martes, 16 de enero de 2018

16 de enero


Víctor Cardona Galindo
Israel Nogueda Otero nació el 16 de enero de 1935, en Atoyac de Álvarez Guerrero fue hijo de Roberto Nogueda Radilla y Sara Otero, fue gobernador del estado desde el 17 de abril de 1971 a 31 de marzo de 1975.
Ramo de girasoles

El 16 de enero de 1975 Carmelo Cortés Castro escapó de un cerco que le tendió en Ejército en la colonia Constituyentes de Acapulco. “La madrugada del jueves 16 de enero de 1975 la policía localizó una casa de seguridad de las FAR en la colonia Constituyentes del puerto de Acapulco, donde Fabiola fue detenida y junto con un número indeterminado de militantes hasta la fecha permanecen en calidad de desaparecidos”, escribió José Arturo Gallegos Nájera.
El gobernador del estado Rogelio Ortega Martínez decretó el 16 de enero de 2015 el reconocimiento de la Sierra como octava región económica del estado, en un acto bien lucido en la comunidad de El Paraíso. Los oradores, principalmente dirigentes de organizaciones campesinas del Filo Mayor coincidieron que ese decreto será palabra nula sino no va acompañado con programas y recursos para sacar a la zona del atraso en que se encuentra. 

domingo, 14 de enero de 2018

14 de enero


Víctor Cardona Galindo
El 14 de enero de 1961, los Cívicos comenzaron a invitar al pueblo, para que asistiera a la toma de posesión del nuevo consejo municipal, por medio de un aparato de sonido instalado en el corredor del Palacio. Hicieron uso de micrófono Hilda Flores Solís, Adrián Nava, quien –dice Wilfrido- en su invitación buscaba el acercamiento de todos las clases sociales, “no así su sucesor Medardo Reyes Gudiño, quien empezó a colmar de insultos a los que no se habían unido al movimiento, y que sólo tenían derecho ‘Los Huarachudos’; de paso azuzaba a la chusma para que fueran a lanzar de la dirección de la escuela Juan Álvarez a la directora Julia Paco Piza y al mismo tiempo se ensañaba lanzándole una sarta de improperios”.
Se fundó el 14 de enero de 1994, la Organización Campesina de la Sierra del Sur que ha sido desde su origen un centro de ataques gubernamentales o caciquiles, que se han traducido en asesinatos, encarcelamiento, o desaparición de sus militantes.


La maravillosa flor de maracuyá 
Flores de maracuyá.

Manuel Armenta Sánchez


Víctor Cardona Galindo
José Manuel Armenta Sánchez el de la voz prodigiosa nació en El Ticuí Guerrero el 13 de enero de 1945. Fue hijo del señor Alfredo Armenta Galeana de ocupación músico y de Alejandra Sánchez Rosa. 
Un hermoso primavero.

Estudió en la escuela primaria Modesto Alarcón y en la secundaria federal número 14, al egresar partió para trabajar en la Ciudad de México, donde estudió un año en la Escuela Nacional de Música.
Laboró en Acapulco en el hotel Plaza Internacional en el oficio de tapicería y tiempo después regresó a El Ticuí y se unió al grupo musical formado por Catarino Hernández Olea que en los primeros momentos se llamó Los Tigros, nombre que les puso Edwin Pino, conjugando la Ti de Ticuí y Gro de Guerrero. Otros proponían que se llamaran Los alegres de la cumbia. Manuel es la voz inolvidable de los Brillantes de Costa Grande.

Historia del Ayuntamiento XVIII


Víctor Cardona Galindo
Podemos decir que la década de los cincuenta fue un periodo de transición, la gente de Atoyac cada día vivía cosas nuevas y sorprendentes. Un hecho que deber considerado en la historia de la radio en México es que el radiotécnico José Ávila Velásquez, instaló el 3 de febrero de 1952 en esta ciudad una pequeña radiodifusora ––la primera en la Costa Grande––, que funcionó solamente seis meses. La estación entraba al aire con el nombre de XEJV, era pequeña y de poco alcance. Los estudios y oficinas se instalaron en los apartamentos de María Vargas, en la avenida Juan Álvarez número 30 Sur. Fungió como locutor Roberto Sandoval. Se transmitieron programas en vivo, grabados y a control remoto, preferentemente festivales patrios, nos comenta Wilfrido Fierro.
Al centro, el presidente municipal saliente Luis Urioste Sánchez
 y a su derecha el entrante Ceferino Nogueda Pinzón durante la
 entrega de la administración el 22 de marzo de 1953
Foto: Josefina Mesino Vélez.

