jueves, 9 de julio de 2015

Heroínas de mi pueblo en la literatura


Víctor Cardona Galindo

Esta participación la titulé así, porque de lejos se ve que el escenario de esta novela Flor de Café es la sierra de Atoyac. Esa tierra de exuberante vegetación en la que también se extasió Carlos Montemayor para escribir Guerra en El Paraíso. En ese precioso río de El Edén que baja por las inmediaciones de El Paraíso, hacia Coyuca de Benítez. Ese río donde Lucio Cabañas dejó correr sus pensamientos y sus recuerdos, según la novela de Carlos Montemayor.
Esta otra Novela de Julio César Ocaña Martínez, toda, dibuja esa hermosa sierra que le inspiró a Kopani Rojas esa bella melodía titulada “El Cafetalero”.
Esta novela es el reino de la vegetación, del agua y el café, donde la soberana es Dolores Bravo Galeana, la protagonista, que sintetiza el aroma de las flores, la delicadeza de una paloma, pero también la fuerza y la destreza de un jaguar. A partir de esta novela Flor de café y Dolores Bravo Galeana se convierte en una heroína de mi pueblo en la literatura y hablaremos de ella como hablamos de María La Voz, Benita Galeana y Tirsa Rendón.

Y platicando de mujeres de nuestra tierra en la literatura, Celia, Rosario, Hortensia, Matilde, Minerva, Rosalba, Estela, Martha, Carmen, Nidia, Beatriz, Bertha, Adela, Hilda, Lidia, Elvira, Guadalupe y María, son las  militantes guerrilleras del Partido de los Pobres que aprendieron amar diferente en la selva. Supieron que eran iguales a los hombres, que tenían los mismos derechos y las mismas obligaciones. Ahí vieron a sus compañeros lavar la ropa y echar tortillas, mientras ellas montaban guardias en los campamentos, iban por la leña y limpiaban sus armas. Donde igual manera echaban discursos e iban a esperar el convoy de militares para emboscarlos. Muchas de estas mujeres fueron retratadas en las bellas letras por Carlos Montemayor y otros escritores que le han dedicado sus obras a la guerrilla de Atoyac.

Por su parte María Sixta Gallardo Margara nació en El Ticuí. Una tarde jugando muñecas se le incrustó en el abdomen la voz de un hombre que la acompañó hasta la muerte. Era una mujer bravía que le gustaba cabalgar y después de que los rurales mataron a su marido en San Jerónimo, se mantuvo atendiendo un pequeño rancho y dando consultas. La Voz que le salía de la barriga daba respuestas a todas las preguntas que le planteaban personas que buscaban objetos perdidos o saber quién les había asesinado al ser querido. Por eso le llamaban María, La Voz.
Este episodio de la vida cotidiana de El Ticuí, se lo contó a Juan de la Cabada, la luchadora social Benita Galeana Lacunza, el escritor campechano hizo un cuento y más tarde un guión de cine que se hizo película. Se llamó María la Voz.
Este filme fue dirigido por Julio Bracho en 1955, donde María, huérfana de madre, vive con su tía en un pueblo del Istmo de Tehuantepec; vende flores en la estación de ferrocarril. Las otras vendedoras la envidian y dicen que está embrujada, porque habla con una voz que no es la suya y sin mover los labios.

Aunque la película está ambientada en Oaxaca se mencionan los pueblos de San Jerónimo, Atoyac y El Ticuí, incluso la escenografía se asemeja a las ruinas de la vieja fábrica de hilados y tejidos.
También La Isla de la pasión es una película que salió a la luz pública en 1941, dirigida por Emilio Fernández, sobre la tragedia de la Isla de Clipperton, donde una de las protagonistas de la verdadera historia fue doña Tirsa Rendón Hernández, quien vivió y murió en la colonia Sonora de la cabecera municipal. Doña Tirsa, originaria de Tecpan de Galeana, fue a dar a la Isla de Clipperton como esposa del sargento del ejército federal, Secundino Ángel Cardona. Fue la valiente que, en la verdadera historia, le dio muerte al ladino que las tenía sometidas.
También Laura Restrepo escribió esa hermosa novela La Isla de la Pasión.
Mientras Agustina en la novela del mismo nombre de Salvador Téllez Farías, es una mujer de los años 30 del siglo pasado, que le tocó vivir todas las desventajas de las mujeres de esa época, es raptada en la orilla de ese río encantador, donde todos acudían a bañarse por las tardes y las mujeres acarreaban agua antes del oscurecer.
Agustina fue llevada a la selva donde el bandido que la robo la mantuvo escondida llenándola de hijos hasta que pudo escapar, después de pasar unos meses prostituyéndose en Acapulco, escapó rumbo a la ciudad de México donde la suerte le sonríe y se vuelve refinada. Luego con dinero y siendo toda una señora, esposa de un importante médico, vuelve en busca de sus hijos y se interna en esa sierra llenas de bandidos donde termina por sacarlos y llevarlos hacia una mejor vida. No sé por qué esta novela me hace pensar en la vida de Benita Galeana.

Rosario López en Ahuido el pueblo que irás y no volverás, novela de Gustavo Ávila Serrano narra la historia de Juan Cruz y del pueblo Ahuindo con su comisario que duró en el cargo 30 años.
Ahuindo, puede ser cualquier pueblo de la Costa Grande, en los tiempos anteriores a luz eléctrica, cuando la vida circulaba alrededor del billar y de los eventos que se llevaban a cabo en el patio de la escuela, como las funciones de cine los domingos, con maquinaria sostenida por una bomba de gasolina.
Y Faustina Benítez es la abnegada esposa de Juan Álvarez en la novela Entre el Zorro y la pantera de Mauricio Leyva.
Por su parte Flor de Café es una novela que está escrita como los comunicados guerrilleros, en algún lugar de la sierra de Guerrero. Donde más hay un cerro de Dios y los graciosos palos rey, el olmo mexicano endémico de nuestra tierra. ¿Cuál puede ser aquel pueblito verde, enclavado al pie de empinadas y azules montañas?
Ese pequeño pueblito en la parte media de la sierra en cuyo centro se alzaba imponente la casa de Dolores Bravo Galeana. Ese jardín del Edén siempre oloroso a café recién tostado. Con frondosos árboles frutales. Rodeado por ese inmenso mar de huertas de café, meciendo sus ramas cargadas de florecitas blancas.
Un lugar donde Dolores Bravo Galeana es la hija predilecta. Aquella que fuera la infaltable presencia en todas las fiestas y en todos los velorios; la primera en las listas de invitados a lo que fuera. Crítica implacable de los presidentes municipales en turno y de los politiquetes de la región, combatiente incansable de talamontes y traficantes perniciosos, benefactora mayor de las arcas parroquiales, amiga íntima del arzobispo disidente Antolino Méndez Romero; conocida de los políticos en la capital y mayordoma indiscutible de templo de La Virgen del santo parto. La rebelde que murió cuando no debía.
El día de su muerte lloraron hasta las piedras y se cayó el cielo en pedazos. El cortejo fúnebre llegaba desde el atrio parroquial hasta el borde de la tumba.
Dolores Bravo Galeana La Flor de Café, ésta siempre olorosa a lima mujer. Es la conjunción de todas las heroínas de mi tierra, era altiva, bravía y extremadamente culta a quien le gustaba la música de Beethoven, en cuya casa se tomaban café a lo largo de toda la jornada, “el que quiera seguir igual de güilo que no tomé café”, decía.
En esta novela hay tres personajes que me llaman especialmente la atención, el extremadamente culto tío Clementino y Nicolás el tuerto. Uno rodeado de libros y el otro productor de hermosos alcatraces. Y la presencia fugaz del capitán Chaparro. Por eso digo que cualquier parecido con la ficción es pura coincidencia.





