sábado, 20 de junio de 2015

24 años después de aquel conflicto electoral por el Ayuntamiento de Atoyac



Víctor Cardona Galindo

En el acuerdo que resolvió el conflicto electoral de 1990, correspondieron al Partido Revolucionario Institucional (PRI) tres regidores, al Partido de la Revolución Democrática (PRD) tres y la planilla se completó con dos regidores de la Coalición de Ejidos de la Costa Grande. 

Como dije en la entrega anterior el síndico procurador fue Amadeo Valdez Rayo originario de la comunidad de El Paraíso que entró a propuesta de la Coalición de Ejidos.


Este convenio pasó a destituir a Pedro Magaña Ruíz y a propuesta también de la Coalición de Ejidos el Congreso nombró a Jaime Coria Gómez como alcalde, bajo la creencia de que todavía representaba a los priistas que se revelaron en 1984. Al tomar Jaime Coria las riendas del municipio invitó a Evodio Argüello como colaborador, pero éste no aceptó. De los regidores priistas que entraron en el convenio, únicamente Carlos Solís Martínez se presentó a laborar al Ayuntamiento.
Expedición que se encargó de medir y delimitar 
los ejidos en la región serrana, esta está grafica 
fue tomada en El Plan del Águila cerca de San
 Vicente de Benítez. Foto: cortesía de Francisco
 Ávila Coronel.


El gobierno de Coria siempre fue bloqueado e intimidado, tanto por el Ayuntamiento paralelo que mantuvo Pedro Magaña, como por el gobierno del estado que lo ahorcó económicamente.


Pedro Magaña nunca desarmó a su policía y la procuraduría estatal nunca accedió a las solicitudes del síndico Valdez Rayo de desarmarlos.


Amadeo Valdez Rayo que nació el 10 de mayo 1957, en El Paraíso y con estudios de preparatoria, en la 9, de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), recuerda así las cosas: “El gobierno del estado encabezado por José Francisco Ruiz Massieu intentaba resolver los problemas en todo el estado a través de negociaciones con los actores involucrados y en Atoyac la Coalición de Ejidos encabezada por Arturo García Jiménez fue pieza clave para dar una salida política a la situación. En una ocasión acompañé a Arturo a una entrevista con Ruiz Massieu y René Juárez en el aeropuerto de Acapulco para tratar el asunto, sin que hasta ese momento hubiera una solución satisfactoria, sin embargo la suerte de Pedro Magaña estaba echada. Por su parte Rubén Figueroa, dirigente estatal del PRI, por su cuenta y a su manera trataba de dar salida a la problemática del estado. No estaba en sintonía con Francisco Ruiz Massieu, pues su postura era más radical y era proclive a la represión, claro Ruiz Massieu, tampoco se quedaba atrás, pues en el conflicto poselectoral la policía antimotines estatal desalojó violentamente y en distintos espacios a la gente que se manifestaba y antes hubo operativos policiacos que irrumpían en los consejos electorales para robarse las urnas y Atoyac no fue la excepción”.


“Para no hacerla larga diré que la ‘solución’ al conflicto poselectoral de 1989, en Atoyac se dio entre el gobernador del estado (sin Rubén Figueroa), la Coalición de Ejidos y el PRD y quienes participaron, entre otros están Arturo García, Ranulfo Ventura y Zohelio Jaimes por la Coalición, por el PRD, el doctor Elio Dionisio, Francisco Arroyo y Octaviano Roque. Acordaron que se nombraría un concejo municipal encabezado por el contador Jaime Coria Gómez y yo como síndico municipal, dándose el trámite legal a través del Congreso del Estado, claro está, dominado por el gobernador”. 


“A partir de que asumimos los cargos, comenzamos a trabajar en un ambiente de zozobra siempre y aunque había por parte del gobierno un relativo apoyo, este realmente nunca fue de manera decidida ni para atender a las comunidades, que fue mínimo el apoyo que se les daba. Todo el tiempo vivimos en ascuas por los rumores cotidianos de que quitarían a Coria y en su lugar pondrían a otro. Todo esto motivado por Rubén Figueroa que nunca estuvo de acuerdo con la negociación dada entre el gobierno y los actores locales y que no había participado precisamente para no avalarla, ya que como dirigente del PRI y principal aspirante de ese partido a la gubernatura del Estado, necesitaba despejarse el camino. Entonces hasta se instaló personalmente en la cabecera municipal, estableciendo su cubículo en lo que es la oficina de finanzas del gobierno del estado. Desde ahí se comenzó a fraguar lo que vendría después”. 