Concepción Eugenio recuerda que en esos años, en la época de oro del cine y en el cine Ana María, se exhibió la película Nosotros los pobres que causó mucho impacto en la sociedad atoyaquense y cuando anunciaron que se exhibiría Ustedes los ricos la gente dejó solas las huertas y bajó a ver la película a pesar de que se caminaba hasta cinco horas para llegar a las plantaciones de café. En esos tiempos también se proyectaron Los Olvidados y Macario.
El año 1952, siendo presidente el comisariado ejidal de San Vicente de Jesús, Benito Castro; secretario, Simón Martínez y tesorero, Teódulo Maravilla Rivera; se hicieron las primeras gestiones para contratar la explotación forestal con la compañía Maderas Papanoa que ofrecía realizar un cambio radical para el progreso del ejido. Ya para 1953 una vez firmado los primeros contratos madereros con maderas Papanoa, se comenzó con la construcción de la carretera.
El presidente Miguel Alemán había concesionado por 50 años los bosques de la Costa Grande a la empresa Maderas Papanoa propiedad de su padrino político Melchor Ortega, “también concesionó a la Silvicultura Industrial, empresa que operaba la industria papelera Loreto y Peña Pobre, áreas forestales de la sierra de Tlacotepec”, escribe Tomás Bustamante en su libro La tragedia de los bosques de Guerrero. Historia ambiental y políticas forestales.
Por eso la década de los cincuenta fue una de las épocas de mayor devastación forestal en la sierra de Guerrero y en México, causando la inquietud de diversos sectores sociales, quizá por eso el gobierno de Alejandro Gómez Maganda se preocuparía por formar una comisión forestal en el engranaje de la administración estatal. Aunque este gobierno se hizo famoso por los altos impuestos dirigidos al campo.
El primero de enero de 1953 tomó posesión como presidente municipal constitucional Luis Urioste Sánchez y como síndico Jesús García Figueroa. Conforme a los estudios que realizó José Hernández Meza sobre ese periodo, como regidores estaban: Jesús Galeana Solís, Zeferino Nogueda Pinzón, Sixto Ruíz Téllez, el líder agrarista Florentino Gallardo Severiano y José Valle Morga.
Dice Wilfrido Fierro en su Monografía de Atoyac que esta administración estaba destacando haciendo obras materiales al municipio, tenía como presidente de la Junta de Mejoramiento Moral Cívico y Material al dentista Segundo de la Concha. Se echaron la tarea de construir en sólo cuarenta días de haber tomado posesión, el puente del arroyo Cohetero, que está frente al cine Álvarez, con un costo de 60 mil pesos con la ayuda de la iniciativa privada. También pavimentaron un tramo de la calle principal.
Se dice que Segundo De la Concha, quien llegaría a ser presidente municipal de Atoyac, era guatemalteco, tenía una tienda de muebles, y no se fallaba ninguna película que se proyectara, por eso murió en la planta alta del cine Álvarez, se quedó quieto por un ataque, un chamaco travieso pensó que estaba dormido y le colocó un cigarro en la boca. Su cuerpo fue levantado, velado y sepultado en el panteón municipal de Atoyac. Durante mucho tiempo se rumoró en la población que De la Concha sufrió un ataque de catalepsia y que fue sepultado vivo, porque los vecinos del panteón oyeron golpes dentro de su tumba.
Resultó que el 18 de marzo de 1953, a las 8 de la noche, fue asesinado el regidor de educación y profesor José Montalvo Bello, cayó a manos del inspector de mercados Francisco Ortiz Avalos, El Chilero. Los hechos ocurrieron de la manera siguiente: el licenciado Roberto Sandoval y José Montalvo Bello minutos antes de la hora indicada pasaban frente de la casa de señora María Huerta ––amante de Dávalos–– en donde tenía instalados unos billares.
El Chilero, tan luego como los vio abrió fuego con una pistola sobre ellos, hiriendo gravemente a Montalvo, quien se desplomó manchando de rojo su impecable ropa. Los vecinos lo levantaron y fue conducido al instante al consultorio del doctor Juan José  Becerra, en donde al ser atendido falleció a los pocos minutos, mientras el agresor escapaba aprovechando la obscuridad de la noche.
Dice Wilfrido Fierro que el síndico municipal Jesús García Figueroa, quien se presentó al lugar de los hechos, dejó pendiente levantar las actas y hasta al día siguiente se presentó el agente del Ministerio Público de Tecpan de Galeana, Daniel León Guevara, a dar fe de la tragedia.
Cabe mencionar que José Montalvo Bello a la hora de ser asesinado llevaba un mes de fungir como tesorero. En este tiempo no era raro que los ediles ejercieran doble función, como también era el caso del regidor Florentino Gallardo Severiano quien ejercía como inspector del rastro.
Los enemigos políticos de la Comuna atribuyeron este hecho sangriento a una maniobra política, elevaron sus protestas ante el gobernador Alejandro Gómez Maganda, quien ordenó se abriera una investigación del caso y se castigara a los responsables. Ante la situación compleja y la presión política, el  presidente municipal Luis Urioste, renunció al cargo y las autoridades judiciales de Tecpan ordenaron la aprehensión del síndico Jesús García, acusado de ser el autor intelectual del crimen.
El asesinato tuvo como antecedente que unos días antes Montalvo Bello, había caído pistola en mano a la casa de Francisco Dávalos, El Chilero, insultándolo y amenazándolo de muerte, por tal motivo El Chilero lo denunció ante las autoridades judiciales de Tecpan de Galeana y por el caso se giró orden de aprehensión en contra del regidor de educación, por eso al morir se le encontró un documento de amparo. Las investigaciones siguieron su curso y Jesús García obtuvo su libertad por falta de méritos, pero el gobernador  ordenó el desafuero de la Comuna y nombró un Consejo Municipal presidido por Zeferino Nogueda Pinzón, quien tomó posesión el 22 de marzo de ese año, cubriendo el periodo constitucional hasta el 1954, que le entregó las riendas del municipio a Jesús María Serna Vargas.
Ese consejo municipal estuvo integrado por: Zeferino Nogueda Pinzón como presidente, Onofre Quiñones Zarate como síndico y como regidores: Jesús Galeana Solís, Sixto Ruíz Téllez, Alfonso Martínez Ruíz, Raúl Galeana Núñez y Valente Solís Hernández. La sindicatura la ocupó después Sixto Ruiz Téllez del primero de abril de 1953 al 30 de junio de 1954 y finalmente Leonides Hernández Pino terminó el periodo en diciembre de 1954.   
La actuación de Nogueda Pizón fue satisfactoria, pues tuvo como presidente de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material a Wilfrido Fierro Armenta y se iniciaron las obras del nuevo Palacio Municipal, en el terreno que por muchos años ocupó la empresa del cine Ana María propiedad de los hermanos Sotelo.
El 11 de abril se terminó la construcción de los muros del puente de la calle Reforma. La obra de referencia se hizo bajo la iniciativa de Marcelino Mariscal y Tomás Sánchez Esteves, con la cooperación de la Junta de Mejoras Materiales encabezada por Wilfrido Fierro Armenta.
El 30 de enero de 1954 se iniciaron los trabajos de la construcción del Palacio Municipal, siendo alcalde Ceferino Nogueda Pinzón y de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material Wilfrido Fierro Armenta, fungiendo como secretario Manuel Ramírez Pérez; Tesorero, Eutimio S. Flores y vocal Flaviano Sánchez Meza. La obra estuvo a cargo del ingeniero Agustín Morgan Landa.
A iniciativa de los señores José Castro Reynada y Jesús Galeana Solís, con la cooperación de la presidencia municipal encabezada por Ceferino Nogueda Pinzón y de la Junta de Mejoramiento Moral Cívico y Material presidida por Wilfrido Fierro  Armenta, se construyó en junio el puente de la calle Francisco I. Madero. La obra estuvo a cargo del maestro albañil Miguel López Muñoz.
Cabe mencionar que el Ayuntamiento de ésta época tenía dos médicos en su nómina, Juan José Becerra Luna fue médico municipal en 1953 y Victoriano Navarrete Nogueda estuvo en 1954 y el doctor Armando Alcocer Chávez se encargaba exclusivamente de la revisión de las meretrices, que era un mercado en aumento.
El 21 de mayo de 1954 el Congreso de la Unión declaró desaparecidos los poderes y destituyó a Alejandro Gómez Maganda y en su lugar nombró a Darío Arrieta Mateos. De Maganda se recuerda que su primer acto al llegar al Palacio de Gobierno fue quitar la fotografía del general Silvestre Mariscal y como memoria de su caída quedó el corrido del “El Chante Luna”.
El 2 de julio se formó la nueva mesa directiva de la Asociación Agrícola Local de Cafeticultores de Atoyac de Álvarez Guerrero, integrada de la manera siguiente: presidente, Benito Fierro Fierro; secretario, Raúl Galeana Núñez; tesorero y Anastasio Vega Astudillo. Suplentes: Rosendo Radilla Pacheco, José Fierro Mesino y Lucio Castro Radilla.
El 7 de agosto fue capturado y fusilado el peligroso criminal Camilo Bracamontes, Camilillo, en el poblado del Río de Santiago, por fuerzas del estado grupo número 6, comandado por Ladislao Vázquez. Camilillo era de la banda de La Pluma y La Yegua bandidos que asolaban la sierra de Atoyac y de Coyuca de Benítez.
Tenía un año que Camilo Bracamontes había venadeado una tarde al anciano Fidencio Beltrán y se quedó emboscado, cerca del cadáver, esperando que Felipe Patiño fuera a buscar a su medio hermano para matarlo también, sin embargo el que llegó fue el niño Elio Beltrán. Camilo no lo mató porque era un niño y él fue quien avisó a las mujeres para que fueran a recoger el cuerpo. No se sabe que peleaban, pero eran los tiempos que las herencias de las huertas generaban vendettas entre los mismos hermanos.
La Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material, presidida por Wilfrido Fierro Armenta, comenzó, el 8 de agosto, a empedrar las calles de Juárez y Álvarez (hoy José Agustín Ramírez), con la cooperación de las autoridades municipales y los vecinos de las calles mencionadas.
Se fundó y salió a la circulación, el 15 de agosto, el polémico periódico El Rayo del Sur. Fungió como director Wilfrido Fierro Armenta; como gerente, Rosendo Serna Ramírez; publicista, Alfonso Silva; jefe de redacción, Humberto Tejedo y como colaboradores: Manuel Ramírez Pérez, Elías Pimentel, Benjamín Manzanares, José Guadalupe Valle Morga, Salvador Martínez Hernández, Agustín Morían Landa, Tomás Onofre Lozano, Rodolfo Clero, Alfonso Tapien, Carmelo Chávez, Pascual Nogueda Radilla, Juan Pano Ríos, Sergio Mariscal, José Inés Garibo y Máximo Merel. Su primera edición fue impresa en los talleres del periódico La Verdad en Acapulco.
Ese mismo día llegó de parte de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, la comisión integrada por los ingenieros Manuel Beltran Aporton y Manuel Malagón Díaz, para hacer los estudios de la introducción del agua potable a esta ciudad. Se instalaron en la casa de Marcelino Mariscal, en la calle Nicolás Bravo número 12. La comisión de referencia, se concretó en levantar planos topográficos y realizar sondeos hidrológicos en el lugar conocido como El Salto, esto como resultado de las gestiones realizadas por el alcalde Ceferino Nogueda Pinzón y Wilfrido Fierro Armenta ante el gobernador del estado Darío L. Arrieta Mateos.