martes, 7 de julio de 2015

21 años de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, segunda parte

Víctor Cardona Galindo
El 10 de abril de 1994, cuando se conmemoraba el 75 aniversario del asesinato de Emiliano Zapata la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) hizo su aparición pública en Acapulco, dio a conocer sus demandas, con una marcha en la que participaron más de 500 campesinos y al día siguiente tomó el Ayuntamiento de Coyuca de Benítez, en exigencia de fertilizante, láminas de cartón y despensas.
Mientras en Atoyac, hombres encapuchados, asaltaban, secuestraban y violaban por todos lados. Muchos asaltos se le atribuían a la Motorizada, y a la misma Policía Judicial, como el ocurrido, el 4 de mayo, en el camino a Las Trincheras donde no quedó duda que fueron policías estatales los perpetradores de ese asalto donde resultó violada una jovencita.
El 18 de mayo de 1994, cuando se cumplieron 27 años de la masacre de 1967, marcharon unos 600 campesinos de la OCSS de Atoyac y contingentes que llegaron de Coyuca, la Unión y Petatlán. También participaron miembros del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de la Costa Grande (CFDDCG) encabezados aquí por Tita Radilla Martínez.
La defensora de los derechos humanos Tita Radilla 
Martínez cuando fue regidora en el trienio 1993-1996,
 en el cabildo que encabezó María de la Luz Núñez Ramos. 
Foto Archivo Histórico Municipal de Atoyac.

