blanca Estela Cabañas Valle con quien procreó cuatro hijos: Maritza, Jonathan, Manuel Alejandro y Carlos Armenta Cabañas.
Entre los grandes éxitos que cantó Manuel Armenta se encuentran: Mi amigo, Ambiciosa, Regalo equivocado, Ave mensajera, Veredita, El fruto de tu pecado, También mis ojos lloran, El cantinero entre otras.
Cantó para otras agrupaciones a donde llevó melodías exitosas  que cantó con Los Brillantes, entre esos grupos podemos mencionar: Alborada, Sierra Verde, Sentimientos Ocultos, Mister Iris y Guitarras de Costa Grande. Después grabó un disco como solista apoyado por Roberto Belester y Ramón Gómez.
Lamentablemente cayó enfermo del esófago y fue operado en el hospital de cancerología en Acapulco, pero días después muere de un paro respiratorio el 12 de junio del 2006, cuando tenía 43 días de haber fallecido su hermano Juan José Armenta quien tocó la batería en Los Brillantes de Costa Grande.
Al funeral vinieron personalidades de la música regional, como Bertín y Lalo Gómez, Gonzalo Ramírez y Zenón Galeana quienes frente a la concurrencia interpretaron sus éxitos.

De recuerdo queda aquella imagen que describió Fabio Tapia: “Veía a Manuel Armenta sonreírse inspirado en su canto luciendo su dentadura de oro cantando Corazón Coranzoncito y Regalo Equivocado… Manuel tuvo una voz prodigiosa y cantó con pasión y sentimiento, lo que hizo caracterizar a Los Brillantes de Costa Grande de un estilo propio e inigualable pero se logró gracias al gran acople que hubo entre los trompetistas don Cata y su hermano, quienes hacían los arreglos y le ponían el calor a la música del grupo con su acento original que hizo vibrar a muchos corazones enamorados”.