viernes, 12 de enero de 2018

Paulillo Rauwolfia tetraphylla L. (Family: Apocynaceae)

Víctor Cardona Galindo

Auxiliar en la curación de las llagas, como remedio casero, se hierve la hoja y se revuelve con sebo y azufre, se hace una pomada y se aplica. Para las heridas infectadas, se lava con cocimiento de paulillo. Sirve también para los granos. La raíz del paulillo se hierve y se toma el té es un remedio para curar la diabetes. También para la tos pasmada es eficaz el té de hojas de esta planta. Para limpiar la matriz se cose en una olla de barro nueva (sin usar) una rama de paulillo, una rama de epazote, hojas de coral costillón, hojas de berenjenilla, ramas de golondrina y una planta que se conoce como sanalotodo, se le agrega una pastilla de alcanfor. Se lava con jabón Palmolive la parte afectada y con una jeringa grande se aplica tibia la infusión.
Fuentes: Grupo Convivencia Cultural, María Luisa Pérez y María del Refugio Galindo.  


Personajes de mi pueblo


Víctor Cardona Galindo

Guillermina Cabañas Alvarado. Nació el 12 de enero de 1949, fue de las mujeres que abrazaron la causa del Partido de los Pobres y se incorporaron a la guerrilla encabezada por Lucio Cabañas Barrientos. En la guerrilla comenzaron a vivir una nueva vida, pues ahí todos eran iguales y tanto hombres como mujeres tenían las mismas tareas, no había distinción de sexo. Guillermina Cabañas ha difundido en diversos foros la experiencia que vivió en la guerrilla. Ha sido testigo clave para reconstruir esa etapa histórica de nuestro municipio, por ello ha sido protagonista de diversos documentales y su testimonio ha sido publicado en diversos libros y revistas.
Guillermina Cabañas Alvarado 

12 de enero


Víctor Cardona Galindo
Los zapatistas-salgadistas estaban en la sierra y en una de las intrigas que se dieron entre bandos revolucionarios, Pablo Cabañas Macedo dio muerte, el 12 de enero de 1920, al mariscalista Arnulfo Radilla por el rumbo de Loma Larga muy cerca de río Santiago. Ese mismo año Pablo Cabañas se amnistió y se sumó a la gente de Álvaro Obregón.
Flores que nosotros conocemos como mardonias. Se usan en los altares
del Día de Muertos.

El 12 de enero de 1924, las fuerzas agrarista comandadas por Alberto Téllez, y sitiaron la ciudad de Atoyac y a las 7 de la mañana se inició el combate, a los primeros disparos murió el soldado delahuertista Julián Vega, al ser desalojada la primera avanzada que estaba en la casa de Román Reyes. Dice Wilfrido Fierro: “A medida que pasaban las horas, el combate tomaba proporciones mayores, pues la mayor parte de las avanzadas fueron desalojadas y reducida esa gente al palacio municipal”.

jueves, 11 de enero de 2018

11 de enero


Víctor Cardona Galindo
El 11 de enero de 1912 se libró durante todo el día una sangrienta lucha en la plaza principal de Atoyac, entre fuerzas de Mariscal y los sombrerudos encabezados por el mayor Perfecto Juárez y Reyes, quien seguía herido. En este enfrentamiento murió el capitán Florentino López, El Barbón, hecho que provocó el odio hacia Mariscal de Héctor F. López hermano del fallecido quien con el tiempo llegaría a ser gobernador del estado.
Una calabaza colgante.

miércoles, 10 de enero de 2018

Entre periodistas te veas… Juan Damián Cabrera


Víctor Cardona Galindo
-Hijo de perra, hasta aquí llegaste- le dijo el coronel Alfredo Cassani Mariña a Juan Damián Cabrera mientras le ponía su pistola de cargo en la cabeza, una 45 y un pelotón de soldados cortaba cartucho y le apuntaban con la intención de aniquilarlo. Haciendo uso de su valor al instante el médico Silvestre Hernández Fierro, El doctor Chico, se interpuso entre las armas y Juan Damián diciendo –“No haga eso mi coronel”. También intervino el director de la Escuela Secundaria Federal número 14, Rosendo Francisco Sid, calmando a los militares.
Juan Damián Cabrera. Foto: Víctor Cardona

Era la mañana del 13 de septiembre de 1973. Los militares habían asistido al zócalo al homenaje que el Ayuntamiento organizaba a los niños héroes. Juan Damián Cabrera era corresponsal del periódico Revolución y estaba ahí para cubrir el evento. Unos días antes había denunciado el tráfico de madera que hacía el ejército en los ejidos de la sierra. Ya los soldados lo habían ido a buscar a su casa. Unos días después un capitán de apellido Palmerín lo quiso asesinar en la calle Juan Álvarez frente al Banco del Sur. “Volví a nacer tres veces en esos días” dice Juan Damián.
En los años siguientes, ya para terminar ese periodo negro en que se vivió la llamada “Guerra Sucia”, se fundó el periódico Tribuna de Atoyac, el director era José Asención Damián Cabrera, Ángel Navarrete Reséndiz era el subdirector y Juan Damián el gerente, era un periódico de combate donde se denunciaba sin empacho las corrupciones de los funcionarios públicos. Como ahora, siempre se ha necesitado algo de valor para ser periodista. –“Hay que tener mucho producto de gallina, pues”, asegura Juan Damián recordando aquellos tiempos.
Por los señalamientos directos de corrupción que hacían, al Presidente Municipal Alfonso Vázquez Rojas, los metió varias veces a la cárcel, mandaba a la policía preventiva por ellos y los metían en barandillas, alegando supuestas “faltas a la autoridad”. Una vez fue porque un caricaturista de nombre Domingo había publicado un dibujo en el que se veía al alcalde llevándose todo el dinero de las arcas.
Otra ocasión mientras José Asención trabajaba en la delegación de tránsito, un amigo le  avisó que el coronel Mario Arturo Acosta Chaparro, con Los Tarines, iban para Atoyac buscándolo. Pudo haber sido una guaca de los que no querían a los periodistas, pero previniendo una cosa mayor José Asención Damián abandonó su trabajo y la ciudad, para ponerse a salvo de los policías matones al servicio de Rubén Figueroa Figueroa y sus secuaces.
Ángel Navarrete Reséndiz, ya fallecido, jugó un papel importante como comunicador y como contrapeso para aquellos gobernantes arbitrarios, totalitarios y despóticos, a don Ángel cuando le preguntaban ¿Es usted periodista? él contestaba –“Yo soy periodisto, periodistas las mujeres”.
De don Ángel aprendieron los Rea, eso de ser periodista, fundador de colonias y político al mismo tiempo. Don Ángel Navarrete fue fundador de PST, del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y al final de su vida lo cobijó el PRI, pero en su juventud fue un periodista combativo y fundó la colonia Insurgente Morelos.
Juan Damián Cabrera siguió en otras aventuras, como corresponsal de El Observador, sus columnas son importantes para reconstruir la historia de la fundación de la colonia 18 de Mayo. Cuando inició ese movimiento en 1989 encabezado por Pedro Rebolledo Málaga y Rommel Jaimes Chávez, Damián Cabrera era el único, quizá, de los corresponsales que escribía con cierta independencia e imparcialidad del asunto.
Ahora con el recuerdo de aquellos periodistas locales que no le tenían miedo al gobierno, recorre las calles vendiendo billetes de lotería, lleva 40 años haciéndolo. Varias personas se la han sacado “aunque sea pa’ miar” pero se la han sacado. “Ya fuera de guaca”, algunos se han sacado hasta 50 millones de pesos en la lotería pero Juan Damián guarda el secreto.
El otro de los pioneros del periodismo en Atoyac José Asención Damián Cabrera, también vendía billetes de lotería en San Jerónimo de Juárez, murió el 8 de febrero del 2012.