Desde muy temprana hora llegaron los campesinos a la entrada de la ciudad y marcharon por la calle principal, para después plantarse por cuatro horas frente al Ayuntamiento de Atoyac, exigieron la presentación de los alrededor de 600 desaparecidos, entrega de fertilizante, herbicidas y despensas. Pidieron a la alcaldesa María de la Luz Núñez Ramos su intervención para conseguir una entrevista con el presidente de la República Carlos Salinas de Gortari. La presencia de esta nueva agrupación sorprendió. Se hablaba que tenía una dirección colectiva, para evitar que los líderes se vendieran al mejor postor. Cuando se les preguntaba por su dirigente, la gente contestaba: “Aquí no hay líderes”.
En un documento dirigido a María de la Luz  la OCSS pidió su intervención para frenar los altos costos de la energía eléctrica y del agua potable, la escrituración a los colonos de la colonia 18 de mayo que ocupaban las áreas verdes. La alcaldesa los atendió en el acto fuera de su despacho acompañada del síndico Wilibaldo Rojas Arellano y de los regidores perredistas.
Después de esa marcha el sacerdote Máximo Gómez comentó en una entrevista a Igor Pettit: “Si el gobierno teme o piensa que está por brotar una guerrilla o una revolución, es porque han creado las condiciones para ello. Hay razones sustanciales para una nueva revolución… Aquí en Atoyac solamente se dice que hay 600 razones, que son los 600 desaparecidos”.
Aunque agregó: “Pienso que no va haber; aunque haya razones suficientes… Digo que hay razones para que se dé un brote de inconformidad representado en la guerrilla, pero no hay líderes que quieran morir. Hay líderes dispuestos a colocarse en el poder dentro de los partidos de oposición; pero para morirse junto a los pobres, en la búsqueda del cambio, no los hay”.
Desde principios de junio se intensificó la militarización en la parte media de la sierra con personal del 19 y 49 Batallón de Infantería, el primero con sede en Petatlán y el otro en Atoyac. Maribel Gutiérrez en su libro Violencia en Guerrero habla de mil 300 efectivos que peinaban la ruta Atoyac a Pie de la Cuesta, en la parte media de la sierra, muy lejos de los plantíos de enervantes que decían combatir los mandos castrenses. El 4, pasaron 18 vehículos militares por San Juan de las Flores con armamento sofisticado, tal despliegue de fuerza militar causó temor en la población sierreña.
La revista Impacto publicó una nota sobre una supuesta reunión el 18 de mayo en una iglesia de La Villita bajo el auspicio de Máximo Gómez Muñoz, la nota decía: “El PRD está listo para desestabilizar el país” y vinculaba a dirigentes del PRD con el Procup. La lista la encabezaba el síndico de Atoyac Wilibaldo Rojas Arellano y el regidor Secundino Catarino Crispín, quienes desmintieron esos señalamientos el 5 junio. Mientras agentes de gobernación y de inteligencia militar merodeaban la iglesia del padre Máximo.
Se avecinaban las elecciones, el gobierno de Rubén Figueroa entregaba cientos de toneladas de fertilizante y pacas de cartón a la delegación de gobierno encabezada por Juan Méndez Mejía. También el comisario priista de El Paraíso Quintín Hernández Bernal repartía fertilizante, en franco desafío al Ayuntamiento perredista y violentando la autonomía municipal. Mientras María de la Luz Núñez Ramos, realizó un Cabildo abierto el 5 de junio, donde se llamó a la paz.
“En la guerra, en la guerrilla pierde el pueblo, mueren los pobres, sufren los de abajo”, externó la alcaldesa en ese Cabildo abierto y dijo que le parecían desacertadas las versiones de la guerrilla, que cada vez eran más frecuentes en los medios de comunicación y entre la gente.
El 8 de junio se vieron tropas en las cercanías de San Vicente de Benítez y Río Santiago. “Se establecieron en campamentos abandonados de cafeticultores y el 11 se desplazaron a El Ranchito, por el camino hacia San Francisco del Tibor y después acamparon en Arroyo Grande cerca de La Remonta”.
Desde el gobierno de José Francisco Ruíz Massieu la policía Motorizada era el cuerpo policiaco que más arbitrariedades cometía en las comunidades contra la población indefensa y la OCSS inmediatamente chocó con ellos el 7 de junio de 1994. Ese cuerpo policiaco, al mando de Abraham Noriega Cantú, entró a varias comunidades, entre ellas a Tepetixtla y desarmó a unos campesinos, por ello el 9 de junio la gente reaccionó, rodearon el cuartel en Tepetixtla y los expulsaron de la comunidad.
Ese día 9 de junio, el secretario de Desarrollo Social, Carlos Rojas Gutiérrez y el gobernador Rubén Figueroa estuvieron en Atoyac para entregar apoyos de fondos de solidaridad. Ya se notaba la preocupación del gobierno federal por esta zona que ha sido escenario de muchos levantamientos armados a lo largo de la historia.
La desesperación del gobierno por encontrar la amenaza invisible llevó a Mario Arturo Acosta Chaparro y al agente de Ministerio Público de Acapulco Elías Reachi Sandoval a catear, el 11 de junio de 1994,  la parroquia del Dios Único del padre Máximo Gómez Muños buscaban armas, no encontraron nada, a pesar de que escudriñaron hasta debajo de las piedras.
Ese día el padre Máximo Gómez se reunió con Rubén Figueroa Alcocer en la estación de radio Stereosol, donde intercambiaron expresiones sobre el secuestro del banquero Alfredo Harp Helú, acontecido el 14 de marzo, atribuido al Partido Obrero Clandestino Unión del Pueblo (Procup) y al Partido de los Pobres (Pdlp) y en el que Máximo participó como intermediario en la entrega del dinero para el rescate en la ciudad de México, acompañado de otro sacerdote. En esa reunión estuvo el general brigadier Mario Arturo Acosta Chaparro, quien escuchó parte de la conversación.
Por la tarde, agentes de la Policía Judicial del Estado, integrantes del famoso grupo Tigre que encabezaba el capitán Alfredo Mendiola, catearon las instalaciones de la parroquia. Acosta Chaparro, revisó personalmente todos los cubículos del edificio, donde además de  las instalaciones religiosas, estaban las oficinas el Comité Nacional Independiente (CNI) de Familiares de Presos Políticos y Desaparecidos, que dirigía Aurelia Pérez Cano, esposa de Antonio Campos Cabañas, sobrino de Lucio Cabañas. También por esas fechas la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) realizaba sus reuniones uno de los salones parroquiales.  Acosta Chaparro, Elías Reachi y el capitán Mendiola salieron corriendo por atrás de la iglesia para no toparse con los reporteros que llegaron a preguntar qué pasaba.
En esos días gente enviada por el mismo gobierno hizo correr la versión entre los habitantes de los alrededores que en la parroquia del Dios Único se estaba almacenando armamento y explosivos. Incluso hubo gente no identificada que interceptaba a la gente que iba a la parroquia y le comentaba sobre los supuestos explosivos. Sembrando el temor entre los feligreses.
En San Francisco del Tibor, Carmelo Téllez Blanco informó que el domingo 12 de junio cientos de soldados entraron a un terreno de su propiedad e instalaron un campamento. Los efectivos militares escavaron por todo el terreno para construir trincheras y lo dejaron llenos de hoyancos. El solar quedó inservible para la siembra.
El 13 y 14 de junio, unos 200 soldados reforzados por aire con dos helicópteros, catearon la pequeña comunidad de 20 casas que es El Escorpión, en busca de armas, detuvieron el primer día a José Luis Orbe Mesino y a Juan Mesino Martínez, al siguiente día ya se llevaban a Miguel Ángel Mesino Mesino. A los detenidos les exigieron que entregaran las armas, preguntaban por los cuernos de chivo mientras que con detectores de metal recorrían la comunidad.
José Luis Orbe Mesino estuvo en manos del Ejército por más de cuatro horas, lo detuvieron a la altura de Agua Fría, cuando iba de El Escorpión rumbo a la ciudad de Atoyac.
Esa ocasión Hilario Mesino le contó a Maribel Gutiérrez: “De repente, el lunes en la mañana como a las 10, llegan más de 200 soldados, sitiaron la población y andaban dos helicópteros dando vueltas (…) Agarraron a un sobrino mío diciéndole que donde estaban los cuernos de chivo. Se llama Juan Mesino Martínez, tiene 24 años. Aparte agarraron a otro, José Luis Orbe Mesino de 18 años”, después de interrogarlos los dejaron libres.
Mesino agregó: “Andaban con aparatos en toda el área del pueblo, detectando. Eran como cuatro aparatos. Registraron como a un kilómetro a la redonda del pueblo, y también en el pueblo alrededor de las casas”. Al siguiente día Miguel Ángel Mesino de 20 años, venía del campo de buscar una vaca cuando lo agarraron los soldados, ya se lo llevaban pero el pueblo se organizó y los soldados lo entregaron.
En Río Santiago, en la ruta de Atoyac a El Paraíso, más de 100 judiciales, comandados por Víctor Parra Catalán, instalaron un retén donde revisaron a todos los que transitaron por esta vía, les pidieron identificaciones y buscaban los nombres en una lista. Los judiciales se movían en 15 camionetas, un operativo así tenía 20 años que no se había visto. En El Paraíso pusieron retenes el 16 de junio, entraron a catear domicilios sin orden judicial y detuvieron a los vecinos que transitaban por las calles y por la carretera.
Ese mismo  16 de junio de 1994, en las afueras de Tepetixtla la policía motorizada detuvo a tres campesinos de la OCSS entre ellos José Guadalupe Guzmán Martínez hermano de los fundadores de la organización, Benigno y Bartolo. José Guadalupe fue acusado de secuestro y asalto, pese a que los presuntos afectados declararon ante las autoridades que él no era responsable lo mantuvieron cautivo. Los otros detenidos fueron Julián Rodríguez militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Tomás Pérez Carrizal.
Escribe Maribel Gutiérrez en su libro Violencia en Guerrero: “Cuando los policías judiciales los llevaban a Acapulco a José Guadalupe lo apartaron y dentro de un vehículo lo golpearon y lo interrogaron sobre la guerrilla, le preguntaron si conocía a Nicomedes Fuentes Nieves (García) un profesor universitario originario de Tepetixtla que decían que cuando era joven había participado con la guerrilla de Lucio Cabañas y también sobre asaltos y secuestros en la región de Tepetixtla”.
La OCSS realizó varios bloqueos a la carretera Acapulco-Zihuatanejo, a la altura de Coyuca de Benítez, el 18, 19 y 20 de junio, el protesta por la aprehensión de los tres campesinos en Tepetixtla y contra los abusos cometidos por los cuerpos policiacos en las comunidades de la sierra. El sacerdote Orbelín Jaramillo Diego, presidente del Comité de Derechos Humanos La Voz de los Sin Voz y párroco de Coyuca, manifestó su apoyo a los campesinos: “Respaldamos sus caminos de lucha, sus demandas justas y sus métodos, porque no les dejan otra salida. La arbitrariedad está del lado de la policía Motorizada y la judicial”.
Y efectivamente el 21 de junio los judiciales cercaron y dejaron incomunicadas por lo menos nueve comunidades serranas de la parte alta de los municipios de Atoyac y San Miguel Totolapan. Instalaron retenes en cuatro puntos con los que tendieron un cerco a la comunidad más importante de la sierra. En Puerto Ángel a unos seis kilómetros de El Paraíso rumbo al Filo Mayor los agentes bloquearon el tránsito y no dejaron pasar carros ni personas.


viernes, 3 de julio de 2015

El triángulo de “La ciudad perdida”