Los priistas se habían declarado en rebeldía y resistencia, después de no obtener el apoyo de Nabor Ojeda decidieron tomar las oficinas de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), hoy Sagarpa. Pedro Magaña fue amenazado varias veces por funcionarios del gobierno del estado que le pedían dejara el movimiento, pero siendo un hombre campesino y de la sierra no se amedrentó y continuó en resistencia.


El 19 de octubre de 1990, cerca de 100 agentes del grupo antimotines causaron desconcierto y pánico entre la población, porque se hablaba del desalojo a uno de los dos ayuntamientos. Los agentes amanecieron en la ciudad. Ese día la escuela primaria Juan Álvarez suspendió clases y muchos comercios cerraron sus cortinas. A los pocos días, el 23 de octubre renunció el síndico del Ayuntamiento paralelo Carlos Santiago Solís, pero siguió al frente del Partido Revolucionario Institucional del que era presidente.


Y comenzaban a surgir conflictos de otra índole, el 8 de noviembre de 1990, unos 600 ejidatarios de El Paraíso tomaron, por la tarde, la promotoría agraria para demandar se abriera una investigación sobre usufructo parcelario y pedían que se convocara a elecciones para renovar el comisariado ejidal de esa población.


Cuando ya se venían las elecciones para diputados federales, El Sol de Acapulco publicaba el 17 de mayo de 1991 que en Atoyac se vivía en la inseguridad, caos, falta de obras y vacío de poder. Pedro Magaña Ruíz se declaraba dispuesto a abandonar la presidencia municipal paralela, “confía en que en estos días se encuentre una solución, o antes del 18 de agosto, a fin de evitar que eso se refleje en los comicios”. Para éstas fechas Pedro tenía un adeudo de 400 millones de pesos con sus alrededor de 40 empleados. Eran ya 15 meses de sostener con sus propios recursos la alcaldía paralela.


Ya se preparaba la caída de Jaime Coria Gómez. Los priistas propusieron una terna para sustituirlo, Pedro Magaña planteaba al doctor Silvestre Hernández Fierro, El doctor Chico y a Eudocio Téllez Santiago, mientras el líder estatal del PRI, Rubén Figueroa Alcocer, proponía a Bertoldo Cabañas Ocampo. En una reunión interna que tuvieron los priistas de Atoyac sacaron a Eudocio Téllez de la terna y en su lugar nombraron a Víctorino Castillo Iturio porque como regidor tenía el respaldo de todos los comisariados ejidales.


Pero luego Rubén Figueroa los presionó y Victorino Castillo se hizo a un lado y quedó la propuesta de Evodio Argüello de León, aunque condicionado, Figueroa le advirtió que con cualquier mínimo error que cometiera se nombraría inmediatamente Bertoldo Cabañas.


Por presiones del mismo gobierno del estado Jaime Coria Gómez presentó su renuncia el 21 de mayo de 1991 y ese día bajo el decreto número 136 el congreso eligió a Evodio Argüello de León como presidente del consejo municipal de Atoyac.


El 22 de mayo de 1991, Wilibaldo Rojas Arellano andaba, como precandidato a la diputación federal, en la Unión. Hablaba en un mitin en el quisco de esa ciudad cuando le avisaron que en el Ayuntamiento de Atoyac estaba Israel Soberanis Nogueda que intentaba darle posesión a Evodio Argüello de León como presidente municipal. La comitiva que se apersonó al Ayuntamiento, estaba encabezada por el dirigente estatal del PRI, Rubén Figueroa Alcocer y el líder de la CNC Nabor Ojeda Delgado. Ese día Evodio declaró a la prensa que buscaría “la unidad de los atoyaquenses y que trabajaría en bien del municipio sin ver los colores ni partidos en su función pública”.


Se hizo la revuelta. Los perredistas tras denunciar golpe de estado subieron a la iglesia a tocar las campanas y exhortaron a la población a acudir al palacio municipal al día siguiente para evitar que Evodio Argüello despachara. Reclamaban que nunca se llamó a las partes que firmaron el convenio del 8 de marzo de 1990. Rojas Arellano abandonó su gira proselitista y se vino a toda velocidad en su coche para auxiliar a sus compañeros. 


Por la noche los militantes del PRD comenzaron a levantar barricadas frente al Ayuntamiento para evitar que entrara, con su comitiva, el nuevo presidente municipal. 