Y recordando al coronel Alfredo Cassani Mariña comandante de 27 Batallón de Infantería en aquellos tiempos de la “Guerra Sucia”, en los tiempos del “terrorismo de estado”, dicen otros. El aludido oficial amparado en la impunidad con la que se conducía el Ejército en esa época, en un asalto sorpresivo al Ayuntamiento, el 30 de septiembre de 1973, se llevó todo el banco de armas destinado a la seguridad pública. Eran las siete de la tarde cuando los militares rodearon el palacio municipal, con el pretexto de que los policías preventivos habían detenido a un soldado borracho. Cassani localizó al soldado y lo sacó de barandillas para llevárselo a rastras. Mandó traer con patrullas militares a los policías que estaban de descanso y los reunió fuera de la comandancia, después de desarmarlos les mentó la madre diciéndoles que no tenían derecho a detener ningún soldado aunque anduviera borracho, porque cualquier militar hasta el más pendejo de su batallón era padre de todos.

10 de enero


Víctor Cardona Galindo
En Atoyac, el 10 de enero de 1961se reestructuró el comité directivo de la ACG y quedó integrado –según Román Román- de la siguiente forma: presidente, Genaro Vázquez Rojas; vicepresidente, Antonio Sotelo Pérez; secretario general, Rosendo Vega Arcos; tesorero, Laureano Salgado; secretario de organización, Luis Cabañas Ocampo; secretario de Acción Agraria, Lucio Cabañas; dirección juvenil, Rogelio Juárez; Comisión de Prensa, Blas Vergara Aguilar; presidente de la Comisión de Honor y Justicia, Pedro Tlatempa Dircio. Como se ve en esta nueva dirección estatal estaban tres atoyaquenses.
Geranio de jungla amarillo.

9 de enero


Víctor Cardona Galindo           
La ciudad de Atoyac estaba resguardada por 30 soldados, que fueron atacados la noche del 9 de enero de 1913 la gente de Julián Radilla y al día siguiente los pocos soldados del gobierno se rindieron, porque ya sólo eran 27 defensores de la plaza y se les había agotado el parque. Fueron hechos prisioneros, pero luego puestos en libertad, y al llegar al puerto de Acapulco con sus comentarios magnificaron la fuerza de Radilla.
Geranio de jungla rosa.

El 9 de enero de 1961 los Cívicos encabezados por Antonio López Cabañas se posesionaron de la oficina de la Agencia Auxiliar del Ministerio Publico echaron por medio de la fuerza al agente titular Olaguer Gómez y al Juez del registro civil Rubén Barrera Serna que despachaba en las mismas instalaciones. Este acto de justicia popular fue a la una de la tarde, se hizo ante la rechifla y burla de las fonderas del mercado Perseverancia. Se trataba de expulsar del municipio a todas las autoridades caballeristas y su camarilla. No era para menos después de tantos crímenes cometidos por la policía estatal.
9 de enero del 2003, fue asesinado al llegar a las instalaciones del CBTA de Cacalutla el profesor Salvador Pino Morales, quien además de ser presidente del PRI municipal fungía como coordinador del Consejo Municipal de Seguridad Pública.

lunes, 8 de enero de 2018

8 de enero


Víctor Cardona Galindo
Siendo las 6:20 horas del día 8 de enero de 1974, mataron al señor Rosendo Serna Ramírez, con una pistola calibre 38 super. “dos sujetos desconocidos se presentaron en su domicilio del editor sito en la calle Agustín Ramírez [Hoy Arturo Flores Quintana] número 7 de Atoyac de Álvarez… estos sacaron de sus ropas sendas pistolas con las que abrieron fuego y acribillaron a mansalva a quien en vida fue la expresión de Atoyac de Álvarez”, informaba El Trópico. Rosendo tenía 60 años.
Maracuya
A raíz del levantamiento de Chiapas, en enero de 1994 comenzaron los sobrevuelos de helicópteros y aviones en la sierra de Atoyac y el sábado 8 de enero estalló una granada en la Palacio Federal de Acapulco, acción que reivindicó el Procup-Pdlp. La detonación causó daños leves en la parte de atrás del inmueble donde estaban las oficinas del Banjercito. La sospecha de que la guerrilla se estaba formando creció, pero como siempre los órganos de inteligencia del Estado dieron palos de ciego.

domingo, 7 de enero de 2018

7 de enero


Víctor Cardona Galindo
Una acción que destacan los biógrafos del general Silvestre Castro es que se apoderó del caballo “El bandido” propiedad del general carrancista Julián Blanco, que entregó a Mariscal como trofeo. Fue el 7 de enero de 1914 en Tierra Colorada, de acuerdo con López Victoria “Silvestre Castro en persona avanzó al revolucionario Blanco su caballo “El bandido”, que entregó a Mariscal como si se tratara de codiciado trofeo”. 
Una hermosa garra de león.