Víctor Cardona Galindo

En unos terrenos entre la comunidad de Los Planes y La Finquita, muy cerca de El Paraíso, se encontró en el 2011 un basamento piramidal, de un centro ceremonial prehispánico posiblemente del posclásico, en la fachada norte se observa una alfarda. Tiene cuatro escalones bien conservados, mide 30 por 30 aproximadamente.
Para los habitantes de los pequeños poblados circunvecinos ha sido normal que los “gringos” vengan en sus “carrotes”, tomen fotos y si alguna piedra les gusta se la lleven. Bueno, aquí les llaman “gringos” a cualquier extranjero que esté güero.
Luego de que los peones de Hermenegildo Torres Lorenzana encontraron las escalinatas, en los terrenos de su suegro Antonio Camacho, hubo quien pensó que había en esas ruinas un tesoro y le hicieron varios hoyos al montículo, en uno de ellos le colocaron la imagen de San Isidro Labrador.
El hallazgo del basamento piramidal se difundió con rapidez mediante las redes sociales, principalmente por Facebook. Alguien tomó las fotos y realizó una carga móvil porque en ese momento el celular era una novedad en El Paraíso, pues la señal inalámbrica llegó el 22 de enero del 2011 y la cobertura llega hasta Los Planes, La Finquita y La Quebradora. Hasta los peones que andan trabajando en las huertas de café o de plátano traen su celular.
Para ir a Los Planes hay que seguir un camino de flores amarillas del árbol llamado apánico,  que florea y produce una manzanita que al reventar suelta una especie de algodón. Al apánico (cuyo nombre científico es Cochlospermum vitifolium) le llamaban en náhuatl Tecomaxóchitl, su corteza sirve para curar la hepatitis y la diabetes. La receta es sencilla se abre una canaleja en forma de canoa en el tronco del árbol, a la cual se le pone agua y se toma fermentada. La otra planta que florea entre enero y marzo en el camino a la sierra es la retama, cuyas flores amarillas compiten con el primavero que crece majestuosamente cerca del camino.
En Los Planes la secundaria funciona en un aula destinada para la primaria que construyó el gobierno de Germán Adame Bautista; la primaria opera en la casa de Salud. El kínder es una aulita de madera. Hace unos años los vecinos se preocuparon por recolectar los vestigios arqueológicos, los juntaron en una casa e hicieron un pequeño museo, pero ahora en el local donde funcionaba duermen los maestros. Al desaparecer el museo comunitario las piedras que estaban en la escuela, han sido regaladas o han ido desapareciendo.
Don Miguel García Salas era el promotor del museo comunitario que funcionó en el 2005, respaldado por el CONAFE, institución que hasta la fecha atiende los tres niveles educativos básicos en Los Planes. Los habitantes de esa pequeña comunidad de 12 casas van a consulta médica al Paraíso, en el 2010 se terminó de pavimentar la carretera.
Desde el 2005 hay sitio de taxis en El Paraíso. Visitar esta zona es ir al corazón de la selva cafetalera, “la sierra es más arriba” dicen los habitantes de Los Planes. Ir a los Planes es caminar por la tierra del jaguar, el tigrillo, el güinduri, el “catecuan” y el gato montés, felinos que dominan la selva del café.
Cerca de Los Planes, a unos tres kilómetros está el Cerro de La Señora (Así se llama en honor a Faustina Benítez de Álvarez) en donde los jaguares se han reproducido con rapidez, además pueden verse manadas hasta de 12 jabalíes y mucho venado de cola blanca. Se han visto cerca pumas, que son pardos. Las onzas sólo se dan en el filo mayor.
En el cerro de la Señora unos cazadores encontraron una cueva con armas del siglo antepasado, eran escopetas cuascleras y tercerolas, había muchos metales, espadas y balas de cañón. Ahí Juan Álvarez tenía su polvorín “por si las dudas” resguardado en la espesura de la Selva. En ese cerro que era una fortaleza del “Padre del Federalismo” hay muchas cuevas donde puede vivir la gente.
Los Planes es una comunidad fundada por las familias Rodríguez y Bautista, está rodeada de espesa vegetación, en donde vuela la hurraca blanca, la depredadora de las aves, se come sus huevos, su presencia ha hecho que desparezca la hurraquilla verde. La hurraca no tiene depredador natural, “ni el gavilán se la quiere comer”. La gente de la sierra piensa que la hurraca es un animal maldito, porque uno de los pasajes que cuentan nuestros padres dice “que cuando Jesús Nuestro Señor andaba huyendo de los romanos, la hurraca lo perseguía y decía acavaaa, acavaaa”, así grita siempre esa ave, mientras que las cucuchitas (tortolitas) “caminando borraban el rastro de los caminos”. Nadie se come a las hurracas y ellas volando por todos lados hacen lo que quieren. Antes no había hurracas blancas en esta zona. Ahora ha invadido la sierra y les dan duro a las otras aves. Don Julio Sánchez Ciprés dice que en los últimos años han desaparecido muchas aves, como las hurraquillas verdes, los pájaros perros, las gallinitas y quedan pocos faisanes. Aquí a las godornices les llaman “picos de oro”, por su canto, que las que también hay pocas.
 También por ese rumbo, antes de llegar a La Pintada está La poza de los Patos, es un lugar donde los paraiseños han pensado echar andar un proyecto de turismo ecológico.
Cerca de la Finquita crece majestuoso un Cuajinicuil traído de Chiapas. “Nomás que siembres, aquí todo se da”, dicen los lugareños. En Los planes hay limón real, papaya, maíz y frijol. El camino a la pirámide está surcado de plantas de mariposas que adornan el paso con sus flores blancas que impregnan su aroma en el ambiente.
Dos arroyos pasan por Los Planes uno que viene de La Quebradora y el otro de La Finquita. Los planes forma parte de un  triángulo de pequeñas comunidades preciosas, una de ellas es la colonia La Quebradora. La cual tiene 30 casas se llama así porque ahí se instaló en los setentas una máquina trituradora de piedras, material que se usó para la construcción de la carretera que conduce a la sierra. Es una población muy tranquila, con energía eléctrica cuya red fue construida durante el gobierno de María de la Luz Núñez Ramos. Esa pequeña colonia se fundó en los terrenos del señor Julio Sánchez Ciprés. La primaria “Sor Juana Inés de la Cruz” tiene una sola aula que les construyó Javier Galeana Cadena cuando fue alcalde, el jardín de niños Margarita Maza de Juárez se los construyó Acacio Castro y Germán Adame les dejó de recuerdo la cancha de basquetbol. Es un pueblito donde la mayoría de las casas tienen techo de láminas galvanizadas.
En esa zona entre mayo y junio, cuando comienzan las lluvias, los habitantes salen al bosque a recolectar un hongo rojo que es muy sabroso empapelado o en caldo. Llega a costar hasta 50 pesos el kilo en El Paraíso.

Sin duda es hermoso el triángulo formado por Los Planes, La Finquita y La Quebradora, es la zona arqueológica que nuestros antepasado llamaron “La ciudad perdida”. Más arriba están El Edén y La Pintada.

martes, 30 de junio de 2015

21 años de la Organización Campesina de la Sierra del Sur


Víctor Cardona Galindo
El día primero de enero de 1994, por medio de la televisión se conoció el levantamiento armado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, de inmediato la prensa local y nacional volvieron los ojos hacia Atoyac. Acá se sabía, que en 1984, cuadros renovados del Partido de los Pobres (Pdlp) en alianza con el Partido Obrero Clandestino-Unión del Pueblo (Procup) llegaron a construir una nueva guerrilla. El órgano de información y propaganda de esa organización armada, El Proletario, llegaba a nuestros domicilios sin que pagáramos la suscripción.
Se venía de una elección que se caracterizó por la intolerancia y agresividad en contra de la oposición, un ejemplo fue el 11 de noviembre de 1992, cuando un grupo de priistas impidió que perredistas realizaran pintas, en la colonia 18 de mayo, de su candidato a gobernador Félix Salgado Macedonio que competía contra Rubén Figueroa Alcocer. Aquél día el dirigente del PRD Secundino Catarino Crispín denunció: “la candidatura de Rubén Figueroa, ha traído como consecuencia un cuadro de inseguridad y violencia, misma que trae consigo la inestabilidad en el municipio… la única manera de evitar otro genocidio como el de los años 70s, es la derrota electoral de las fuerzas autoritarias y parapoliciacas representadas por el abanderado del tricolor”. Para esas fechas los priistas de Corral Falso habían borrado las pintas que los perredistas había hecho en esa comunidad. Esa entre muchas agresiones.
Hilario Mesino Acosta, Layo, es fundador de la Organización 
Campesina de la Sierra del Sur (OCSS); su hermano 
Alberto fue desaparecido por militares en la década de 
los setentas. Foto Víctor Cardona Galindo. 

