martes, 21 de julio de 2015

21 años de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, cuarta parte.


Víctor Cardona Galindo
El 27 de noviembre de 1994 María de la Luz Núñez Ramos rindió su primer informe de gobierno, entonces los priistas se organizaron y realizaron una movilización. Con la clara intención de boicotear el evento, llamaron a todos los grupos que estaban inconformes con la administración y los juntaron ese día.
“Antes del informe el Movimiento Ciudadano por la Dignidad de los Atoyaquenses tomó por asalto el presídium donde rendiría su primer informe María de la Luz Núñez Ramos, para exigir justicia y alto a la represión selectiva que ha practicado además para que respete los comisarios municipales electos en tiempo y forma”, escribió Pablo Alonso el 28 de noviembre.
La operación priista estuvo encabezada por Pedro Rebolledo Málaga, Miguel Ángel Ponce Jacinto, José Ángel Navarrete Reséndiz, Juan de Dios Solís Martínez y Mariano Bautista Catalán quienes se posicionaron del estrado. Arturo Martínez Nateras y su hija Metzeri fueron arrojados del templete cuando intentaron intervenir. Esta acción retrasó por tres horas el informe de la alcaldesa, los inconformes después de firmar una minuta abandonaron el lugar marchando por las principales calles de la ciudad.
La Alcaldesa María de la Luz Núñez Ramos 
entregando becas de solidaridad en 1994. 
Foto Archivo Histórico Municipal de Atoyac.

Por eso el 30 de noviembre, miembros del PRD montaron una guardia permanente en el Palacio Municipal porque corría el rumor de que militantes priistas irían a tomarlo, pero al no confirmarse la amenaza los perredistas se retiraron el 2 de diciembre.
En diciembre de 1994, las relaciones entre María de la Luz Núñez Ramos y sus aliados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) pasaban por una crisis. Las diferencias comenzaron cuando Arturo Martínez Nateras, esposo de la alcaldesa, quiso colocar dos monumentos de Luis Donaldo Colosio en Atoyac y se profundizaron porque en las elecciones de agosto Arturo elaboró un volante donde llamaba a votar por Ernesto Zedillo y por Mario Valdez Lucena que era el candidato perredista a la diputación federal. Valdez no estuvo de acuerdo y la propaganda no llegó a repartirse, sin embargo un par salieron a la luz pública y se desató una polémica.
Para ese proceso electoral Martínez Nateras acuño ese slogan de “Votar por Zedillo es honrar a Colosio”, se dijo que la propia María de la Luz realizó a una reunión en La Pintada donde llamó a votar por Ernesto Zedillo. Por esa coyuntura de 1994, las relaciones entre la gente de María de la Luz y el PRD se tensaron tanto que estuvieron al punto de romperse, pero la relación fue salvada después de la masacre de Aguas Blancas, porque todos coincidieron en un solo frente, la lucha para exigir justicia a los masacrados, en el movimiento que propició la caída del gobernador Rubén Figueroa Alcocer.
Desde el inicio del trienio enemigos de ese Ayuntamiento, tanto de izquierda como del PRI, dolosamente hacían circular la versión de que Arturo Martínez Nateras se quedó con el dinero del secuestro del senador Rubén Figueroa, efectuado por Lucio Cabañas en 1994. Por eso los cabañistas le tenían animadversión y lo acusaban de manipular a María de la Luz. Eso hacía que el Ayuntamiento estuviera ante tres frentes de batalla: el de los cacicazgos priistas, perredistas que venían de Partido Comunista y el de la izquierda radical.
Por eso aquél 2 de diciembre, al conmemorarse el 20 aniversario de la muerte de Cabañas, acusaron al Ayuntamiento perredista de boicotear al evento, debido a que a la misma hora de la manifestación había un concurso de pastorela. Se hizo un acuerdo con Hilario Mesino que una vez terminada la pastorela podrían usar, para el mitin, el sonido que tenía instalado el Ayuntamiento. Pero la pastorela se prolongó, por eso azuzados por Isaías Reyes Téllez miembros de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) estuvieron a punto de agredir al director de cultura, Víctor Cardona Galindo. Reyes Téllez les decía: “Este es gente de María de la Luz y de Nateras, lo mandaron para que no se hiciera el mitin”.