A las 9 de la noche del 7 de enero de 1972 secuestraron a Jaime Farrill Novelo director de la preparatoria número 2. La acción la hicieron los llamados Comandos Armados de Guerrero, una de las peticiones era 3 millones de pesos por su rescate. La dirección de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento se enteró ese mismo día del plagio, por medio de la radio, cuando la mayoría del grupo de guerrillero acampaba cerca de La Remonta en el municipio de Atoyac.
Por este secuestro fueron detenidos: Guillermo Bello López “José”, Francisco Fiero Loza “Abel Rodríguez”, Octaviano Santiago Dionicio “Abrahan Molina”, José Albarran Pérez “Calvino” y Rubén Ramírez Lozano “La Chiquitilla”.
Comenzaba el año  2014, el 7 enero, sobre la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, a la altura del municipio de Atoyac, cuando pedían cooperación a los automovilistas que transitaban por esa vía, murieron atropellados los estudiantes de Ayotzinapa: Freddy Fernando Vázquez Crispín de 23 años originario de Tixtla y Eugenio Alberto Tamarit Huerta de 20 años de Tenamazapa municipio de Tlacoapa y resultaron heridos Eder Pérez Serafín, José Bartolo Leyva y Luis Enrique Jiménez Tirador.
Los hechos ocurrieron a las 2:40 de la tarde, de ese martes 7 de enero, cuando 90 normalistas boteaban en la carretera federal, cerca de la colonia Buenos Aires. Los alumnos de la Normal rural fueron atropellados por un tráiler que transportaba maquinaria pesada y tenía exceso de volumen en los laterales. Cinco alumnos fueron envestidos por el vehículo, que siguió su marcha rumbo al puerto de Acapulco sin socorrer a los atropellados.

sábado, 6 de enero de 2018

Historia del Ayuntamiento XVII


Víctor Cardona Galindo
Nos dice Florencio Encarnación Urzúa en su libro Las luchas de los copreros guerrerenses que: “Cuando los primeros palmares de la costa comenzaron a fructificar cubriéndose de racimos de coco, se inició la ambiciosa y truculenta comercialización de copra y con ello se despertó mayor ambición por extender más y más ese cultivo que avizoraba ser pródigo en los beneficios”.
Máquina rudimentaria para despulpar café en 
San Vicente de Benítez. Este artefacto era construido
 por los propios campesinos con materiales de la región. 
Foto: Archivo General Agrario, cortesía de Francisco
 Ávila Coronel.