Ese año 1992 se supo que alguien había robado un arma larga de la guardia del 49 Batallón de Infantería, lo que provocó una movilización militar en las colonias aledañas al cuartel y en la sierra de Tecpan de Galeana. Finalmente se supo que los soldados recuperaron el arma. El 16 de septiembre de 1993 aparecieron varias pintas en diferentes bardas de la ciudad de Atoyac que decían “Únete a la guerrilla, Procup-PDLP”.
Para entonces los secuestros ya eran una constante en el municipio desde el 15 de octubre de 1989, a las 7 de la mañana, fecha y hora en que secuestraron a Marcelino Garibo Hernández y hasta 1994 ya habían secuestrado unas noventa personas en todo el estado, con mayor incidencia en la Costa Grande principalmente en Atoyac. Era un secreto a voces que la policía judicial estaba detrás de esos plagios.
Pero el 3 de octubre de 1993 María de la Luz Núñez Ramos ganó la presidencia municipal de Atoyac, por el PRD, y como alcaldesa de oposición enfrentó al reducto figueroista de El Paraíso, encabezado por Epifanio Hernández Vélez quien controló el ejido por 20 años y había sido miembro de un grupo de judiciales al servicio de Mario Arturo Acosta Chaparro un militar responsable de muchas desapariciones forzadas en los setentas. Haciendo justica al PRD, Núñez Ramos convocó a nuevas elecciones y la comisaria municipal quedó en manos de ex priistas aliados al partido del sol azteca, mientras la atención nacional se centraba en este municipio cafetalero, cuna del guerrillero Lucio Cabañas Barrientos.
A raíz del levantamiento de Chiapas, en enero de 1994 comenzaron los sobrevuelos de helicópteros y aviones en la sierra de Atoyac y el sábado 8 de enero estalló una granada en la Palacio Federal de Acapulco, acción que reivindicó el Procup-Pdlp. La detonación causó daños leves en la parte de atrás del inmueble donde estaban las oficinas del Banjercito. La sospecha de que la guerrilla se estaba formando creció, pero como siempre los órganos de inteligencia del Estado dieron palos de ciego.
El 2 de febrero de 1994, en la primera plana de El Sol de Acapulco, José Antonio Rivera Rosales publicó la nota “Detectan grupos subversivos en la Sierra de Guerrerense”, donde daba a conocer un informe que implicaba a Severo Oyorzabal con un grupo subversivo y hablaba de un campamento de adiestramiento en Pandoloma, en la parte alta de la sierra. Severo era el líder del Consejo Supremo de los Pueblos del Filo Mayor, organización que había surgido el 22 de febrero de 1992, para pedir mayor atención gubernamental en la zona de La Sierra que estaba totalmente olvidada.
En el cuerpo de la nota se decía que hubo movimientos de gente armada el 8 de enero, en la zona de El Quemado y Tepetixtla y al día siguiente en El Paraíso y Cucuyachi. Se hablaba de la llegada a Guerrero de diciembre a enero de 20 mil armas automáticas, entre otros datos y avistamientos guerrilleros.
Con la llegada de Rubén Figueroa Alcocer a la gubernatura del estado, en Atoyac los agentes de gobernación estatal se multiplicaron, inteligencia militar estaba hasta en la sopa y la Policía Judicial amplió el número de madrinas.
Así estaban las cosas cuando el 21 de enero, la policía municipal detuvo en El Ticuí a Antonio Ramírez Moreno y Nicolás Carmona Dorantes, dos policías estatales, que pretendían secuestrar al niño Ramiro Torres Radilla, hijo de la directora de la escuela primaria Valentín Gómez Farías. Esa fue la muestra que los cuerpos policiacos estaban inmiscuidos en el clima de inseguridad que se vivía en Atoyac.
Y estando al mando del 49 Batallón de Infantería el coronel Rubén Benzor se intensificó la presencia militar en la sierra durante el mes de febrero. María de la Luz pedía que se quedara el ese Batallón, que estaba por cambiar su sede a Petatlán, y que salieran todos los grupos policíacos estatales, para formar un cuerpo de seguridad ciudadana con gente conocida y honorable del municipio.
El 24 de febrero Cuauhtémoc Cárdenas recorrió la Costa Grande, en su tercera gira por el estado. De acuerdo a la nota de Maribel Gutiérrez, Félix Salgado Macedonio dijo en el mitin de Coyuca de Benítez que “las condiciones sociales, económicas y políticas en Guerrero, son similares a las que provocaron el levantamiento armado en Chiapas –pero luego agregó- Cuauhtémoc Cárdenas nos ha llamado a mantenernos en la lucha pacífica”.
Ya para esa gira del principal líder de la izquierda, el subcomandante Marcos vocero del EZLN eran uno de los íconos de la lucha, su rostro ya estaba pintado en varias mantas. En Atoyac Ángeles Santiago Dionisio, ante Cárdenas recordó los alrededor de 600 desaparecidos políticos de la llamada Guerra Sucia, “queremos que usted, cuando sea presidente, escuche el clamor para que se resuelvan estas casos”.
La planilla de comisarios de El Paraíso que se eligió el 20 de febrero de 1994 quedó integrada por el propietario Evaristo Castillo, como suplente Rafael Adame Juárez y como vocales Alberto Sotelo Lucena y Ricardo Lucena Basave. María de la Luz les tomó protesta el 27 de febrero, en un cabildo abierto, donde se informó que la señora Engracia Sotelo se negaba a entregar el registro civil de esa población.
Manuel García Cabañas era el delegado del gobierno del Estado en la Costa Grande y Juan Méndez Mejía tenía la delegación municipal que funcionaba como un Ayuntamiento paralelo. Y El Paraíso era el punto de conflicto, donde el gobierno estatal y el municipal medían fuerzas.
En 1994 segundo año de gobierno de Rubén Figueroa Alcocer, Guerrero estaba convulsionado sumido en la pobreza hecho que se reflejaba principalmente en las comunidades de la Sierra y la Montaña.
En este contexto y ante la situación de miseria y represión que se vivía varios campesinos reunidos acordaron llamar a formar la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS).
Y surgió esa agrupación para pedir la presentación con vida de los alrededor de las 600 víctimas de la desaparición forzada y castigo a los culpables, exigir que las autoridades atendieran sus demandas para el mejoramiento de viviendas, introducción de agua potable y energía eléctrica, apoyos a la comercialización de los productos del campo y alto a tala indiscriminada de los bosques. Se pedía además el respeto a los derechos humanos y un alto a la represión de los militares, policías estatales y municipales a los campesinos. Exigían se les respetara su libertad a manifestarse.
Fue un grupo de dirigentes campesinos el que convocó, el 14 de febrero de 1994, a la creación de la OCSS, entre los que estaban Marino Sánchez, Benigno Guzmán y el atoyaquense Hilario Mesino Acosta. Ellos fueron los fundadores.
Hilario Mesino Acosta, nació el 14 de enero de 1938 en San Juan de las Flores es hijo de Ramón Mesino Castro y Juana Acosta Martínez. Es el sexto de 12 hermanos: Francisca, Juana, Margarito, Salomón, Severiana, Sulpicia, Inés, Lucía, Hermenegilda, Alberto y Bernardo. Está casado con Alicia Mesino Castro con quien tuvo ocho hijos: María de la Luz, María del Carmen, Miguel Ángel, Eugenia, Norma, Víctor, Rocío y Carlos.
Dos de sus hijos han sido víctimas de la violencia, Miguel Ángel que era el tercero y Rocío que era la cuarta. El fundador de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, es sobreviviente de la Guerra Sucia de los años setentas, su hermano Alberto Mesino Acosta fue desaparecido por el Ejército el 18 de junio de 1974. 
Layo, como le dicen de cariño, vivió la mayor parte de su vida en El Escorpión de donde salió en 1994, a raíz de la represión que se desató en contra de la Organización Campesina de la Sierra del Sur.
Fue en un congreso del 19 y 20 de marzo de 1994, con la participación de unos 300 campesinos que la organización quedó formalmente constituida en la comunidad de Tepetixtla municipio de Coyuca de Benítez. Se sabe que fue Miguel Ángel Mesino quien hizo la propuesta del nombre a la agrupación.
La organización creció muy rápido, tenía militantes en Coahuayutla, La Unión, Petatlán, Atoyac y Coyuca de Benítez. Desde un principio el gobernador Rubén Figueroa Alcocer manifestó su sospecha de que la OCSS estaba vinculada a grupos armados. Aunque la agrupación no contempla en su declaración de principios, ni en su programa la vía armada para la toma del poder. También algunos medios de comunicación dijeron que la OCSS era fachada de un grupo guerrillero.
La declaración de principios de la OCSS dice que su lucha será popular: “pues aspiramos a representar los intereses del pueblo trabajador; por su funcionamiento será democrática, ya que seremos todos los integrantes de ella quienes decidamos la política a seguir y la manera de cumplir las tareas que nos planteamos; por su relación con otras organizaciones será solidaria, pues sólo un amplio apoyo permitirá lograr la consecución de nuestros objetivos, así como contribuir a que otros trabajadores logren los suyos; por la forma de luchar por sus demandas será combativa, pues la experiencia ha demostrado que con la lucha firme y decidida puede obligarse a la burguesía y al Estado a reconocer los derechos del pueblo y a respetar sus conquistas” publicó Álvaro Delgado en un reportaje titulado: “La situación en la sierra guerrerense, similar a la que abonó la guerrilla de Lució Cabañas”, en la revista Proceso, número 975 del 10 de junio de 1995.
La OCSS se propuso llevar a cabo un programa de 12 puntos, entre ellos la dotación de servicios a la población pobre; la obtención de créditos para la producción y comercialización de sus productos; cese de la represión por parte de la policía motorizada, judicial y del Ejército; castigo a los responsables de la represión, cese de la violación a los derechos humanos, libertad a los presos políticos, educación política al pueblo y respeto a la voluntad popular.
En sus documentos, la OCSS reprueba también que todavía mueran miles de niños por enfermedades curables y que carezcan de educación, la discriminación de los indígenas y, por eso, propone: “Que unidos los campesinos con los obreros y el pueblo trabajador podemos luchar por los intereses de México que hoy están siendo vendidos por la clases dominante”.
“La organización desde su nacimiento ha utilizado métodos de lucha calificados como radicales por los propios perredistas y otros dirigentes campesinos. Algunos de sus militantes son familiares de los desaparecidos durante los años de la guerrilla de Lucio Cabañas”, dice el reportaje de Álvaro Delgado.


