viernes, 3 de agosto de 2018

Elecciones polémicas VI



Víctor Cardona Galindo
Esperamos que pronto llegue la justicia
en el caso Adela Rivas Obé.
Retomando el hilo de la entrega anterior, del enfrentamiento entre priistas en Atoyac, los que estaban cerca oyeron a Rosendo Rodríguez Serralde decir: “vamos a bajar a esa pinche vieja”, y entonces ordenadamente jóvenes dispuestos arremetieron contra la ex alcaldesa de Tecpan y se generalizó el enfrentamiento.
Uno de los políticos priistas que hicieron época el 
segunda mitad del siglo pasado fue Marcelino 
Garibo Hernández, fue regidor, síndico procurador, 
secretario general del Ayuntamiento de Atoyac y 
presidente del comité municipal del PRI. Marcelino 
murió el pasado 9 de julio, en la gráfica lo vemos 
saludando al entonces senador Héctor Astudillo 
Flores. Foto: Álbum de Félix Rea.

El final de la trifulca vino luego de que un hombre de aspecto campesino fue rodeado por jóvenes de aspecto urbano, quienes lo apalearon con brutalidad y lo dejaron tendido sobre un charco de sangre luego de un sólido golpe en la cabeza. Al momento se acercaron algunos atoyaquenses para reavivar a su compañero caído, lo levantaron con prisa pero con cuidado y allí terminó la gresca.
Los añorvistas cantaron el “sí se puede” en son de victoria, y se fueron a festejar junto con su jefe quien alzaba ambas manos y hacía la V desde lo alto del escenario. Añorve fue el único precandidato que permaneció observando el enfrentamiento.
Tras la batalla casi campal, quedaron tirados banderines verdes y amarillos, con letras negras que decían Añorve, estaban hechos con ramas de cacahuananche y de otros árboles muy resistentes. Quedó también la desesperación porque algunas madres perdieron a sus hijos, y que al querer anunciar la pérdida de los menores se encontraron con la noticia de que se habían robado el micrófono. Después de media hora de que había ocurrido el enfrentamiento, algunas personas que venían de fuera no encontraban a sus familiares.
Al hospital general de Atoyac llegaron tres heridos, todos ellos habían ido a apoyar a René Juárez: Jorge Cebrero Luviano, a quien golpearon en todo el cuerpo y le abrieron la cabeza. Ricardo Llánez Ocampo de 28 años, José Beatriz Llánez Mata de 30 años, quien resultó gravemente herido y  después fue trasladado al hospital general de Acapulco. Ricardo y José Beatriz son campesinos humildes originarios de la comunidad de San Andrés de la Cruz, de donde fueron traídos. Jorge Cebrero es transportista y habitante de la cabecera municipal.
En el hospital general más tarde estuvo a punto de provocarse otro zafarrancho, porque Armando Federico González coordinador de la campaña de René Juárez Cisneros quiso entrar al hospital para ver a los heridos y le dijeron que había “órdenes de arriba” para que nadie entrara. Armando Federico pedía que dejaran entrar al abogado de René Juárez para que estuviera presente en el momento en que los heridos declararan ante el agente del Ministerio Público.
Desesperados los campesinos de San Andrés de la Cruz, que se habían concentrado en el lugar, amenazaban con tirar la puerta que conduce a la sala de urgencias porque la atención era lenta.
Uno de los heridos, Jorge Cebrero Luviano, abandonó el hospital muy molesto, argumentando que no lo atendían, y le dijo a Armando Federico que dentro del hospital estaban tratando a la gente con un “despotismo despiadado”. Dijo que él se iba a una clínica particular para que lo curaran, pero pidió que ayudaran a los campesinos de San Andrés porque “son gente muy humilde, y no tienen quien vea por ellos”. Jorge Cebrero dijo ahí, que quiso levantar a una mujer que cayó, cuando lo golpearon.