Los copreros estaban descapitalizados para cosechar. “No te preocupes compadre –les decían- nosotros te prestaremos los centavos que tú necesites y cuando levantes tus cosechas no tendrás que molestarte en andar buscando quien te la compre ni de ir hasta la ciudad a hacer gastos, pues nosotros aquí mismo recibimos copra, maíz, ajonjolí o los que tengas, ¡para acabar pronto!”
Importantes fortunas se amasaron apresuradamente con el habilidoso sistema de prestar dinero con un interés de un dos y hasta un cinco por ciento mensual, a la vez que hacían descuentos de diez centavos por kilogramo de copra comprometida y con los romanazos que hacían aparecer hasta 10 kilos menos en cada saco pesado por la romana.
La Segunda Guerra mundial afectó con mayor crudeza las islas Filipinas, donde se produce gran cantidad de copra y destruyó millones de palmeras, eso provocó un alza en los precios de la copra que benefició a Guerrero. “El alza de precios fuer vertiginosa precisamente cuando en Guerrero ya había más de cinco millones de palmeras sembradas y cuando una gran cantidad de ellas estaban en producción. Los habilitadores comenzaron a soltar mucho dinero para comprometer a futuro hasta por seis, ocho y hasta quince años. Pero simultáneamente organizaban bailes públicos con cualquier pretexto donde había derroche de cerveza y vino”, dice Urzúa. Pero además muchos fueron despojados de sus parcelas por otros métodos truculentos.
El periodo de posguerra fue de prosperidad para la Costa Grande. Dice Ramiro Duarte Muñoz en su libro: Copra. Una visión social del cultivo coprero en la Costa Grande a mediados del siglo XX “esta fue una época dichosa para todos los campesinos que poseían palmares, como bendición del cielo se encontraba en pleno apogeo de fructividad; los hogares no estaban sobrecargados de familia y el vicio acentuó el gasto del dinero llegando hasta el despilfarro, grandes jugadas de gallos brotaron en el más insignificante poblado, los tapetes verdes fueron una plaga, las mujeres vestían las más preciadas prendas adornadas con desproporcionados collares y aretes; en las fiestas o ferias que se hacían por cualquier excusa, cualquier motivo o pretexto o dizque para mejoras de la escuela… Así se habló de personas que ganaban o perdían cantidades fabulosas en los dados. Todo era fiesta. Se trata de casamiento, lo mismo de bautizo”, todo era dicha y fiesta.
Pero pronto vinieron los altibajos el preció comenzó a caer y vinieron los impuestos, por eso al comenzar el primer lustro de la década de los cincuentas, estaba prendido el movimiento coprero en el que participaban los nueve ejidos copreros de Atoyac. La llegada el primero de abril de 1951 a la gubernatura de Alejandro Gómez Maganda alteró las cosas. Sin tomar opinión al pueblo y sin decir agua va, Alejito –como le decían en su pueblo- se sacó de la manga el decreto 24 “que grababa en forma desproporcional desde la palmilla, la palmera en producción y la copra. Los cococultores de la región de Petatlán, donde hay una sola persona poseedora de varios miles de palmeras, dieron el grito en el cielo”, comenta Ramiro Duarte Muñoz.
Los copreros se citaron para protestar, el 16 de agosto de 1961, en Acapulco, pero como el gobernador Maganda tenía decretada también una ley orgánica de la Policía Estatal, donde entre otras facultades le otorgaba la autoridad de impedir manifestaciones o reuniones públicas que no estuvieran autorizadas, al reunirse los copreros desde temprana hora, en la Posada de San Ignacio en el centro de Acapulco, inmediatamente se presentó un pelotón de policías del estado y desbarataron la reunión, por eso los campesinos trasladaron la asamblea a la comisaría ejidal de La Sabana y ahí fue donde nació la Unión Regional de Productores de Copra del Estado de Guerrero. En el comité directivo quedó el atoyaquense Jesús Galeana Solís como secretario de correspondencia y archivo. En esa asamblea se acordó exigir la derogación inmediata del decreto número 24.
Luego primer congreso coprero se realizaría en 1, 2 y 3 de diciembre en Tecpan de Galeana, donde fue notoria la presencia de importantes cuadros del Partido Comunista como Hipólito Cárdenas Deloya, Miguel Arroche Parra y el mismo Florencio Encarnación Urzúa, pero también de importantes acaparadores de copra como Roberto Nogueda y Candelario Ríos. Ahí participaron muchos copreros atoyaquenses, destacaron por su activismo Sixto Barrientos de El Humo y Jesús Galeana Solís de Atoyac.
Pronto los copreros pasaron de las reuniones a la acción. Para protestar por la entrada al país de grasas de origen animal que sustituían a los derivados de la copra, organizaron una huelga, para impedir que saliera la copra del estado hasta lograr resultados. “Eran las cinco de la mañana en punto del día 24 de abril de 1952, cuando desde Acapulco hasta Zihuatanejo por la Costa Grande y hasta San Marcos por la Costa Chica, la carretera fue seriamente bloqueada por numerosas cuadrillas de guardias y por la comisiones de copreros desesperados y dispuestos a todo. A las 9 de la mañana de ese día, ambas carreteras estaban profusamente sembradas con banderas rojas que flameaban al vaivén de la brisa. En cada crucero de caminos, en cada paraje, frente a cada poblado o ranchería, lucía gallardo un lienzo carmín”, dice Florencio Encarnación.
En este movimiento las mujeres fueron las más valientes animando a los hombres, pero pronto encontró opositores como el presidente municipal de Coyuca, Rosendo Ríos Rodríguez y los pistoleros encabezados por Nicolás Torreblanca de San Jerónimo de Juárez, quienes apoyados por el Ejército al mando del general Álvaro García Taboada, comandante de la 27 zona militar, rompieron la huelga y apoyaron para que la copra pudiera salir. La huelga terminó con pequeños logros, el gobierno accedido a cerrar la frontera a los sebos.   