viernes, 26 de junio de 2015

Fidencio Benavides Castro, un destacado boxeador


 Víctor Cardona Galindo

Fidencio Benavides se inició en el boxeo en 1946, en la barda de don Timo Flores en peleas que organizó el doctor Vara. Aunque desde los 14 años peleaba en la calle con guantes de utilería. Fidencio nació en San Vicente de Jesús pero su familia se bajó a radicar a la ciudad de Atoyac en 1932 y lo inscribieron en la Escuela Real donde por se sierreño todo mundo lo quería golpear. Seguido le pegaban sus compañeros de clase hasta que le salió la casta y comenzó a defenderse de los que lo aporreaban.
 En 1946, un doctor que trabajaban en la Fábrica de Hilados y Tejidos de El Ticuí, al que le llamaban doctor Vara, porque estaba alto, traía peleadores de Acapulco, pero rellenaban el programa con los voluntarios de aquí. Benavides ganó su primera pelea por decisión y siempre peleó en peso minimosca. Cada 8 días peleaba a pesar de no tener entrenamiento. Entrenaba en la orilla del río donde colgaba una costalilla con arena y cuando ya no quedaba a quien ganarle en Atoyac entonces le trajeron peleadores de Acapulco y logró llenar el cine Ana María que estaba ubicado en donde ahora está el DIF municipal.
Le pagaban 30 pesos por pelea y corría todos los días hasta Alcholoa o Santa Rosa. Hasta que se fue a radicar al puerto de Acapulco comenzó las clases de boxeo. En el mismo año de 1946 se fue para Acapulco donde peleó como Amateur en el campeonato municipal de box, tenía como 25 peleas invicto. En Acapulco fue campeón municipal minimosca y el estatal lo ganó por default.
Peleó con Baby Barragán en la arena Coliseo de manera profesional y el campeonato nacional lo ganó pero le dieron en triunfo a Timoteo Herrera del distrito federal y le quitaron el triunfo por los otros manager alegaron que ya era profesional. Siempre ha sido muy delgado, tanto que cuando lo pesaban su manager le ponía naranjas en el short para que alcanzara los 49 kilos y le daban de comer pura papa para que aumentara de peso.
Llegó a pelear con tipos que le llevaban hasta cinco kilos de peso. Benavides antes de retirarse peleó 62 peleas, entre profesional y amateur, solo perdió dos peleas. No cobró ni un solo peso cuando peleó en beneficio de la escuela Modesto Alarcón y como manager hizo una pelea a beneficio de la Escuela Primaria Juan Álvarez, pues  mucho tiempo estuvo manejando peleadores.
Se inició en el boxeo en 1946, en la plazuela donde se encuentra el mercado Perseverancia. Ahí se hacían jaripeos. Ahí estaba una cancha de básquetbol. Al lado norte estaba la cancha cuyo propietario era don Timo Flores. Ahí se hicieron las primeras peleas de box. Había un doctor al que le decían Vara, que trabajaba para la Fábrica de Hilados y Tejidos de El Ticuí, al parecer era español le decían el doctor Vara porque estaba altote y delgadito, el fue el que inició las primeras peleas a nivel profesional.
Ahí empezó Benavides a pelear con la experiencia que le dio la calle donde peleaba con guantes de utilería y a veces sin guantes. Ahí le nació la afición al boxeo, porque cuando bajaron de la sierra junto con su familia porque es oriundo de San Vicente de Jesús. Su mamá se vino con ellos en ese tiempo a buscar nuevos horizontes en la vida allá por el año de 1932.
Fue a la escuela real, pero como era de la sierra sufrió la discriminación de sus compañeros  y la traían a golpes sin poder hacer nada porque no tenía familiares estudiando ahí ni amigos. Al sentirse rechazado se iba a su casa pero su mamá lo regresaba pensando que no quería estudiar. Así que estaba a dos fuegos, por eso no le quedó otra opción que aprender a defenderse.