Si no es por la oportuna intervención de Jonás Fierro y de Hilario Mesino el funcionario hubiera probado los garrotes y las varillas que ya levantaban en su contra de los campesinos de Tepetixtla. Isaías estaba resentido con el PRD por que su hijo Josías Reyes murió el 14 de enero de 1990 en Río Santiago, en un accidente vehicular junto a Rocío Mesino Martínez, cuando iban rumbo al Achotal a cumplir una comisión del partido.
Después del incidente se suspendió la pastorela y la OCSS realizó su mitin con su propio sonido. Ese día una de las oradoras del evento fue la maestra Hilda Flores Solís. La manifestación terminó a las tres de la tarde.
Al día siguiente, 3 de diciembre, salió una nota en El Diario 17. “Seguidores de Lucio Cabañas golpearon a agente de gobernación en la Costa Grande”. Es que durante la conmemoración miembros de la OCSS le quitaron una cámara al agente Gustavo Martínez Galeana quien presentó una denuncia en el Ministerio Público en contra de Benigno Guzmán. Gustavo dijo que la cámara tenía un valor de siete mil nuevos pesos y que también le pintaron su vehículo marca Tsuru modelo 1989, color blanco, propiedad del gobierno del estado. “Se le apreciaron pintas como ‘Viva la OCSS’, así como golpes en las puertas y tremenda golpiza le propinaron al agente de gobernación Gustavo Martínez Galeana”. Se levantó la averiguación previa GALE/11/0322/94 por el delito de robo, daños y lesiones más lo que resulte en contra de Benigno Guzmán Martínez.
A mediados de diciembre, mediante un documento, alrededor de 38 comisariados ejidales y delegados de la Unión de Ejidos Alfredo V. Bonfil, solicitaron la intervención del Ejército para que brindara seguridad en la sierra durante la temporada de la cosecha de café, porque los cuerpos policiacos estatales habían sido incompetentes y prevalecía la inseguridad en la región. Al retirarse los soldados de la región se reanudaron los secuestros y los asaltos, por eso pedían su retorno.
“En el inicio del nuevo sexenio gubernamental en el país, se presagian en lo económico grandes tempestades, y en lo político hay posibilidad de enfrentamiento que amenazan con seguir sangrando a la nación”, dijo la presidenta municipal de Atoyac María de la Luz Núñez Ramos en su mensaje de Año Nuevo.
De 1994 comentó: “Fuimos foco de atención de la prensa nacional, por nuestro cruento pasado y por el potencial de violencia que anida en las condiciones infrahumanas de vida de muchos habitantes, tanto de la sierra como la costa. El espíritu de nuestros guerrilleros y nuestros desaparecidos vive aún en los corazones de muchos; pero en contra de las expectativas, hemos sido novedad democrática”.
Con una capacidad de 500 alumnos, el 1 de enero de 1995, se abrió el Colegio de Policía en las instalaciones que fueron del 49 Batallón de Infantería en la colonia Mártires del 30 de diciembre. “El colegio funcionará para brindar educación policiaca a todas las fuerzas de seguridad pública del estado… Se formarán policías judiciales, preventivos municipales, turísticos, de empresas y hoteles y hasta custodios de los Centros de Readaptación Social”, dijo a la prensa en procurador de Justicia del Estado Antonio Alcocer Salazar, quien agregó que se buscaba formar una policía profesional en esta institución, cuyo primer director fue el capitán Ernesto Ríos Torres.
El 18 de enero de 1995, apareció la noticia de un supuesto Comando Armado Revolucionario del Sur (CARS) representado por el Comisario Rojo quien decía que combatiríann hasta “Vencer o Morir”, invitaban a los guerrerenses a levantarse en armas para derrocar al presidente Zedillo y al gobernador de la entidad Rubén Figueroa Alcocer. Reivindicaban la Guerra Popular Prolongada como única esperanza de victoria definitiva y una vida más digna para todos y para siempre. Organizaciones y luchadores sociales descalificaron el comunicado y dijeron que seguramente había sido redactado en las mismas oficinas de gobernación.