En 1952 proliferaban los tugurios en el centro de la ciudad de Atoyac. María Huerta tenía un congal disfrazado villar en el callejón Cuauhtémoc, muy cerquita del río. El cabaret María Luisa estaba en la calle de Reforma, era muy popular, llegaban mujeres muy hermosas que hacían perder la compostura a cualquiera. En ese cabaret quedaron las fortunas de muchos cafetaleros y copreros. Doña Consuelo Olivares instaló otro tugurio en la calle Nicolás Bravo, las meretrices se conocían por sus apodos, una era La Turista, a otra La Húngara y La Tilicha que arrasó con todos los hombres del pueblo.
Tenía poco de abierto el primer Jardín de Niños entre Aldama y Emilio Carranza (hoy Juan Álvarez). A esa institución asistían los hijos de los riquillos, pero también Honoria la pequeña hija de una meretriz que apodaban Carmela La Panzona, ella trabajaba en El María Luisa. Como las madres aconsejaban a las niñas que no jugaran con la hija de la güinsa, la pequeña Honoria se quejó con la maestra Romanita Reyes diciéndole, “Maestra éstas pinches putas no quieren jugar conmigo”, al conocerse la expresión fue causa de risa en algunos hogares, pero en otros se sonrojaban y hasta llegaron a pedir que no se aceptara éste tipo de niños en tan noble institución. Honoria creció y con los  años tuvo una vida honorable en Atoyac.
Ya para entonces estaba quedando atrás la etapa de los viejos compradores de café, la de los árabes de apellido Sahar y del chino Lorenzo Lugo a quien Concepción Eugenio recuerda porque no podía hablar muy bien el español. En lugar de pronunciar Alcholoa le decía a su chofer, “pasa a cagá a Chiloa”. Y porque comentaba, “Mexicano tonto, porque mexicano gana peso y gasta peso, y chino gana peso y gasta tostón”.
Una legión de voraces y deshonestos compradores nativos se posesionaban del mercado. Alteraban la balanza romana para ganar en cada pesada, además de comprar al tiempo y los préstamos con altos intereses que hacían a los campesinos, con ese método muy pronto se amasaron grandes fortunas.
Corría el primer lustro de la década de los cincuenta cuando se comenzó a jubilar, de manera masiva, al viejo pilón como morteadora casera de café y las viejas despulpadoras rudimentarias, como el molino de palo. Isaías Gómez Mesino recuerda que despulpaban el café dentro de un árbol hueco. Cuando su familia comenzó a cosechar café, ellos mismos lo pilaban y lo traían a vender a la cabecera municipal donde Gabriel Zahar y Lorenzo Lugo. En ese tiempo se pilaba el café a puro pilón. Lo despulpaban manualmente, a un tronco le hacían un hoyo en medio y le metían un palo con canales y le daba vuelta. Así despulpaban el café.
Dice Andrea Radilla Martínez que “el morteado también tiene su historia y va aparejada a los cambios tecnológicos y a la manera y nivel de inserción de la cafeticultura en ellos. El uso del pilón, un tronco grueso de árbol, al que daban forma de un reloj de arena, con un hoyo en el centro de la parte superior, donde se colocaba el café capulín y era pilado (morteado) por uno, dos y hasta tres personas en un mismo pilón, con una mano –un trozo de madera como de 80 centímetros, con una horadación exactamente a la mitad del mismo, de donde se sujetaba con las dos manos-, estos utensilios eran hechos por los propios ejidatarios con machete y hacha”.
Esta técnica se usó de manera dominante hasta los años cincuenta, combinando con el uso del molino de madera y en muy pocos casos molino manual de acero. A excepción de la familia Pino González, que fueron los primeros del municipio de Atoyac, en pilar café en maquinarias, a partir de 1947, a ese proceso se sumaría más tarde José Navarrete y el doctor Juan José Becerra en 1953, Sotero Fierro y Miguel Ayerdi en 1955.
Concepción Eugenio, mejor conocido como Chon Nario, recuerda que uno de los primeros que comenzó a mortear café en Atoyac fue el libanés Wadi Guraieb quien tenía su morteadora en una barda grande de la calle Reforma, donde ahora están las instalaciones de Cable Costa. Una vez la máquina se desgobernó y comenzó a temblar la tierra, se escuchaba el estruendo muy feo. La gente salió de sus casas corriendo y en el centro se hizo mucho escándalo, nadie sabía qué hacer, esa maquinaria era desconocida por todos. El héroe fue Flores Zedeño, quien sin medir el peligro se metió y apagó la máquina mientras todo el mundo corría asustado. “Sustos que se llevaba la gente con esos aparatos del Diablo”, comentaría un azorado vecino.
El aumento de los impuestos y en la búsqueda de mejorar su situación los cafetaleros se organizaron y el 6 de mayo de 1952 se fundó la Asociación Agrícola Local de Caficultores de Atoyac de Álvarez Guerrero, la dirigencia quedó integrada de la manera siguiente: presidente, Juan Quinto López; secretario Raúl Galeana Núñez y tesorero Baldomero Téllez. Sus primeras oficinas se abrieron en la casa de Quinto López en la calle Allende Norte y después se trasladaron a Independencia número 13.
Por la inconformidad que había en contra del gobierno estatal algunos costeños abrazaron la causa del general Miguel Enríquez Guzmán, quien perdió las elecciones ante Adolfo Ruíz Cortines en julio de 1952.
Muchos ante la derrota electoral, optaron por mantener abierta la posibilidad  de una insurrección armada que llevara al poder a su candidato, el general Miguel Henríquez Guzmán, quien  prometía hacer efectivas las demandas de la revolución de 1910. Los campesinos henriquistas se integraron a la Unión de Federaciones Campesinas de México (UFCM), al darse una fuerte movilización de henriquistas, emergió la figura del general Raúl Caballero Aburto quien fue el principal ejecutor y responsable de la masacre de henriquistas, el 7 de julio de 1952, en la Alameda Central de la Ciudad de México, cuando ocupaba el puesto de comandante del Batallón mecanizado del Ejército.
Había cambios en el ambiente, la última reforma del artículo 34 de la Constitución fue en octubre de 1952, cuando el Congreso de la Unión otorgó el derecho al voto a la mujer, se publicó al siguiente año, por eso en 1955 tendríamos la primera regidora y le tocaría a maestra Genara Reséndiz de Serafín ese honroso cargo.