En la escuela todos le daban, los alumnos aunque no recuerda los nombres, pues el iba en primer año. Tanto ser golpeado le salió la casta y comenzó a defenderse. Le salió coraje y comenzó a pelearse con los que le daban. Desde ese entonces se dio cuenta que la madre naturaleza lo había dotado de una agilidad bastante buena, no tenía ninguna técnica para pelear, tenía velocidad y era alusivo, no lo golpeaban mucho. No tenía ni cuerpo pero era una ventaja la agilidad y la viveza para pelear.  

sábado, 20 de junio de 2015

24 años después de aquel conflicto electoral por el Ayuntamiento de Atoyac



Víctor Cardona Galindo

En el acuerdo que resolvió el conflicto electoral de 1990, correspondieron al Partido Revolucionario Institucional (PRI) tres regidores, al Partido de la Revolución Democrática (PRD) tres y la planilla se completó con dos regidores de la Coalición de Ejidos de la Costa Grande. 

Como dije en la entrega anterior el síndico procurador fue Amadeo Valdez Rayo originario de la comunidad de El Paraíso que entró a propuesta de la Coalición de Ejidos.


Este convenio pasó a destituir a Pedro Magaña Ruíz y a propuesta también de la Coalición de Ejidos el Congreso nombró a Jaime Coria Gómez como alcalde, bajo la creencia de que todavía representaba a los priistas que se revelaron en 1984. Al tomar Jaime Coria las riendas del municipio invitó a Evodio Argüello como colaborador, pero éste no aceptó. De los regidores priistas que entraron en el convenio, únicamente Carlos Solís Martínez se presentó a laborar al Ayuntamiento.
Expedición que se encargó de medir y delimitar 
los ejidos en la región serrana, esta está grafica 
fue tomada en El Plan del Águila cerca de San
 Vicente de Benítez. Foto: cortesía de Francisco
 Ávila Coronel.


El gobierno de Coria siempre fue bloqueado e intimidado, tanto por el Ayuntamiento paralelo que mantuvo Pedro Magaña, como por el gobierno del estado que lo ahorcó económicamente.


Pedro Magaña nunca desarmó a su policía y la procuraduría estatal nunca accedió a las solicitudes del síndico Valdez Rayo de desarmarlos.


Amadeo Valdez Rayo que nació el 10 de mayo 1957, en El Paraíso y con estudios de preparatoria, en la 9, de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), recuerda así las cosas: “El gobierno del estado encabezado por José Francisco Ruiz Massieu intentaba resolver los problemas en todo el estado a través de negociaciones con los actores involucrados y en Atoyac la Coalición de Ejidos encabezada por Arturo García Jiménez fue pieza clave para dar una salida política a la situación. En una ocasión acompañé a Arturo a una entrevista con Ruiz Massieu y René Juárez en el aeropuerto de Acapulco para tratar el asunto, sin que hasta ese momento hubiera una solución satisfactoria, sin embargo la suerte de Pedro Magaña estaba echada. Por su parte Rubén Figueroa, dirigente estatal del PRI, por su cuenta y a su manera trataba de dar salida a la problemática del estado. No estaba en sintonía con Francisco Ruiz Massieu, pues su postura era más radical y era proclive a la represión, claro Ruiz Massieu, tampoco se quedaba atrás, pues en el conflicto poselectoral la policía antimotines estatal desalojó violentamente y en distintos espacios a la gente que se manifestaba y antes hubo operativos policiacos que irrumpían en los consejos electorales para robarse las urnas y Atoyac no fue la excepción”.


“Para no hacerla larga diré que la ‘solución’ al conflicto poselectoral de 1989, en Atoyac se dio entre el gobernador del estado (sin Rubén Figueroa), la Coalición de Ejidos y el PRD y quienes participaron, entre otros están Arturo García, Ranulfo Ventura y Zohelio Jaimes por la Coalición, por el PRD, el doctor Elio Dionisio, Francisco Arroyo y Octaviano Roque. Acordaron que se nombraría un concejo municipal encabezado por el contador Jaime Coria Gómez y yo como síndico municipal, dándose el trámite legal a través del Congreso del Estado, claro está, dominado por el gobernador”. 


“A partir de que asumimos los cargos, comenzamos a trabajar en un ambiente de zozobra siempre y aunque había por parte del gobierno un relativo apoyo, este realmente nunca fue de manera decidida ni para atender a las comunidades, que fue mínimo el apoyo que se les daba. Todo el tiempo vivimos en ascuas por los rumores cotidianos de que quitarían a Coria y en su lugar pondrían a otro. Todo esto motivado por Rubén Figueroa que nunca estuvo de acuerdo con la negociación dada entre el gobierno y los actores locales y que no había participado precisamente para no avalarla, ya que como dirigente del PRI y principal aspirante de ese partido a la gubernatura del Estado, necesitaba despejarse el camino. Entonces hasta se instaló personalmente en la cabecera municipal, estableciendo su cubículo en lo que es la oficina de finanzas del gobierno del estado. Desde ahí se comenzó a fraguar lo que vendría después”. 


Los priistas se habían declarado en rebeldía y resistencia, después de no obtener el apoyo de Nabor Ojeda decidieron tomar las oficinas de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), hoy Sagarpa. Pedro Magaña fue amenazado varias veces por funcionarios del gobierno del estado que le pedían dejara el movimiento, pero siendo un hombre campesino y de la sierra no se amedrentó y continuó en resistencia.


El 19 de octubre de 1990, cerca de 100 agentes del grupo antimotines causaron desconcierto y pánico entre la población, porque se hablaba del desalojo a uno de los dos ayuntamientos. Los agentes amanecieron en la ciudad. Ese día la escuela primaria Juan Álvarez suspendió clases y muchos comercios cerraron sus cortinas. A los pocos días, el 23 de octubre renunció el síndico del Ayuntamiento paralelo Carlos Santiago Solís, pero siguió al frente del Partido Revolucionario Institucional del que era presidente.


Y comenzaban a surgir conflictos de otra índole, el 8 de noviembre de 1990, unos 600 ejidatarios de El Paraíso tomaron, por la tarde, la promotoría agraria para demandar se abriera una investigación sobre usufructo parcelario y pedían que se convocara a elecciones para renovar el comisariado ejidal de esa población.


Cuando ya se venían las elecciones para diputados federales, El Sol de Acapulco publicaba el 17 de mayo de 1991 que en Atoyac se vivía en la inseguridad, caos, falta de obras y vacío de poder. Pedro Magaña Ruíz se declaraba dispuesto a abandonar la presidencia municipal paralela, “confía en que en estos días se encuentre una solución, o antes del 18 de agosto, a fin de evitar que eso se refleje en los comicios”. Para éstas fechas Pedro tenía un adeudo de 400 millones de pesos con sus alrededor de 40 empleados. Eran ya 15 meses de sostener con sus propios recursos la alcaldía paralela.


Ya se preparaba la caída de Jaime Coria Gómez. Los priistas propusieron una terna para sustituirlo, Pedro Magaña planteaba al doctor Silvestre Hernández Fierro, El doctor Chico y a Eudocio Téllez Santiago, mientras el líder estatal del PRI, Rubén Figueroa Alcocer, proponía a Bertoldo Cabañas Ocampo. En una reunión interna que tuvieron los priistas de Atoyac sacaron a Eudocio Téllez de la terna y en su lugar nombraron a Víctorino Castillo Iturio porque como regidor tenía el respaldo de todos los comisariados ejidales.