Manuel Añorve Baños fue entrevistado luego de haber abandonado el recinto, e hizo responsable a Sandra Belkis del enfrentamiento. Dijo que se caldearon los ánimos, y afirmó en todo momento que no traía grupos de choque. Agregó: “Sandra Belkis provocó para que yo fuera agredido”, que fue Belkis la que inició la violencia.
De los hechos se levantó una averiguación previa, en la agencia del Ministerio Público de Atoyac, pero nunca nadie piso la cárcel como responsable de los hechos. Finalmente en las votaciones internas del 20 de septiembre de 1998 resultó ganador René Juárez Cisneros.
En ese proceso interno la estructura renejuarista en Atoyac estuvo encabezada, principalmente, por Isaías Eduardo y Abel Gómez Ozuna, así como su primo Humberto Gómez Flores, mientras que todo el Ayuntamiento municipal encabezado por el alcalde Javier Galeana Cadena y el síndico Elías Salomón Radilla se fue a la cargada con Manuel Añorve Baños.
Revisando la nota que Maribel Gutiérrez y Hugo Pacheco escribieron para La Jornada el proceso priista estuvo plagado de múltiples irregularidades. Desde temprana hora se escucharon las denuncias entre los operadores de campaña de Juárez Cisneros y Añorve Baños. Entre las acusaciones se señalaron: acarreo de votantes, inducción y compra del voto, entrega de cheques del Progresa y Procampo, reparto de despensas y láminas de cartón. La particularidad de la jornada electoral fue el número insuficiente de boletas electorales, que no permitió sufragar a gran número de priistas.
Al inicio de la jornada electoral empezaron las irregularidades, reportadas por representantes de los siete aspirantes, y durante el día hubo escasa afluencia de simpatizantes y militantes priistas.
En principio, las mesas receptoras del voto se instalaron a las ocho de la mañana, pese a que la convocatoria establecía a las diez, y en las zonas urbanas se agotaron las boletas electorales. Por esa razón, en diversas casillas del puerto de Acapulco se cerró la votación antes del mediodía, y en la mayoría antes de las 17 horas, tiempo establecido para el cierre.
Acarreo de votantes, reparto de despensas, cobijas y material de construcción, compra de votos a 200 y 250 pesos; rasuramiento del padrón electoral y doble padrón, inducción del voto y otras irregularidades fueron cometidas tanto por los bandos de Añorve y Juárez Cisneros, según reportes de los municipios de Acapulco, Quechultenango, Chilapa de Álvarez, Heliodoro Castillo, Tixtla, Chilacachapa, Eduardo Neri, Ometepec, Leonardo Bravo y en las comunidades de Atliaca y Chichihualco.
Las irregularidades fueron de tal envergadura que el presidente municipal encargado del despacho de Acapulco, César Varela, declaró antes de que se conocieran los resultados que “el proceso electoral está viciado de origen y lleno de mala fe” para favorecer a Juárez Cisneros.
Porfirio Camarena Castro, desde la ciudad de Iguala, molesto declaró que impugnaría los resultados de la elección, toda vez que fue rasurado el padrón electoral y hubo compra del voto. En general consideró el proceso como “amañado y manipulado”. Florencio Salazar denunció que la tinta utilizada no era indeleble y que en “algunas casillas” hubo presión en contra de votantes y que faltaron boletas.