6 de enero


Víctor Cardona Galindo
El 6 de enero de 1913, los revolucionarios Julián Radilla y Juan Salgado atacaron la ciudad Tecpan de Galeana. La plaza estaba ocupada por fuerzas del 30 Batallón comandadas por el capitán Manuel Solís. Los radillistas habilitaron un cañón que había quedado ahí desde la intervención francesa, después de lavarlo en el río, lo usaron para hostilizar la plaza. Destacó aquí la participación del capitán Silvestre Castro, un valiente jovencito al que le apodaban El Cirgüelo.
Cempasúchilt

Después de 3 días de asedio se rindió la plaza, el capitán Manuel Solís quedó prisionero y la tropa fue dejada en libertad. Cuando ya los radillistas habían tomado la plaza, acudieron de Atoyac, sesenta cinco soldados al mando del mayor Vicente González, quienes fueron rechazados y obligados a salir hacia Papanoa, porque Radilla les cortó la retirada hacia Atoyac. Estos soldados escaparon en lancha hacia Acapulco.
Durante las hostilidades del siguiente año el general Silvestre Mariscal enfocó sus baterías hacia el Centro del estado por lo que el 5 y 6 de enero de 1914, se dio la famosa batalla de El Pajarito donde Mariscal derrotó las tropas del general Julián Blanco, quien al día siguiente lo contraatacó en Tierra Colorada.
El 6 de enero de 1961, los locatarios del mercado Perseverancia y Morelos, a través de su dirigente Félix Roque Solís propusieron una planilla para integrar un consejo municipal y sustituir al Ayuntamiento caballerista. También al saberse la desaparición de poderes, ese mismo día 6, fueron suspendidos los trabajos en la construcción de la escuela primaria general Juan Álvarez y al día siguiente 7 de enero, a las 11 horas, todos los integrantes de la administración municipal que presidía Raúl Galeana Núñez presentaron en masa su renuncia al gobernador sustituto Arturo Martínez Adame. Según Salvador Román Román la dimisión se debió a “la presión de los anticaballeristas triunfantes y la orfandad política en la que ellos se vieron por la caída del gobernador Caballero fueron las causas para que tomaran tal determinación”.