Pero luego Rubén Figueroa los presionó y Victorino Castillo se hizo a un lado y quedó la propuesta de Evodio Argüello de León, aunque condicionado, Figueroa le advirtió que con cualquier mínimo error que cometiera se nombraría inmediatamente Bertoldo Cabañas.


Por presiones del mismo gobierno del estado Jaime Coria Gómez presentó su renuncia el 21 de mayo de 1991 y ese día bajo el decreto número 136 el congreso eligió a Evodio Argüello de León como presidente del consejo municipal de Atoyac.


El 22 de mayo de 1991, Wilibaldo Rojas Arellano andaba, como precandidato a la diputación federal, en la Unión. Hablaba en un mitin en el quisco de esa ciudad cuando le avisaron que en el Ayuntamiento de Atoyac estaba Israel Soberanis Nogueda que intentaba darle posesión a Evodio Argüello de León como presidente municipal. La comitiva que se apersonó al Ayuntamiento, estaba encabezada por el dirigente estatal del PRI, Rubén Figueroa Alcocer y el líder de la CNC Nabor Ojeda Delgado. Ese día Evodio declaró a la prensa que buscaría “la unidad de los atoyaquenses y que trabajaría en bien del municipio sin ver los colores ni partidos en su función pública”.


Se hizo la revuelta. Los perredistas tras denunciar golpe de estado subieron a la iglesia a tocar las campanas y exhortaron a la población a acudir al palacio municipal al día siguiente para evitar que Evodio Argüello despachara. Reclamaban que nunca se llamó a las partes que firmaron el convenio del 8 de marzo de 1990. Rojas Arellano abandonó su gira proselitista y se vino a toda velocidad en su coche para auxiliar a sus compañeros. 


Por la noche los militantes del PRD comenzaron a levantar barricadas frente al Ayuntamiento para evitar que entrara, con su comitiva, el nuevo presidente municipal. 


La prensa publicó que Rubén Figueroa e Israel Soberanis acompañados de los también diputados Jorge León Robledo y de David Augusto Sotelo Rosas fueron retenidos por casi dos horas dentro del palacio municipal cuando vinieron a darle posesión a Evodio Agüello. Se decía que, ese 22 a medio día, un grupo de 20 perredistas los encaró y les grito improperios. Aun así los diputados le tomaron protesta a Argüello de León como presidente del consejo municipal. Por la mañana Pedro Magaña había entregado el Ayuntamiento paralelo que funcionaba en una casa particular.


Dice Amadeo Valdez: “Quiero comentar que el contador no informó nada al cabildo de esta decisión y aunque se veía venir, un día por la mañana que llegamos a laborar, nos encontramos con la sorpresa de que el Ayuntamiento estaba rodeado de policías que llegaron a instalar al nuevo presidente municipal que se hacía acompañar de la plana mayor del PRI y representantes de los poderes del estado, Israel Soberanis y Efraín Zúñiga Galeana, se presentaron a la oficina de la sindicatura, para informarme del asunto y decirme que yo no me preocupara, que al único que se cambiaría sería al presidente municipal y que el resto del cabildo quedaría intacto. En ese momento les dije que yo no aceptaba y por lo tanto no me quedaría. De los miembros del cabildo del PRD, fui el único que no continué en la presidencia municipal encabezada por Evodio Argüello. Aun no entiendo por qué después de no aceptar quedarme se desató contra mí una campaña de desprestigio innecesaria, pues no andaba haciendo nada en contra de la decisión que a nivel estatal se había tomado. Quizá haya sido para que el Congreso del Estado tuviera una justificación para destituirme y nombrar a Carlos Solís Martínez como síndico municipal, único miembro del PRI que estuvo en el cabildo que encabezó Jaime Coria Gómez, después de aquel acuerdo con José Francisco Ruiz Massieu”. 


Ya para el 24 de mayo de 1991, militantes perredistas mantenían un plantón frente al palacio municipal en protesta por la designación del nuevo alcalde Evodio Argüello de León y pedían la reinstalación de Jaime Coria Gómez. El sábado 25 de mayo el que se consideraba cabildo legal, integrado por perredistas y miembros de la Coalición de Ejidos, se declaró en sesión permanente hasta que se resolviera el problema.


Al día siguiente 26 de mayo, alrededor de 500 ciudadanos de Atoyac, celebraron al medio día una manifestación contra el presidente del consejo municipal, Evodio Argüello de León. Se habló de una falsificación de firma de Jaime Coria Gómez sin embargo esto nunca se aclaró.


Al calor de las manifestaciones se formó el Frente de Ciudadanos Democráticos del Municipio de Atoyac. A ese movimiento se sumaron priistas como Leonides Martínez y Guadalupe Andrés Rodríguez que alegaban que no se les había consultado y la Coalición de Ejidos de la Costa Grande una vez más fue la punta de lanza en este movimiento.


El presidente del PRI Carlos Santiago Solís también se sumó al rechazo y dijo que al gobernador lo estaban engañando los mismos priistas. Carlos Santiago dijo a El Sol de Acapulco, el 30 de mayo: “la imposición de Evodio Argüello de León, es repudiada por los mismos priistas honestos de éste municipio, ya que fue designado por caprichos personales de una fracción del partido” y a él como presidente del PRI no lo tomaron en cuenta.


Pero ya en los días sucesivos Carlos Santiago fue sustituido por Juan Méndez Mejía al frente del PRI. Efraín Zúñiga Galeana resultó candidato a diputado federal y Pedro Magaña Ruiz el suplente.


El domingo 9 de junio, al medio día, marcharon los miembros del Frente Ciudadano y pintarrajearon la casa donde funcionaba el consejo municipal. “La policía disparó, en respuesta, a los ciudadanos que lanzaron piedras y garrotes contra los guardias. No hubo muertos ni heridos en el incidente”, decía la prensa.


El domicilio estaba ubicado en la calle 16 de septiembre número 6. Los manifestantes arrojaron pintura y piedras consta el edificio, un policía disparó con su M1, los proyectiles dieron en la pared de una construcción que estaba a lado y ahí se parapetó Filiberto Gómez Mauno, El Palangano para contestar con su 380. Ese día se acusó a Mario Valdez de disparar con un 38 súper hacia el edificio. Y lo único que hizo el paraiseño fue lanzar una bolsa con pintura negra contra la blanca pared recién pintada.



miércoles, 17 de junio de 2015

Mini-crónica

A las siete de la  mañana frente a la terminal de autobuses es una algarabía, ya despertaron los cascalotes que duermen en los almendros y se van sobre el festín de insectos que se acumulan en las luminarias de Copel, decenas de aves negras revolotean la pared de esa tienda departamental. Aquí el que madruga Dios lo ayuda. A esa hora la comida es segura para zanates y zanatillas. A esa hora la lechuza, depredadora de las negras aves, pasa altísima huyendo de luz del sol que le va arañando los talones y mordiéndole las plumas de la cola.

Abajo, sobre la banqueta, la madrugadora señora que vende desayuno a los viajeros, ya se instaló. Ya se puede tomar un café negro como mi conciencia o con leche, un atole de piña o de avena. Los bolillos con tinga son mi delirio. A la siete sale el autobús para Chilpancingo, ya varias corridas se fueron, desde las cuatro de la mañana, rumbo al Puerto de Acapulco. Mientras sube el sol abren los demás negocios. Leno pondrá su puesto con deliciosos tacos de chivo. “Si usted se quiere poner bueno, coma tacos Leno”.
Si tiene semillas es guanabana