Adela Rivas Obé
Familiares de la doctora del IMSS, Adela Rivas Obé, asesinada el 22 de septiembre de 2016 en Zihuatanejo, vienen reiterando su demanda de justicia y piden que los jueces revisen bien las pruebas para la próxima audiencia que se llevará a cabo el 7 de agosto para determinar la inocencia o culpabilidad del presunto homicida.
El 27 de julio familiares y amigos de la doctora Adela, oraron para exigir justicia y para pedir a Dios que el juez que lleva el caso tenga mano firme y el crimen no quede en la impunidad.
Unos 30 ciudadanos hicieron un círculo en el Zócalo de Acapulco, se tomaron de las manos, mientras Bolívar Darío Rojas Rivas, hijo de Adela Rivas, pidió a Dios que los ayude porque sabe que es una causa justa. “no nos abandones Padre, ayúdanos a hacer justicia a nuestra mamá y protégenos”, pidió al creador, además de sabiduría “para que los jueces dicten sentencia en contra del detenido. No permitas que haya impunidad Señor y permite que se haga justicia aquí en la tierra como en el cielo”.
Siguiendo con nuestro tema de las elecciones polémicas, Adela Rivas Obé tuvo una participación destacada en las elecciones de 1996, desde la instalación del plantón de perredistas en frente al Consejo Municipal Electoral. En ese proceso electoral los perredistas colocaron dos diputadas locales: María de la Luz Núñez Ramos que ganó las elecciones en el distrito IV y Guadalupe Galeana Marín que llegó al Congreso por la vía plurinominal.
Después de la derrota sufrida en las urnas, el 6 de octubre de 1996, se reavivó el conflicto interno del PRD, Decidor Silva Valle, Francisco Téllez Chávez y la diputada local Guadalupe Galeana Marín pedían la renuncia del presidente del comité municipal Mario Valdez Lucena y el 10 de noviembre convocaron a una reunión para hacer un balance de las elecciones, de unos 400 perredistas reunidos esa vez, la mitad apoyaron a Mario Valdez y al abandonar la reunión se salieron con él.
Pero en la medida que se fueron realizando acciones de lucha para rechazar el fraude electoral, se fueron limando asperezas, el 20 de noviembre Los Barbones se instalaron en huelga de hambre, que duró seis días, el sábado 23 unas 25 mujeres, entre ellas Adela Rivas Obé, realizaron un ayuno de 24 horas. El 24 se realizó una marcha por las principales calles de la ciudad, donde los manifestantes mostraron cruces de madera en protesta por los perredistas caídos en el movimiento.
Para las elecciones de 1999 en que Félix Salgado Macedonio enfrentó al priista René Juárez Cisneros, como representante de la coalición PRD, PRT y PT el distrito IV, Adela Rivas Obé jugó un papel importante, recuerdo que los primeros días de febrero de ese año firmó un documento donde los perredistas exigían que no interviniera el Ejército y la policía del estado en las elecciones. En esos días había patrullajes policiacos y retenes militares en la sierra de Atoyac que intimidaban a los votantes para las elecciones del 7 de febrero. Había una guerra sucia, circulaban volantes apócrifos en contra de Félix Salgado Macedonio “bota al loco”, decía el encabezado de un panfleto.
Había muchas triquiñuelas, todo el aparato del Estado a favor del PRI. Adela como representante en Consejo Distrital denunció que brigadas médicas auspiciadas por el PRI repartían medicamentos del sector salud en El Paraíso. Uno de los trucos que en ese entonces el partido oficial usó, fueron publicar fotos viejas de perredistas platicando con René Juárez, eso pasó con Wilibaldo Rojas y la alcaldesa de San Jerónimo Estrella Marina del Río Radilla, con eso el PRI jugaba con la endeble unidad interna del PRD.
Ese 7 de febrero en el distrito IV los priistas organizaron desayunos para después llevar a votar a los asistentes, en algunos casos el resuramiento del padrón, falta de funcionarios de casillas e inducción al voto. Las casillas de El Salto y San Andrés de la Cruz fueron intercambiadas.
Adela Rivas Obé, manifestó que en San Jerónimo, en El Arenal del Centro, hubo funcionarios a los que no se les entregaron sus nombramientos y en Río Santiago Municipio de Atoyac, a Miguel Llánez tampoco se le entregó su nombramiento como funcionario de casilla, y ese mismo problema se había presentado en San Vicente de Benítez. Se detectó también falta de capacitación de los funcionarios. En la cabecera municipal de San  Jerónimo de Juárez, en la casilla 0763 básica, se pudo ver que Nelva Juárez Cebrero, presidenta de casilla, votó por la señora Feliciana Bello. Ahí delante de todos tachó el logo del PRI y luego devolvió la papeleta para que la señora la depositara en la urnas.
En La Zuzuca, la lideresa del PRI, Anita Longares, les pidió la credencial de elector a varias personas para tramitarles la credencial de la tercera edad y a la hora de las votaciones no se las había regresado.
A la hora del conteo a punto estuvo de presentarse la violencia afuera del distrito electoral, la madrugada del lunes 8 de febrero, debido a que las urnas de la comunidad de Pie de la Cuesta y Santo Domingo las fueron a entregar personas que no eran funcionarios de casilla.
Cuando Evaristo Catalán Ocampo de Santo Domingo e Isaías Guzmán Verónica de Pie de la Cuesta, intentaron ingresar a las instalaciones del Consejo con las urnas bajo el brazo, como a las 12 de la noche, perredistas congregados frente a las oficinas del distrito los rodearon. Los perredistas comenzaron a gritar que esas urnas estaban embarazadas y que tenía votos de más.
Uno de los líderes del PRD en San Jerónimo Francisco Zamora Baez pedía que desnudaran a los portadores de las urnas. Fue necesaria la intervención de la representante distrital del PRD, Adela Rivas Obé para calmar los ánimos y las urnas pudieron ingresar a las instalaciones.
Los coordinadores electorales de la ruta Atoyac-Pie de la Cuesta argumentaron que los funcionarios de casilla de Pie de la Cuesta y Santo Domingo eran puras mujeres. Por eso es que las urnas fueron trasladadas por voluntarios. Finalmente en ese distrito nunca apareció la urna de Papanoa cuyos resultados favorecían al PRI.


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