Mientras tanto el Ejército se ponía las pilas, el 22 de enero el comandante de Novena Región Militar general Tomas Enrique Salgado Cordero y comandante del 49 Batallón de Infantería coronel Rubén Benzor Arellano, realizaron una gira de trabajo por diferentes pueblos de la sierra de Atoyac acompañados de la alcaldesa María de la Luz Núñez Ramos, en este recorrido supervisaron las labores que realizaba el Ejército mexicano en la región.
Los mandos castrenses estuvieron en Mexcaltepec, San Juan de las Flores, Plan del Carrizo, Santo Domingo, Pie de la Cuesta, El Camarón, Los Valles, San Andrés, El Paraíso, La Pintada y Tepetixtla, a esta última comunidad ya no asistió María de la Luz Núñez por no ser de su municipio. “La obras son rehabilitación de caminos, aulas escolares, construcción de fosas sépticas para algunos escuelas primarias y cercos perimetrales”, publicó en el Diario 17 Pablo Alonso Sánchez.
Luego Salgado Cordero aseguró a los medios que no existía guerrilla, pero fue: “El 7 de febrero de 1995 cuando comenzó la labor social en 106 poblaciones de 29 municipios, el general Salgado Cordero, afirmó después de que hizo un recorrido por el territorio del estado, que en Guerrero no hay comunidades en extrema pobreza, que no existen grupos armados guerrilleros, y que el principal problema de la entidad es la inseguridad pública”, escribió Maribel Gutiérrez, en su libro Violencia en Guerrero
“Guerrillas, no existen tales. Eso es solamente historia, ahora las condiciones son otras, prevalece en la población el espíritu de trabajo y progreso”, dijo el comandante de la Novena Región a los medios de comunicación.
Las declaraciones de Salgado Cordero contrastaban con las hechas, hacía un año. “El comandante de la 35 zona militar con sede en Chilpancingo, general Francisco Fernández Solís, había declarado a los medios el 5 de mayo de 1993 que ‘el Ejército tenía localizados a grupos guerrilleros en Guerrero’ y que la Inteligencia Militar tiene los nombres de quienes reparten libelos del Procup y del Partido de los Pobres’ y que a los pocos días fue destituido”, recordó Maribel Gutiérrez.
Y más reciente también el 4 de noviembre de 1994 el subsecretario de protección y vialidad del Estado, Rosendo Armijo de los Santos, informó que en Tixtla descubrieron a dos jóvenes repartiendo propaganda del Procup-Pdlp y que en las últimas semanas se habían incrementado las pintas en apoyo al EZLN en las paredes de edificios públicos de la capital y Tixtla. Aunque descartó la presencia de grupos guerrilleros dijo que las corporaciones policiacas se encontraban en estado de alerta.
El 12 de febrero, el general Salgado Cordero, invitó a los reporteros a Metlatonoc y a San Juan de las Flores, donde los soldados pintaban escuelas, abrían caminos, construían letrinas, arreglaban aparatos eléctricos, cortaban pelo y daban consultas médicas, mientras la propaganda guerrillera estaba por todo el estado.
A principios de 1995 se preparaba una acción armada de comuneros de Tepetixtla identificados con el gobierno en contra de los integrantes de la OCSS que se oponían a la explotación de los bosques. Algunos dicen que la oposición a la explotación forestal fue lo que detonó la masacre de Aguas Blancas.
“Benigno Guzmán dio a conocer, el 9 de febrero la oposición de los integrantes de la OCSS a que una empresa particular propiedad de Isabel Calderón, explotara los bosques comunales de Tepetixtla, pues se ha demostrado que este tipo de aprovechamiento forestal sólo beneficia a madereros y deja sin utilidad a los campesinos además de que destruye en equilibrio ecológico”, nos comenta Maribel.
El presidente del comisariado de bienes comunales de Tepetixtla, Felipe López Rueda, estaba promoviendo que esa empresaria explotara los bosques de Tepetixtla y sus anexos, la empresa prometía apertura de caminos. Pero además las cosas se calentaban en Tepetixtla porque los líderes del PRI, amenazaban con desaparecer uno a uno a los miembros de la OCSS y Héctor Vicario con su maletín buscaba comprarlos, con ese método ganó para el gobierno a Bartolo Guzmán Martínez.



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