La prensa publicó que Rubén Figueroa e Israel Soberanis acompañados de los también diputados Jorge León Robledo y de David Augusto Sotelo Rosas fueron retenidos por casi dos horas dentro del palacio municipal cuando vinieron a darle posesión a Evodio Agüello. Se decía que, ese 22 a medio día, un grupo de 20 perredistas los encaró y les grito improperios. Aun así los diputados le tomaron protesta a Argüello de León como presidente del consejo municipal. Por la mañana Pedro Magaña había entregado el Ayuntamiento paralelo que funcionaba en una casa particular.


Dice Amadeo Valdez: “Quiero comentar que el contador no informó nada al cabildo de esta decisión y aunque se veía venir, un día por la mañana que llegamos a laborar, nos encontramos con la sorpresa de que el Ayuntamiento estaba rodeado de policías que llegaron a instalar al nuevo presidente municipal que se hacía acompañar de la plana mayor del PRI y representantes de los poderes del estado, Israel Soberanis y Efraín Zúñiga Galeana, se presentaron a la oficina de la sindicatura, para informarme del asunto y decirme que yo no me preocupara, que al único que se cambiaría sería al presidente municipal y que el resto del cabildo quedaría intacto. En ese momento les dije que yo no aceptaba y por lo tanto no me quedaría. De los miembros del cabildo del PRD, fui el único que no continué en la presidencia municipal encabezada por Evodio Argüello. Aun no entiendo por qué después de no aceptar quedarme se desató contra mí una campaña de desprestigio innecesaria, pues no andaba haciendo nada en contra de la decisión que a nivel estatal se había tomado. Quizá haya sido para que el Congreso del Estado tuviera una justificación para destituirme y nombrar a Carlos Solís Martínez como síndico municipal, único miembro del PRI que estuvo en el cabildo que encabezó Jaime Coria Gómez, después de aquel acuerdo con José Francisco Ruiz Massieu”. 


Ya para el 24 de mayo de 1991, militantes perredistas mantenían un plantón frente al palacio municipal en protesta por la designación del nuevo alcalde Evodio Argüello de León y pedían la reinstalación de Jaime Coria Gómez. El sábado 25 de mayo el que se consideraba cabildo legal, integrado por perredistas y miembros de la Coalición de Ejidos, se declaró en sesión permanente hasta que se resolviera el problema.


Al día siguiente 26 de mayo, alrededor de 500 ciudadanos de Atoyac, celebraron al medio día una manifestación contra el presidente del consejo municipal, Evodio Argüello de León. Se habló de una falsificación de firma de Jaime Coria Gómez sin embargo esto nunca se aclaró.


Al calor de las manifestaciones se formó el Frente de Ciudadanos Democráticos del Municipio de Atoyac. A ese movimiento se sumaron priistas como Leonides Martínez y Guadalupe Andrés Rodríguez que alegaban que no se les había consultado y la Coalición de Ejidos de la Costa Grande una vez más fue la punta de lanza en este movimiento.


El presidente del PRI Carlos Santiago Solís también se sumó al rechazo y dijo que al gobernador lo estaban engañando los mismos priistas. Carlos Santiago dijo a El Sol de Acapulco, el 30 de mayo: “la imposición de Evodio Argüello de León, es repudiada por los mismos priistas honestos de éste municipio, ya que fue designado por caprichos personales de una fracción del partido” y a él como presidente del PRI no lo tomaron en cuenta.


Pero ya en los días sucesivos Carlos Santiago fue sustituido por Juan Méndez Mejía al frente del PRI. Efraín Zúñiga Galeana resultó candidato a diputado federal y Pedro Magaña Ruiz el suplente.


El domingo 9 de junio, al medio día, marcharon los miembros del Frente Ciudadano y pintarrajearon la casa donde funcionaba el consejo municipal. “La policía disparó, en respuesta, a los ciudadanos que lanzaron piedras y garrotes contra los guardias. No hubo muertos ni heridos en el incidente”, decía la prensa.


El domicilio estaba ubicado en la calle 16 de septiembre número 6. Los manifestantes arrojaron pintura y piedras consta el edificio, un policía disparó con su M1, los proyectiles dieron en la pared de una construcción que estaba a lado y ahí se parapetó Filiberto Gómez Mauno, El Palangano para contestar con su 380. Ese día se acusó a Mario Valdez de disparar con un 38 súper hacia el edificio. Y lo único que hizo el paraiseño fue lanzar una bolsa con pintura negra contra la blanca pared recién pintada.



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