viernes, 19 de julio de 2019

Enrique Hernández Meza, Enricón


Víctor Cardona Galindo
Lo que más me gusta de Enrique Hernández Meza es oírlo cantar Puerto de Barranquilla porque hay un verso que dice: “Y una iguana que sale a pasear allá en el cocotal”, quizá porque el término iguana me trae muy sabrosos recuerdos. Es grato escuchar otras canciones que son de su autoría y que grabó con Los Chey, como Palo de Guayaba y Cacharifas.
Enrique Hernández Meza en sus tiempos mosos.

Enrique forma parte de una familia de artistas, entre los que están sus hermanos José y Salvador. Nació en la calle Hidalgo de nuestra ciudad, el 15 de julio de 1948, o sea ya no se cuece al primer hervor. Es hijo de Mardonio Hernández García y Bertha Meza Valente, le pusieron Enrique porque en el Calendario del muy antiguo Galván marcaba el día de San Enrique Emperador cuando llegó al mundo. Es el tercero de siete hermanos seis hombres y una mujer: José, Luis, Enríquez, María Inés, Salvador, Juan y Juan Fausto. Se casó con Rosa Garibay Guillén con quien procreó dos hijas mujeres: Cintia y Rosa  Kenia, quienes le dieron cinco nietos.
Después de terminar el kínder cursó hasta quinto año de primaria en la escuela Modesto Alarcón, le dio flojera y no quiso estudiar. Ya traía bien marcada la vocación de cantar. Mucho le cantaba a Luis Urioste su abuelo de crianza, timbraba muy bien canciones de moda como Quien será. A los 9 años meciéndose en la hamaca deleitaba a sus primos con su melodiosa voz entonando canciones de Javier Solís, muchas de dominio público, como Que bonito amor.
En un viaje que su abuelo Luis hizo al estado de Jalisco buscó los contactos para enviarlo a la escuela de Los Niños Cantores de Guadalajara, quería que fuera cantante. Lamentablemente don Luis Urioste murió ese año, 1958, y ya no pudo enviarlo. A los 14 años se sabía muy bien un buen repertorio de canciones y se integró al naciente grupo Los Flyers integrado por Esaú Rebolledo, Alfonso García Fierro, Enrique Hernández Meza y Francisco Galeana Chame, en ese grupo duró un año, luego vendría su incorporación a Los Cheys donde estuvo con: Efraín Galeana Chame, Rogelio Romero, Adrián Galeana Chame y Javier Correa Radilla.
Su paso por Los Chey fue su mejor momento musical porque las canciones son recordadas por su generación como: Cacharifas, Palo de Guayaba, Jugo de Uva, Eres mi vida y Decepción. La palomilla seguía al grupo donde fuera. Salieron a tocar a las principales ciudades del estado y tuvieron el gusto de alternar con los grandes grupos de moda como: El Grupo Indio, Fredys, Ángeles Negros, Los Aragón, Los Chicanos y La Tropa Loca, hizo muy buenas amistades en el ambiente musical.
Los Sheak’s hicieron época en Atoyac y son parte del recuerdo de los años setentas. Ahí iniciaron su carrera musical voces como Efraín Méndez que se incorporó en 1970 y fue integrante hasta 1974. Ese grupo fue conocido popularmente como Los Chey, Efraín grabó melodías como Te llevo en mi mente, de un álbum que también se escuchó bastante: Eres mi vida de Enrique Hernández Meza. Efraín grabaría con Los Chey cuatro canciones Esperándote, Nuestra dicha, Rubí y Te llevo en mi mente.  
Enrique Hernández sería integrante de La Rebelión dos años y con Carmelo Santiago formaron Musical Atoyac y después tocaría con Efraín Galeana, El Conde, hasta la fecha, más de 25 años llevan haciendo dúo. Enrique ha incursionado en la música folklórica y vernácula en El Ensamble Acústico Romántico, que después se convirtió en Tecomates, y el trío Juventud Añeja.
Como compositor obtuvo regalías por canciones como Palo de Guayaba y Jugo de Uva, iba a cobrar esas prerrogativas a la Ciudad de México en la compañía Discos Rex que después despareció, en esa compañía también grabó el grupo Caribe. Enrique ha compuesto más de 25 canciones, muchas de ellas inéditas. En el próximo disco que pondrá en circulación Tecomates vienen tres canciones de su autoría: El Son de Tarima, El Melao de Caña y El Arriero.
Don Enrique no tontea
hace monos al vapor
uno los contrabandea
otros se los vende al doctor
Entre otras de sus facetas, desde los 12 años trabaja las artesanías. En un principio su hermano Salvador era su agente de ventas. Enrique confeccionaba figuras prehispánicas de barro que vendía entre los ricos de Atoyac entre ellos el doctor José Becerra Luna. Era un adolescente aun cuando comenzó detallar raíces a las que le encontraba forma. Su mayor satisfacción es que sus figuras han salido del municipio. En eventos llevaba las piezas y las vendía a muy variados clientes. Sigue tallando máscaras de tipo prehispánico, en eso hace mancuerna con su hermano Salvador.
En la muestra artesanal de la Feria del Café todos los años se hacen presente los hermanos: Enrique y Salvador Hernández Meza quienes presentan su material tallado en madera y con semillas de diferentes árboles de la región. Los dos se dedican al tallado a mano de artesanías en concha de cayaco y coco, para construir una vasija ocupan cinco horas tallando con lijas de agua y le dan brillo a base de manta blanca y brazo.
Trabajan las figuras que se les vienen en mente como caras del preclásico, mayas o aztecas. Trabajan collares, dijes, llaveros, cascabeles con diversas incrustaciones, anillos con incrustaciones de piedras semipreciosas. Tallan desde hace más de 30 años. Ellos solamente aprendieron y consideran que el don lo traen de nacimiento. Los dos han soñado con poner una tienda de artesanías en Atoyac
Su hermano Fausto Hernández Meza también tiene talento, filma con su cámara de video, desde hace 30 años, las actividades más importantes de nuestra ciudad. No me imagino una procesión de Semana Santa sin Fausto, ya es parte de la tradición misma.
Enrique Hernández Meza formó parte del Grupo Convivencia Cultural que se dedicó a la investigación sobre la historia de Atoyac, estuvo formado por Juventina Galeana Santiago, el presbítero Pedro Rumbo Alejandri, Guadalupe Anahí Xóchitl García Galeana, Eduardo Parra Castro, Paloma Torreblanca García, Mireya Ma. de la Gracia García Galeana, Patricia Parra Cabañas, Margarito Ríos Orbe, Rafael Hernández Guerrero, José Hernández Meza, Dagoberto Ríos Armenta y Evodio Argüello de León. Del trabajo de este grupo surgieron los libros Modismos Atoyaquenses y Medicina Tradicional. También realizaron investigaciones sobre el origen de Atoyac, sobre la vida del general Juan Álvarez, el café y una Breve historia de fábrica de hilados de El Ticuí. Ese grupo rescató de la tradición oral la historia de la familia Álvarez.
Enrique forma parte de una pléyade de artistas como su sobrino: José Alberto Hernández Radilla, Rafael Martínez Ibarra, Audel Hipólito Blanco, Juan Gabriel Pérez Lozano y los hermanos Rea que han destacado pintando cuadros de calidad. Poetas como Jesús Bartolo Bello López y escritores como Judith Solís Téllez y Felipe Fierro Santiago, músicos como Kopani Rojas y Ricardo Martínez Castro.


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